jueves, 14 de julio de 2011

¡Que vuelvan los wincos!

Feria de Vinilos en Córdoba
Fecha: domingo 17 de julio
Hora: desde las 17:00
Lugar: Espacio Cultural BORDES (M.T.de Alvear 837 – Cba.)

5ª edición de la reunión de melómanos cordobeses que nació el año pasado. Un lugar que reúne a fanáticos del vinilo, pero también a amantes de la música en general, ya que allí encuentran un lugar donde poder compartir experiencias sobre esta pasión.

• Compra 
• Venta
• Canje
• Otros formatos (casettes, cds, dvds, vhs, revistas)

También en esta ocasión, el escenario de BORDES recibirá en vivo a dos clásicos del rock cordobés en formato acústico: Micomicona Grey (rock) y Año Luz (rock y blues)

Contactos de Prensa
Crim Baez: (0351) 155-448892 - crim38baez@hotmail.com
Martín Carrizo: (0351) 156-677512 - martinmcarrizo@yahoo.com.ar

domingo, 3 de julio de 2011

Un documental pensando en el Metal


Astrain y su cabeza de metal
Se estrenó en Huerta Grande “Heavy mental, metal pensado”, el video documental de Juan Astrain que se sumerge en los orígenes del heavy metal. Como cierre Apócrypha mostró sus nuevos temas.

ENTREVISTA

Por Néstor Pousa © 2011

No es un psico-ensayo sobre la industria siderúrgica de nuestro país, “Heavy mental, metal pensado” es una película biográfica sobre el heavy metal desde las profundidades de sus orígenes hasta nuestros días, y que la noche de su estreno en Cine Club Municipal Hugo del Carril de Córdoba, tuvo la virtud de congregar una sala repleta de heavys emocionados que demostraron su fidelidad por lo que ellos consideran un culto y una ética de vida, más que un estilo musical.
Juan Astrain es el productor y director del documental y quien relata: “En un principio me movilizó la necesidad de recibirme (Nota: el documental fue su tesis en Comunicación Social) pero la culminación de mi carrera terminó siendo una mera excusa para poder dar a luz esta especie de primer hijo, que creo nació sanito. El hecho de hacer un documental de heavy salió directamente de pulsiones, de sensaciones propias. El metal me acompañó siempre, despertándome cosas muy fuertes que quería explorarlas al extremo. El documental fue el intento de cumplir con eso”.
Ok, he aquí un detalle fundamental, Juan no eligió el tema de su tesis al azar, sino que fue guiado por una pasión que nació mucho antes que su interés por la carrera que cursó. Juan es tan fana del heavy como hincha de Belgrano, dato no menor este último por estos días.
Luego es el director mismo quien confiesa que: “Hasta el último fotograma de la narración tuvo la impronta de lo instintivo. Si bien hubo cuestiones que por un orden cronológico debían mantener un destino lineal; las entrevistas, los recitales y el milagro de la llegada de Metallica a Córdoba (el 24-01-10) alteraron toda la historia... y no sabés cuanto me alegro. Creo que esa espontaneidad lo hizo más creíble, más sensible, más metalero”.
Le pregunto si su mirada fue la de un documentalista neutralizando al fan, o viceversa. O en todo caso ¿qué porcentaje hubo de cada uno a la hora de realizarlo?
Responde: “Gran parte del docu está narrado desde mis propias emociones, así que tiene mucho de mi ‘yo heavy’. De todas formas el ‘yo documentalista’ estuvo latente a la hora de salir del campo del ritual metalero. Cuando lo vean le van a sacar el crédito a mi respuesta, pero me tiro a un mentiroso 50% y 50%”.
El trabajo, que saltó de los claustros universitarios a las salas de cine del circuito no comercial, ha tenido amplia aceptación por varias razones, en principio porque es el primero sobre este género que se hace en el país, y por lo tanto la grey metalera, con el profundo sentido de pertenencia que profesan, no le iba dar la espalda.
Hasta ahora fue exhibido en Córdoba Capital, Unquillo, Alta Gracia y Villa María, y están programadas funciones en Carlos Paz, Río Cuarto, Catamarca, La Rioja, San Luis y algunos lugares más.
La del sábado 2 de julio en el pub Don Corleone de Huerta Grande se incorporó a la lista, y sumó como broche final la actuación en directo de Apócrypha presentando la totalidad de los temas de su próximo álbum que se titulará “Motores del metal”.
Sobre el documental podemos asegurar que se destaca por lo minucioso del relato sobre el nacimiento del género en Inglaterra y su fuerte arraigo en nuestro país desde principios de los 80’s. Es original el comienzo y el final, en donde es el propio director quien se hace cargo del rol protagónico y con voz en off va entrando y saliendo de la historia con datos puramente personales. El rescate se pone más emotivo y nostálgico cuando se aborda la escala cordobesa, con testimonios e imágenes de los referentes más importantes de la época.
Astrain, presente en la gélida noche invernal de Huerta Grande, aseguró: “Voy e iré a cada función, creo que es necesario para terminar de darle sentido al ritual de la proyección, y me encantaría hacer un cierre en el propio Cine Club Hugo del Carril. Aquella noche fue inolvidable y estaré agradecido por siempre a la gente del lugar que permitió poder estrenarlo en semejante templo”.
Pero además el dvd te lo podés llevar puesto, adquiriendo una copia por $30. “Recibo pedidos del dvd desde todo el país -comenta- sigo programando funciones, me escriben heavys sintiéndose representados. Estoy chocho, porque es una inagotable fuente de sensaciones y de reacciones, como la que tuvo el Polaco, un personaje metalero de Córdoba, que me llama un día y me dice: ‘Juancito, necesito que me vendas dos dvd’s de tu docu. Uno es para mí y el otro es para quedar bien con una mina que quiero mucho'. Con reacciones como esas, puedo seguir perdiendo guita con todo gusto”.-

Título: “HEAVY mental METAL pensado”
Dirección: Juan Astrain
Formato: documental
Origen: Córdoba - Argentina
Año: 2010
Duración: 53’
Calificación: ATP

lunes, 20 de junio de 2011

Charly García: no digas todo

Charly actual: formal y cortés 
El bicolor y su banda volvieron a ofrecer en Córdoba una performance confiable y previsible, muy distinta a lo que ocurría sólo pocos años atrás. ¿Vos cuál García preferís?

RECITALES

Por Néstor Pousa © 2011

Hubo un tiempo que no fue ni tan hermoso, ti tan lejano, en el cual el nombre de Charly García era mala palabra para los productores de espectáculos.
Y si no que lo diga José Palazzo, uno de los principales productores de nuestro medio, a quien no hace mucho tiempo atrás el bicolor no hacía otra cosa que traerle dolores de cabeza cuando aquel insistía en agendarle fechas.
Repasemos: en el verano del 2003 en el Festival Cosquín Rock en la Próspero Molina, Palazzo se veía obligado a modificar los horarios del sábado porque García en Buenos Aires no salía de su cuelgue y perdía todos los vuelos regulares que debían depositarlo a tiempo en tierras cordobesas. Una vez aquí exigía para su show excentricidades tales como un sillón de dentista que luego descartaría por una silla de ruedas. Cuando esto pasaba todos corrían para complacerlo, aún el mismísimo Perro Emaides, por entonces socio de Palazzo en la productora.
Al año siguiente en el mismo escenario casi provoca una tragedia de proporciones cuando en uno de sus berrinches se quejó del sonido, se negó a tocar, pidió más plata y la plaza del folklore casi ardió en llamas, con los organizadores al borde del infarto. Resultado: el festival de rock y sus mentores fueron desterrados de la capital de folklore.
Al año siguiente, de estreno en la Comuna de San Roque, el insistente Palazzo se anima nuevamente a contratarlo y programa la primera fecha del Cosquín Rock 2005 en su nueva locación con un show gratuito del ex Sui Generis. El horario del concierto estaba anunciado para las 19 hs., en un espectacular atardecer de febrero y con 35.000 personas esperándolo. Charly en otra de sus actitudes poco profesionales de entonces se dignó a aparecer recién a la medianoche, justificando su nuevo capricho con una humorada: “Yo no llegue tarde, Uds. vinieron temprano”.
Su último show en la capital cordobesa de ese período no iba a ser distinto, ocurrió en el estadio cubierto del Club Gral Paz Juniors, como era habitual empezó a la hora que a él le vino en ganas, tocó un par temas, lo interrumpió abruptamente y se fue. La gente lo esperó sabiendo que su ciclotimia en algún momento lo haría volver. Volvió y se peleó con un asistente de escenario que le devolvió agresión por agresión. La imagen fue reproducida por todos los noticieros, otro escándalo de Charly ganaba los titulares.
Lo anecdótico fue que la producción del concierto había impreso en los tickets una leyenda que anticipaba No hacerse responsable por la hora de comienzo del show, ni por la duración del mismo. Increíble pero real. Así y todo, sus fans siempre le respondieron, cada nueva desconsideración del músico a sus seguidores aumentaba su capacidad de convocar.
Para entender un poco mejor como era un día en la vida de García, sugiero la lectura de su biografía titulada No digas nada (edición actualizada 2007) escrita por el periodista Sergio Marchi. Punto y aparte.

Pero la vida de Charly cambió una vez que alguien se dio cuenta que más abajo del infierno no había nada. Apareció la figura tutelar de Palito Ortega y la historia se mediatizó a tal punto que alcanzó hasta a los no iniciados en el Mundo Charly. La historia es conocida por todos, y hoy mucho más apetecible para periodistas como Chiche Gelblung y los magazines de la tarde, que para los especializados en música como Claudio Kleiman o Alfredo Rosso.
Desde entonces la polémica sobre el artista empezó a girar en torno a otro eje. ¿Cuál Charly García preferís? Aquel que arrastraba su escuálido cuerpo hacia la autodestrucción, o este apacible regordete más cerca de la jubilación que de la revolución.
Para los que lo quieren en serio, no existe tal disyuntiva, prefieren un Charly vivo aunque aletargado por el tratamiento que lo contiene, y no un Charly muerto o archivado en un manicomio. Su obra es demasiado inmensa como para que termine así.
Es esa obra, la de su etapa solista en los 80’s, los hits adolescentes de Sui Generis o la madurez al frente de Seru Giran, lo que justifica que todavía se suba a un escenario, como ocurrió el sábado 18 de mayo en el Orfeo Superdomo de Córdoba. La excusa era presentar Kill Gil, disco que es una especie de precuela en esta saga, ya que existía en digital y bajable desde la web, pero que la falta de nuevas composiciones apuraron su aparición en formato físico.
Las falencias vocales que el líder manifiesta en directo tratan de ser disimuladas por una banda potente que integran históricos como el Negro García López y el Zorrito Quintiero, y la completan el trío de chilenos que a fuerza de rodaje lograron integrarse con precisión. Ya no está Hilda Lizarazu, una figura clave, y en su lugar aparece Rosario Ortega, hija del Palo. Sea este un gesto de agradecimiento o no, su desempeño en vivo por el momento no está a la altura.
Este nuevo Charly confiable y demasiado previsible, que ahora cumple los horarios, que dirige la prueba de sonido y completa sus shows, es un león herbívoro que se las arregló para seguir en la ruta a como dé lugar. Pero tengo la sensación -y también la esperanza, porque no- que no está todo dicho y que no ha perdido su capacidad de sorprendernos. Es una condición está en su naturaleza, habrá que estar atentos.-

 


lunes, 13 de junio de 2011

Litto Nebbia: padre del rock de acá

Un gato en la ciudad... de La Falda
El exilio y el regreso, el Rock Argentino, Los Gatos, fueron algunos de los temas que tocamos con el creador de “La Balsa”.

ENTREVISTA

Por Néstor Pousa © 2011

Aparece por la puerta del ascensor del gran hotel con nombre de barco y se dirige directamente hacia mí. “¿Sos vos, no?”, me pregunta. Será simple intuición, o se acordará por la entrevista que le hiciera hace ya varios años atrás en la sala de la malogrado Cine Teatro Gran Rex.
Como sea, él es él, sin dudas. Félix Francisco Litto Nebbia, uno de los músicos contemporáneos más influyentes de nuestro medio, y un gran conversador que siempre te agota la cinta del grabador analógico. De las muchas cosas que hablamos, reproducimos aquí lo más importante de esta entrevista exclusiva en L a Falda.

-¿Cómo fue que se produjo tu exilio en los 70’s?

“El tema de porque te prohibían o te ponían en una lista negra no era sólo porque te encontraran con una ametralladora, era la actitud o el pensamiento que vos tuvieras. Yo soy un tipo muy parlanchín, muy expuesto, muy de decir las cosas que pienso, y lo que pensaba no tenía nada que ver con la actitud militarista de estos tipos. De pronto hubo una época en que no podía tocar en ningún lado. Había mucha autocensura, ibas a grabar un programa a Canal 9 y te decían: ‘Disculpá, pero llegó una orden de arriba que no podés estar acá’, y nunca sabías quien daba la orden, ni cual era la razón. A los tres días tenías un programa en otro canal, y en ese canal ya se habían enterado que vos eras un bicho raro y ellos mismos te prohibían. En la radio no te pasaban, ya tenía discos donde habían tachado temas como ‘Despertemos en América’ o ‘El otro cambio los que se fueron’ que estaba censurado…”

-¿Lo censuraban por la letra, por el título?

“Sí, sí, pero por todo lo que vos escribieras y que tuviera que ver con una perfección del ser humano, ya eras como un enemigo”.

-No hacía falta hablar de política para que te prohíban

“No, no. Y así fue que esto se empezó a poner más agudo, me seguían por la calle, y esto fue creciendo a lo que ya sabemos cómo terminó. Y llegó un momento en que me volví loco, no tenía un mango, vendí un piano Fender, me compré un pasaje y me fui”.

-¿Por qué elegiste México?

“Tenía dos lugares para ir, México o España, porque yo pensaba ir a un lugar donde pudiera seguir haciendo lo mío. Me decían andáte a EEUU porque con lo que vos sabés de música de películas, ahí la pegás. Pero yo no quería irme para pegarla y tener que cambiar la letra de mis canciones, y entonces me bajé en México. Y la verdad que tuve suerte porque los mexicanos son muy solidarios, muy buena gente, y aunque en ningún lugar te vas sentir como en tu casa, mucho menos si te tuviste que rajar, allí me sentí protegido y empecé a componer y dar conciertos”.

-Y cuando volviste reimpulsaste tu carrera, y surgieron una cantidad de canciones que tuvieron una gran popularidad.

“Yo trate de venir de la manera más natural posible. Nunca me gustó utilizar la cosa política con el tema de la música. Tampoco quería hacer un recital del tipo ‘Regresa del exilio’, no quería mezclar las cosas.

-Pero volviste y acá había ocurrido un fenómeno con el rock.

“Bueno, ocurrió una cosa pero que no fue exclusivo mío, que tiene que ver con la música en sí. En realidad este rock que inventamos es el único rock hispanoparlante original que hay sobre todo el planeta, modestia aparte. Y si bien siempre fue un género ansiado masivamente, nunca nadie le quiso dar legitimidad. Pero pasó tanto tiempo, resistió tantas cosas, que empezó a tener más cuerpo, nadie se imaginó nunca que iban a perdurar las canciones, o que iba a ser un negocio grande como es hoy en día. Hoy en día (el negocio) ya se pasó de mambo para mí, ok, no importa. Pero a poco más de 40 años de que se inició, se transformó en una tercera corriente musical auténtica de este lugar, junto con el tango y el folklore”.

¿Recordás el momento en que se te reconoció como el padre del Rock en Castellano?

“Siempre hubo una mención, pero por el éxito que tuvieron Los Gatos que fue el grupo que dio la patada para que pudieran salir grupos de otros estilos como Almendra y Manal. Con Los Gatos íbamos a tocar a Bolivia y había 40.000 personas en épocas en que no existían los mega conciertos, no había infraestructura, no había equipos, ni sonido y todo sonaba como el orto, pero estaba el fenómeno de la gente”.

La relación de Litto Nebbia con La Falda es extensa y profusa. En las últimas tres décadas tocó en momentos y lugares emblemáticos de esta ciudad: en el Festival de Rock, en el pub Atelier, en el Cine Gran Rex y hasta en la desaparecida Disco Gregor. Pero hay un lugar que Litto no recordará. “¿Toqué en el Hotel Edén?”, se pregunta con sorpresa este ícono de nuestra música, “Mirá que locura, me había olvidado que también toqué ahí”.-
Foto: N. P.

martes, 10 de mayo de 2011

Alan Parsons: la vigencia retro

Alan Parsons en Orfeo (foto: LaVoz.com.ar)
El músico, compositor y productor inglés llegó por segunda vez a Córdoba para presentar su Alan Parsons Live Project, banda con la que revisa sus clásicos 70/80.
 
RECITALES
 
Por Néstor Pousa © 2011
 
El músico inglés Alan Parsons llegó a Córdoba por segunda vez para presentar una selección de sus más grandes éxitos, aquellos que inundaron las discotecas y las radios en la segunda mitad de los 70’s y primera parte de los 80’s, y lo convirtieron en una celebridad musical. Un show similar al realizado en la capital cordobesa en enero de 2005, y en el mismo espacio: el Orfeo Superdomo.
El dato tan repetido como insoslayable cada vez que se escribe una reseña sobre Alan Parsons es la referencia a sus inicios en la música, los que no fueron precisamente arriba de un escenario sino en un estudio de grabación. El por entonces joven Parsons formaba parte del staff técnico de los míticos Estudios Abbey Road en Londres, allí participó como asistente de grabación de los dos últimos legados Beatles, los álbumes Abbey Road (1969) y Let it be (1970). Pocos años después, ya al mando de la consola, registró un disco fundamental, Dark side of the moon (El lado oscuro de la luna, 1973) de los Pink Floyd. No fueron estas sus únicas intervenciones como ingeniero de sonido, pero sí las que calificaron su curriculum para que pudiera saltar al otro lado del vidrio y junto a su colega Eric Woolfson fundar Alan Parsons Project, banda con la que su nombre ganó notoriedad mundial en la época en que desde el norte del continente nos importaban la música disco y en Inglaterra reinaba la progresiva.
El astuto Alan, o vio el filón o bien por buscar un sello distintivo, conjugó ambos estilos en boga, y con el pulido sonido que dotaba a sus trabajos llegó a grabar títulos emblemáticos (I Robot, Pyramid, The turn of a friendly card, entre otros) que forman parte de este viaje retrospectivo que aún hoy mantiene en vigencia a la banda sonora de aquellas dos décadas.

En eso se basa su actual performance en vivo, a la que rebautizó Alan Parsons Live Project, un mínimo agregado en el nombre fue suficiente para no vulnerar del todo la marca registrada de origen ahora que Woolfson no está, pero a la vez para que a nadie le queden dudas de qué se trata.
En escena Parsons se comporta como un director controlándolo todo desde las alturas de su tarima central, pero aporta lo mínimo a la hora de cantar, tocar la guitarra (su principal instrumento) o los teclados. En el llano el gasto lo hace una banda conformada por músicos estadounidenses, para nosotros ilustres desconocidos. Casi todos ellos a su turno cantan, aunque la voz solista principal es la de P.J. Olsson, un vocalista tan hiperactivo que contrasta con la pachorra de su líder. Lo siguen Alastair Green en guitarra, el histriónico Todd Cooper en saxos y guitarra acústica, Guy Erez en bajo, Danny Thompson en batería y Manny Focarazzo en teclados.
En la lista de temas es anecdótica la inclusión de All our yesterdays (la única novedad) ya que el resto -casi todos festejados por una audiencia mayormente adulta- eran los que se esperaban escuchar. A saber, los clásicos instrumentales que abastecieron de cortinas a más de un programa informativo o deportivo: I Robot y Luciferama (un middle entre Lucifer y Mammagamma). Los lentos (Don't answer me y Time) que aún hoy -o mucho más hoy- tienen esa capacidad para desatar suspiros en la platea femenina y en más de un varón romántico. Y después los pasajes más ambiciosos de aquellos discos que fueron concebidos como álbumes conceptuales, en este sentido se destacó particularmente la suite compuesta para el álbum The turn of a friendly card (“La suerte de una buena carta”, tradujo Parsons, en su única frase en español de toda la noche). Este segmento de cinco movimientos y la parte final del show con Sirius, Eye in the Sky y los bises Old and wise y Games people play, fueron lo más intenso del show y lo que logró hacer saltar de sus cómodas butacas a un público que se había mostrado gozoso pero que hasta ahí ni siquiera se había despeinado.-

domingo, 1 de mayo de 2011

Ricardo Soulé: 40 años de “La Biblia según Vox Dei”

El guitarrista, cantante y compositor de Vox Dei, se presentó en El Pungo de La Cumbre en dupla con su hijo Gabriel Soulé. Evocó pasajes de la obra magna “La Biblia según Vox Dei”, a cuatro décadas de su lanzamiento.

RECITALES

Por Néstor Pousa © 2011

Son las 2 de la mañana del domingo y el reguetón revienta adentro del pub, dando así comienzo a la segunda parte de la noche. Las féminas se menean sensualmente al compás del ritmo que desterró a la cumbia, mientras los del género opuesto dejan ver brillar su colmillo.
En la casa que está en la parte de atrás, que hace las veces de vivienda, back stage, camarines, oficina de producción, el mate circula entre el grupo de gente. Ricardo Soulé recién termina su show y ahora conversa distendido y cuenta historias del Rock Nacional. La charla va y viene, desde Miguel Abuelo y Tanguito hasta La Renga que esa noche toca en Carlos Paz. Hablamos de Vox Dei, de su pena por la temprana y reciente partida de Rubén Basoalto, el baterista; de su sensación de impotencia porque Willy Quiroga, el bajista, insista en utilizar el nombre de la legendaria banda aunque en ella hoy sólo figure él.
Los músicos necesitan tocar, por eso aunque no disponía de la compañía del resto de los integrantes de La Bestia Emplumada, su actual banda, Ricardo presentó esa noche en El Pungo de La Cumbre un formato distinto, que no es común de ver y por eso muy atractivo, y hacia allá nos fuimos con Lucas Fernández, conductor del programa radial Mamá Rock (lunes a viernes de 16 a 18 hs. por Radio Nacional Córdoba)
Un par de guitarras eléctricas para versionar a Vox Dei y las voces de Ricardo Soulé y su hijo mayor Gabriel Soulé fueron suficientes para repasar algunas de las principales páginas del trío.
Muy poco por decir por parte de Ricardo en escena, tan sólo una mención al aniversario número 40 de la edición de La Biblia Según Vox Dei, una obra conceptual insoslayable, que fue fundamental en el devenir del Rock en Castellano. Tan importante es ese trabajo, como sorprendente que a cuatro décadas de su publicación no se haya realizado alguna celebración con la jerarquía que se merece. Síntomas de este bendito este país y su abulia por lo cultural, aunque todavía estamos a tiempo de salvar la omisión.
Lo cierto es que para Soulé no puede pasar inadvertido este acontecimiento, aunque para rememorarlo esa noche recree solamente un pasaje del mítico álbum doble que es venerado por más de una generación. Ricardo eligió los Libros Sapienciales (“De sol a sol labrando tierra tendrás tu pan, todos los ríos van al mar…”), acompañándose por su violín, un detalle psicodélico, porque: ¿qué otro músico utiliza este instrumento hoy en día en vivo en nuestro rock?
El resto del show, íntimo y compacto, demasiado breve por marcar algún desliz, ya que fueron nada más que doce temas en el tiempo que dura un vinilo, se completó con otras preciosas gemas de su producción. Abrió con la autorreferencial El Cantar del Juglar en juego de voces con Gabriel. Rescató momentos de intenso rock y blues, como Al Rey, a mí y a vos, La verdadera historia de Sam el montañés y Gata de Noche, a los que por esta vez no les hizo falta bajo y batería.
Los músicos calentaban sus gargantas y los parroquianos sus corazones, y tras el ya mencionado momento dedicado a La Biblia, le siguió la hermosa balada Quiero estar seguro de vivir dónde se lució la profunda voz de Ricardo; y una seguidilla de hits: Prométeme que nunca me dirás adiós, Ritmo y blues con armónica y Presente. Un bloque demasiado bueno al que un repentino e inesperado “Buenas noches, muchas gracias” y ningún bis se encargaron de cortarle el mambo.
Con todo lo conciso que nos pareció, sea por la obra, por los intérpretes y por el acontecimiento, fue todo un privilegio poder estar presentes en este show de Ricardo Soulé solista, tributando a su manera a su propia banda Vox Dei.-


La Biblia Vox Dei, obra magna


lunes, 25 de abril de 2011

FESTIVAL DE ROCK SOLIDARIO A BENEFICIO DE LOS HERMANOS BUSTOS FIERRO

Viernes 29 de abril a las 22 hs.

Se estarán presentando las bandas:
JUAN TERRENAL
ESTEBAN KABALIN
PEQUEÑO SER
SYNESTHESIA
LA TRAKTORA
En REFUGIO GUERNICA (Tillard 115 - Cba.)
Entrada Gral.: $15 (Toda la recaudacion de boleteria seria donada)
Organiza: BANG BANG Producciones
Adhieren: FERNANDO CABALLERO BACK LINE - ESPINILLO SALA DE ENSAYO - BLIND PROFESSIONAL BACK LINE
Evento Facebook:
http://www.facebook.com/event.php?eid=202731133101176
www.unmilagroparaagustin.com

miércoles, 23 de marzo de 2011

The Tristes: de todo menos dormir

The Tristes y Wonko
La banda de Germán Arrascaeta y el fotógrafo Matías Wonko participaron de la segunda fecha del ciclo “Imágenes Sonoras” organizado por el Centro Cultural España Córdoba.

MÚSICA + FOTOGRAFÍA

Por Néstor Pousa © 2011
 
El programa lo explica así: cuatro bandas de la escena indie cordobesa forman binomios con cuatro jóvenes fotógrafos cordobeses para que música e imagen dialoguen y se retroalimenten. Durante un mes que durará el ciclo cada fotógrafo realiza una exploración estética en conjunto con la banda a partir de la música de ésta y el perfil del artista visual, culminando con un acústico en el jardín del CCEC (sigla del Centro Cultural España-Córdoba) donde, de manera paralela al show, se proyectan las imágenes.
La atractiva propuesta nos llevó a largarnos a la capital cordobesa un viernes a la noche. Aunque el otro motor del viaje era ver por primera vez en vivo a The Tristes, la banda del periodista Germán Arrascaeta, cronista musical de la sección espectáculos de La Voz del Interior.
El 18 de marzo fue la segunda fecha del ciclo, y presentó a The Tristes con intervención de Matías Wonko, fotógrafo que convivió durante un mes con los músicos para esta presentación.
Las fotos en blanco y negro de Matías fueron el lenguaje visual que dialogó con la música de The Tristes en su set semi acústico, que se basó en las canciones de Menos Dormir, su segundo disco, editado en 2010.
The Tristes es el actual proyecto musical de Germán Arrascaeta, ex integrante en el ocaso de los 80’s de la banda dark El Final de Árboles; y ex líder de La Cosa, stoners que visitaron La Falda durante la última edición del Festival de Rock en 2002.
El socio principal de Arrascaeta en The Tristes es el guitarrista Raúl Guzmán - el binomio firma la mayoría de los temas- y el resto de la formación es volante. Esa noche se completó con Sebastián Tranchet, quien se destacó en la guitarra eléctrica; Ignacio Ortiz Morán correcto en la batería y Carlos Sada -integrante de Sullivan y habitual invitado de la banda- digitando con certeza las cuatro cuerdas de su Hofner zurdo a lo Mc Cartney.

El pequeño anfiteatro a cielo abierto del último patio que tiene el CCEC es un lugar con onda y con historia, y alberga muchos de los eventos que allí se organizan. El único problema es la molestia que a los vecinos cercanos les ocasiona lo que ellos llaman "ruidos molestos", pero que en realidad no es otra cosa que música. Y eso que con buen criterio los recitales empiezan a un horario tan atinado como el de las 20.30, aunque se conspire con la convocatoria. Por suerte hay que decir que el público respondió masivamente al espectáculo por el que había que desembolsar la módica suma de $5 en concepto de bono contribución.
Arrascaeta es un músico de gustos finos, lo manifiesta a través de sus reseñas periodísticas en el matutino cordobés, y también en las letras que escribe para la banda. Como frontman no le saca el pecho a su función de tal, y canta a la vez que despliega unos bailoteos que contrastan con el quietismo del resto de sus compañeros. Alguna regla no escrita en nuestro rock dice que los músicos en escena deben permanecer estáticos y en actitud cool, Arrascaeta sin temerle al ridículo desafía esa norma tácita y así le da un matiz al vivo.
The Tristes hace un pop que no es liviano pero entretiene, sus influencias remiten al sonido inglés (Beatles, The Cure, Oasis) y las letras son de una sinuosidad atrayente. Los temas de Menos dormir, de escuetos nombres, tienen melodías seductoras a primera escucha y algunos estribillos que se adhieren rápido, nada más preciado para el pop. Buenos ejemplos son: “Ayer”, “Humos”, “Sado”, “Rata” y esa especie de hit que es “Rimas”. Mientras que “Stanley” (referencia al genial Kubrick) es la que contiene la frase “de todo menos dormir, en mi valija existencial” y un muy buen solo de viola al final para cerrar la placa.
Un interesante trabajo realizaron Los Tristes con Menos dormir, recomiendo este álbum que te motiva a pulsar el botón de repeat del autostereo, que más se le puede pedir hoy a un disco de rock..-
 
Acerca del CCEC. El Centro Cultural España-Córdoba fue creado el 7 de abril de 1998, en el espacio que hasta ese momento había albergado al Museo de la Ciudad y antes a la Sala de Exposiciones José Malanca.
Durante más de una década el centro ha desarrollado una atractiva cartelera de conferencias, presentaciones de libros, música, teatro, artes visuales, intervenciones sonoras, escenografías ambulantes, vídeos y danza.
Está ubicado en la histórica casona de la calle Entre Ríos al 40, también conocida como la casa Garzón Maceda. Es uno de los principales exponentes de la arquitectura doméstica cordobesa del siglo XIX y uno de los pocos que se conservan hasta el día de hoy. Como un testimonio vivo de la historia de nuestra provincia y nuestro país, es un lugar que merece ser conocido y visitado.-

sábado, 19 de marzo de 2011

Los Cantautores se encuentran en Alta Gracia

Afiche
Una idea que tuvo su antecedente a finales de la década del 80 en La Falda, ahora es reeditada, corregida y aumentada, en la ciudad de Alta Gracia del 23 al 26 de marzo. Chequeá la programación completa.

RECITALES

Por Néstor Pousa © 2011

Dice la R.A.E. de “cantautor”: cantante, por lo común solista, que suele ser autor de sus propias composiciones en las que prevalece sobre la música un mensaje de intención crítica o poética.
Alguna vez, allá por el verano de 1989, La Falda reunía a los cantautores más encumbrados del país en un ciclo organizado por el recordado músico y productor BB Muñoz. El evento bautizado como El Cantautor -que consistía en una serie de recitales durante 44 noches de enero y febrero en la sala del malogrado Cine Teatro Rex con los más importantes cultores de ese estilo en el país- tuvo esa única edición en la ciudad serrana y alguna secuela en años siguientes en Buenos Aires, hasta desaparecer.
Ahora la idea se reflotó en Alta Gracia, corregida y aumentada, ya que a los recitales en vivo se suman una serie de charlas debate y talleres sobre la especialidad, algunos con entrada libre y gratuita, dictados por personalidades de la música, la composición y el canto.
La edición número 6 del Encuentro de Cantautores en Alta Gracia (Cba.) que en esta oportunidad protagonizarán prestigiosos músicos de Argentina y Uruguay, se realizará en el Auditorio del “Colegio Anglo Americano” (Buenos Aires 150) en la histórica ciudad cordobesa. Y un detalle: aquellas personas que concurran con niños, podrán dejarlos al cuidado de un “servicio de animadores” dispuestos por la organización.
Litto Nebbia, Pedro y Pablo, Mariana Baraj, Jenny Nager y el uruguayo Hugo Fattoruso son algunos de los nombres más importantes de la cartelera de conciertos que se llevarán a cabo los días 23, 24, 25 y 26 de marzo a partir de las 21,30 hs.
En tanto que en la lista de disertantes se anotan el periodista especializado Víctor Pintos y los músicos Miguel Cantilo, Marcos Luc, Horacio Sosa, Francisco Heredia, Adrián Abonizio, Juan Carlos Ingaramo y Hugo Fattoruso.
Las entradas para los conciertos se consiguen anticipadamente en Disquería María Callas (9 de Julio 241 - Córdoba capital) con un costo de $ 30 por noche y $ 100 el abono para las cuatro jornadas. En tanto que en la puerta el costo será de $ 40.-
Programa (frente)

PROGRAMA COMPLETO
Miércoles 23 de marzo
19:00 hs. Charla abierta entre el periodista Víctor Pintos y Miguel Cantilo (Entrada Libre y gratuita)
21:30 hs. Conciertos:
Edu Guzmán y Asinovale (Alta Gracia)
Sebastián Jantos (Uruguay)
Seba Ibarra (Chaco)
Pedro y Pablo (Buenos Aires)

Jueves 24 de marzo
19:00 hs. Mesa redonda sobre la canción cordobesa. Participan: Francisco Heredia, Horacio Sosa, Marcos Luc y Pipa Martin (Entrada Libre y Gratuita)
21:30 hs. Conciertos:
Mauri Córdoba y Nico Di Giácomo (Alta Gracia)
Julian Venegas (Rosario)
Lucas Heredia (Córdoba)
Alejandro Balbis (Uruguay)
Mariana Baraj (Salta)
Programa (dorso)

Viernes 25 de marzo
11:30 hs. Taller de canto y percusión a cargo de Mariana Baraj (costo $ 30)
11:30 hs. Taller de murga a cargo de Alejandro Balbis (costo $ 30)
19:00 hs. Mesa Redonda homenaje a María Elena Walsh. Participan: Coqui Dutto, Mariano Medina y Ceci Raspo (Entrada libre y gratuita)
21:30 hs. Conciertos:
Mariano Medina y Enrique Roitter (Córdoba)
Jenny Nager (Córdoba)
Sandra Corizzo (Rosario) junto a Marcela Passadore (Entre Ríos)
Hugo Fattoruso (Uruguay)

Sábado 26 de marzo
11:30 hs. Taller de canciones a cargo de Adrian Abonizio (costo $ 30)
11:30 hs. Taller de canto y vocalización a cargo de Sandra Corizzo (costo $ 30)
19:00 hs. Homenaje a Litto Nebbia, charla abierta con Adrian Abonizio, Juan Carlos Ingaramo, Hugo Fattorusso y otros (Entrada libre y gratuita)
21:30 hs. Conciertos:
Florencia Ruiz (Buenos Aires)
Lea Ben Sasson (Uruguay) y Florencia Mochi (Uruguay)
Andrés Ruiz (Buenos Aires)
Cristina Dall (Buenos Aires)
Litto Nebbia (Rosario)

jueves, 10 de marzo de 2011

Raly Barrionuevo: santiagueño cósmico

Raly Barrionuevo: paisano eléctrico
En un concierto emotivo, intenso y vibrante, el Raly demostró su gran poder de genuina convocatoria. Fue el cierre del ciclo “La Falda bajo las Estrellas 2011”.

RECITALES
 
Por Néstor Pousa © 2011
 
El concierto del santiagueño Raly Barrionuevo en el cierre del ciclo La Falda bajo las Estrellas fue intenso, emotivo, vibrante por partes iguales, y con altas dosis de compromiso y toma de conciencia que le conocemos; y el público que sabe de su performance, lo acompañó llenando el predio callejero desde horas muy tempranas.
El músico agradeció la fidelidad de las barras llegadas desde distintos puntos de la región para ver un show que tuvo en la diversidad estilística uno de los factores trascendentales de un músico que desde el folklore ancestral traspasa las fronteras musicales sin que le exijan visa.
Raly en escena es un frontman introvertido y un showman naturalmente carismático casi sin proponérselo. Un paisano eléctrico que no parece fingir autenticidad y al que no cuesta creerle el discurso, por eso, cualquiera sea el estilo que transite deja conformes a todos. Desde un comienzo introspectivo, solo y con guitarra pone en marcha el show con algunos temas de su último disco editado a la fecha: Radio AM, una antología nostálgica de canciones que musicalizaron su infancia, y que en un deja vu lo llevan a tratar de imitar la forma en que cantaba su padre (“Aunque no lo logre”, dice) cuando evoca el Feliz cumpleaños mama; o tributa a Gardel y a Corsini con La pulpera de Santa Lucía.
Al toque se abre la pista para los bailarines de adelante. La “orquesta” queda en manos de Eduardo Ramírez, el Príncipe del Bandoneón, y el show se convierte en una autentica fiesta campesina animada por chacareras, gatos y chamamés instrumentales, y hasta el mismo Raly se zambulle al pogo a bailar con la gente. Luego vuelve a subir y se hace cargo de la percusión por un momento, en una noche perfecta y con todos los duendes encendidos.
No faltó el Raly comprometido, el militante, el viajero latinoamericanista, el que homenajea a personajes que lo marcaron profundamente como artista, como ser humano. Por ahí viene llegando el Che en la emblemática Hasta siempre; y Jacinto Piedra en la belleza de Cuando un pájaro canta; y el Sub Comandante Marcos en el convite festivo de Oye Marcos.
Y el Raly: que alterna, según se necesite, cuerdas de nylon y cuerdas de acero, o la Telecaster roja que se trenza en power trío con el bajo de Sebastián Sayes y la batería del notable César Elmo; y después pasa al cuatro venezolano, instrumento con el que recién se está conociendo.
Y la noche: que pasa por distintos estados de conciencia y de fiesta sin perder la coherencia ni el ánimo, sube la apuesta en Como danza la esperanza, Circo criollo, Chacarera del exilio y la Baguala del desengaño, donde se destaca la otra integrante del quinteto, Clara Presta, en piano, acordeón y voz.
Cerca del final Raly levanta bien alto su brazo derecho con la palma abierta como un símbolo, y se va, pero no lo dejan. Había prometido una noche larga -como Cerati- y cumplió. Regresa y al pasar por el piano amaga la intro de Los dinosaurios de Charly, y se cuelga de nuevo la criolla para una de las más pedidas, Zamba y acuarela, en plan de trovador romántico. La canción funciona como Muchacha ojos de papel de Spinetta, y a las bailarinas les empieza a faltar el aire. Y se marcha definitivamente con Somos nosotros, una categórica toma de posición del artista. Aunque tal vez sea Ey Paisano, esa que va en forma de rap, la que mejor lo represente a este santiagueño cósmico: “Pensé que de política no iba a hablar, pero ahora que recuerdo, política hacemos todos al caminar”.-

Raly Barrionuevo en La Falda: domingo 27/02/11, cierre de La Falda bajo las Estrellas, ciclo de espectáculos en el escenario callejero de Av. Edén y San Martín, con entrada libre y gratuita, organizado por la Municipalidad de la ciudad de La Falda en la temporada de verano 2011.-

jueves, 3 de marzo de 2011

Silvina Garré: canciones sin tiempo

Silvina, de regreso (a La Falda)
La cantante, autora y compositora regresó a La Falda después de muchos años para realizar un recorrido por su extenso repertorio. Un repaso por todos sus discos, desde su debut solista hasta el flamante realizado con Litto Nebbia.

RECITALES DE VERANO

Por Néstor Pousa © 2011

“La primera imagen que tengo si me dicen La Falda es el Festival de Rock en el año ’82”, dice Silvina Garré. Y es lógico que así sea, porque en el verano de ese año y en esta ciudad comenzó su carrera musical.
Tanto artista como cronista arribaron con notable puntualidad a la cita agendada para el día siguiente de su show faldense. Lo primero que hicimos fue ver las fotos que le había tomado durante su actuación, “Están muy lindas”, dijo, y fue un halago a mi evidente condición de reportero gráfico de ligas amateurs. Luego, algunas de esas fotos, tendrían como destino su casilla de correo electrónico.
Empezamos hablando de su paso por el legendario Festival de La Falda, en febrero de 1982, cuando ella era una de las voces en la banda de Baglietto. Y después la conversación nos trajo a la actualidad en la que, tras 28 años de carrera, asegura tener un estilo consolidado como autora y compositora, y estar acompañada por muy buenos músicos. “Con Diego Clemente (guitarra, quena, voz y dirección musical) empezamos hace mucho, en 1985, y nos reencontramos hace seis años más o menos. Juntos hicimos mis dos últimos discos: El deseo (2007) y Canciones sin tiempo (2008), y este año vamos a grabar otro”, me cuenta.
Después repasa: “Estuve dos años viviendo en Estados Unidos, a mi regreso retomé mis estudios de psicología, me recibí y empecé a trabajar como psicóloga. Luego de unos años me reencontré con Diego y me dijo: ‘¿Tenés canciones?’. ‘Sí’. ‘Bueno yo tengo una banda, vení a la sala’. Empezamos a ensayar y al mes y medio estábamos tocando”.
Silvina hoy sigue ejerciendo la psicología y continúa activamente con la música, grabando discos y haciendo presentaciones, ambas cosas: “Se combinan bien”, asegura, aunque nunca necesitó imperiosamente hacer cualquier cosa o lo que no sintiera, para no desaparecer. “No, la verdad que no lo he necesitado, y tiene que ver con una postura ética y estética de hacer la música que quiero. Siempre lo hice, desde mi primer disco tuve la bendición de cantar lo que quise, nunca tuve que grabar cosas que no me gustaran, o tocar con gente que no quisiera, eso es muy importante y es una elección también, esto no es suerte, porque pude haber hecho cosas que no quería y haber ganado más dinero, pero bueno, es la forma que tengo yo de hacer este trabajo que después se transformó en una profesión y en una carrera, pero inicialmente fue mi pasión y mi gran amor que es la música”.
La Garré, nuestra Joni Mitchell

Su presentación en el ciclo La Falda bajo las Estrellas, el domingo 23 de enero, fue un recorrido perfecto por todos sus discos, desde de su debut solista en 1983, hasta el que realizó en 2010, “Más que loca”, en donde interpreta la obra de Litto Nebbia. En este nuevo trabajo Silvina se propuso versionar el repertorio de un artista que ella admirara como músico, autor y compositor, pero también como persona, y que además pudiera producir el álbum. Esas condiciones las reunía el rosarino, que se sumó al proyecto para el cual Silvina tuvo que reescuchar toda la vasta discografía de Nebbia para seleccionar el material.
La lista del show faldense incluyó dos de esas canciones (Cuando yo me transforme de Nebbia/Ingaramo y Sólo se trata de vivir) y no fue una presentación formal del nuevo álbum porque de haber puesto más temas significaba sacar canciones que son hits, “Y cuando hace tantos años que no toco en un lugar, me gusta tocar los temas más conocidos”, explica.
Fue entonces una noche de clásicos, bellas canciones sin tiempo como son: Quien quiera oír que oiga, Tréboles de cuatro hojas, Otros pájaros, Canción del pinar (su primer hit, escrito por Jorge Fandermole), Casi una zamba, En blanco y negro Buenos Aires, Para hablar de mi amor, Reinas de pueblo grande, Se fuerza la máquina y Diablo y alcohol.
Silvina Garré y su banda (junto a Clemente: Marcelo Piloto en piano, acordeón y voz; Luciano Pallaro Battagliese en bajo y Nacho Piana en batería) lograron crear un clima íntimo, porque a pesar de tratarse un espacio público y al aire libre, la sensación era de estar en un teatro. “Yo trato de pensar que la gente está cerca y que el lugar es pequeño, y lograr que el cielo baje y que la calle se achique”, dice Silvina en relación a esta observación.
Le comento que al verla tocar la guitarra me hizo pensar que era nuestra Joni Mitchell. Silvina se sorprende y se ríe: “Ah, que halago, no, no tanto. Es un gran halago porque es mi artista favorita, eso es un piropo terrible”. Y agrega: “Joni Mitchell es mi maestra de canto sin que yo lo sepa. Yo aprendí a cantar, cantando sobre sus discos durante horas y horas todos los días, es mi artista favorita en serio, de todas las artistas que existen en el mundo -remarca-, yo la descubrí cuando era adolescente, tenía 14 años, y me dije: ‘si yo puedo cantar estas canciones, voy a aprender a cantar’. Todavía la sigo escuchando, y sus letras y ella como instrumentista y como compositora, me parecen un ejemplo desde todo punto de vista”.-
Fotos: N.P.

lunes, 14 de febrero de 2011

Cosquín Rock 2011: su lugar en el mundo


García: un cierre interminable el sábado
Una multitud acompañó a Cosquín Rock en su exitoso aterrizaje en Santa María de Punilla. Los clásicos: Charly, Spinetta, Gieco, Skay y Virus; y la polémica inclusión de Calle 13, fueron los más destacados.

COBERTURA ESPECIAL

Por Néstor Pousa © 2011

En sus primeros años de vida del Festival Cosquín Rock, desde su debut en 2001 en la tradicional plaza del folklore, nos daba la impresión que su crecimiento iba a ser sostenido y sin sobresaltos. Y así fue hasta que algunas imprevisiones organizativas convirtieron a la edición 2004 en la peor del ciclo, y dio pie a las autoridades municipales para rescindir unilateralmente el contrato con los organizadores, por entonces Perro Producciones.
Tras esto surgió la posibilidad, riesgosa en un principio, de mudarse a un nuevo predio en la Comuna de San Roque frente a lago homónimo, en un amplio terreno al pie de la montaña adquirido por José Palazzo y sus socios. Fueron seis intensos años de trabajo allí, con ediciones que estuvieron signadas tanto por los avatares propios de la actividad, como por los fenómenos climáticos (temporales de lluvia y de viento) que atentaron contra algunas de sus jornadas. Los vecinos en general vieron con buenos ojos al evento, salvo por uno de ellos, propietario de un inmueble colindante al predio, que les hizo la vida imposible, inclusive llevando el pleito a la justicia en innumerables instancias.
“Te cuento algo -me confiaba José Palazzo, off the record, en setiembre pasado- el Cosquín Rock 2011 se va a hacer en el Aeródromo de Santa María de Punilla”, el mismo lugar donde en el verano de 2009 La Renga había montado su Festival de la Huella Invisible.
A los problemas ocasionados por el vecino sanroqueño se sumaba la intención del productor cordobés de proveer a su ciclo de un formato similar al del Festival de Glastonbury en Inglaterra, que se caracteriza por ser un encuentro artístico multidisciplinario donde la música es sólo una de sus actividades.
Según Palazzo el lugar ideal era la campestre pista de aviones punillense, que además contaba con el visto bueno del intendente y con la convicción de los vecinos del lugar, y sumaba el aporte del Gobierno de la Provincia de Córdoba con un total de 500 plazas de hotel para uso de la producción, en una colonia de vacaciones en la misma locación.
Demasiadas cosas a favor produjeron una nueva mudanza del festival de rock más importante del país en la actualidad. Un festival que ya ha consolidado su nombre y su propuesta, pero que aún le falta ser reconocido por quienes no son adeptos a esta música, porque por más que el rock esté oficializado y es hoy un negocio brillante para unos pocos, todavía sigue siendo una mala palabra para muchos, tal vez por su genética contestataria.
Panorámica del predio (foto: Silvia Olmedo)

Bienvenidos a Santa María de Punilla decía el cartel vial, y todo hacía prever que iba a ser así, mientras desde el auto estéreo Ricardo Iorio -mi compañero de ruta en este fin de semana rockero- me recordaba aquello de que: “Si no hay amor nunca habrá sueños”.
Caminar, caminar y caminar. Menos mal que caminar es un muy buen ejercicio -pensaba- porque para llegar al aeródromo (y una vez adentro) hay que caminar bastante, a través de un largo mercado persa de choripanes, cervezas, remeras alusivas y bisutería hippie legítima. Y en la última curva otro buen augurio: “Tu lugar en el mundo es Santa María de Punilla, y vos ya está aquí”.
El día sábado 12 de febrero (segunda jornada) tenía una grilla expresamente clásica que presagiaba una enorme concurrencia -y así fue- con: Charly García, León Gieco, Spinetta, Skay Beilinson y Virus.
Hermano sol, hermano Moura
El viernes inicial se había servido como plato principal a los puertorriqueños de Calle 13, celebrados por muchos, pero también cuestionada su inclusión por los defensores del rock puro, si es que este adjetivo le cabe a un género que siempre se caracterizó por ser inclusivo y abierto a otros estilos.
Pero volvamos al sábado en el que Virus hizo un show corto y con invitados tan extravagantes como su música, y por un instante convirtió a la pista de pasto en una gran disco de los años 80’s con hits como “Pronta entrega”, “Wadu Wadu” y “Amor Descartable”, entre otros.
El cantante Marcelo Moura se despidió con un “Ahora viene el Flaco, mi norte, disfrutenló”. El reconocimiento refería a Luis Alberto Spinetta, un artista que a la producción le costó mucho convencer para que forme parte de la grilla.

El Flaco esfumado tras la banda

Spinetta armó una banda “para festival”: trajo bajista nuevo (Matías Mendez), sumo a un violero impresionante como Baltasar Comotto y añadió otro tecladista: el Mono Fontana a quien presentó como estrella invitada. Luego Verdinelli y Cardone, como siempre. Pero despues hizo un repertorio “antifestivalítico” con pasajes de volada inspiración jazzera (una versión extra large de “Ella bailó”, la suite “Canción de amor para Olga”, el viejo inédito “Luna nueva (Mundo arjo)” y “Cabecita calesita”) y excluyó los conocidos por la mayoría. Una lista sin concesiones con las que Luis puso al festival en su propia frecuencia, en la que él quiere. Por todo eso y por la calidad musical de la banda que lo acompañó, fue muy significativa la presencia del ex Almendra en Cosquín Rock 2011, porque demostró que el público no sólo celebra el estilo chabón sino que también da su aprobación a una música tan en las antípodas.
Mientras una avioneta sobrevolaba una y otra vez el extenso campo como un pájaro al que le usurparon el nido, el escenario nos mostraba a León Gieco junto a D-Mente, la banda de Andrés Giménez, haciendo los clásicos del santafecino en versiones ultra electrificadas.
Gieco se encargó de arengar al público, a músicos y periodistas para que defendamos a este festival, único en su género, hijo directo del Festival de Rock de La Falda, aseguró.
Gieco: frontal y polémico en conf. de prensa
“Diganlé a Skay que es mejor violero que Mark Knopfler”, desafió León durante la conferencia de prensa, mientras el ex Redondo en el escenario principal y definitivamente integrado a la grilla general, agitaba con su demoledor repertorio solista, más algunos bonus de Patricio Rey (excelentes versiones de “Todo un palo” y “Ji ji ji”).
El broche del sábado fue Charly García y su banda, que con un show de más de dos horas y sus temas de antología continuó retribuyéndole al festival por los papelones históricos que acostumbraba protagonizar años atrás, y esta vez pagó con intereses.

Bizarros y temáticos. Entre las múltiples actividades que la producción pretende introducir de aquí en adelante, hubo proyección de películas (“Pájaros volando” con Diego Capusotto), un mini festival de bandas heavys absolutamente ignotas y la Bizarren Party hasta altas horas de la madrugada (animada por ¡Pocho La Pantera y Machito Ponce!) donde funcionaba un patio bar. Todo esto ocurrió en los mismísimos hangares del aeródromo, que fueron adaptados para estos fines.
El escenario temático es un clásico que le pelea convocatoria y nivel de calidad a su hermano mayor, el escenario principal. Como ya es costumbre por allí pasaron las tribus punks (el viernes), los fanáticos del reggae (el sábado) y los metaleros (el domingo).
El tercer escenario (bautizado Julio Anastasia en homenaje al músico fallecido en 2010) el más chico en dimensiones, este año fue cedido por la organización a una especie de cooperativa de bandas cordobesas, pero en esta oportunidad no contó con el presupuesto de años anteriores, y lo más lamentable, la convocatoria fue casi insignificante. Fue una propuesta interesante que habrá que mejorar para próximos años. No obstante hubo muy buenas performances, entre lo que pudimos ver, de los cordobeses Juan Terrenal y de los rosarinos Sikarios, ambos presentando sus nuevos trabajos discográficos.
Cosquín Rock 2011 concluyó el domingo 13 con un seleccionado de bandas que ya son habituales en su cartelera: Eruca Sativa, Gardelitos, Kapanga, los uruguayos No Te Va Gustar, Las Pastillas del Abuelo y el ex Piojo Ciro al comando de su flamante proyecto solista
Logo de Rocambole
Así se terminó de redondear una de las más exitosas ediciones que registra el ciclo (que suma 11 años, ya), convocando durante las tres jornadas a más 85.000 espectadores, quienes agotaron las provisiones de las barras gastronómicas y disfrutaron plenamente de todas las actividades propuestas.
Cosquín Rock, con aciertos y errores, ya está instalado definitivamente más allá de cuál sea su eventual domicilio. Un festival que fue echado de la ciudad de Cosquín (¿se habrán arrepentido?); que no fue suficientemente cuidado en la Comuna de San Roque; y que este verano parece haber encontrado en Santa María de Punilla su lugar en el mundo.-
vista del escenario principal

Fotos: N.P.