martes, 30 de octubre de 2018

El rock de Córdoba en el Griego

Fly Fly Caroline
El sábado 3 de noviembre desde las 18 hs se realizará en Córdoba una nueva edición del Griego Rock. Se prevén múltiples actividades con entrada libre y gratuita.


El próximo sábado 3 de noviembre se realizará una nueva edición del Griego Rock, desde las 18 horas con entrada libre y gratuita.  Curado en esta oportunidad por Rocío Paulizzi, el  esperado festival contará con una grilla encabezada por Fly  Fly  Caroline, Hammer, Mi Primo Fosforescente (Marcos Juárez), Quieto  PoliesterRinco y una banda surgida de la convocatoria de Música Emergente organizada junto a Radio Gamba y Maya Studio.
Habrá  también un homenaje  a  Los  Bichos,  banda  cordobesa  pionera  del  rock  local  y  nacional,  con  la  participación  de  Carlos  Ávalos  y  músicos  invitados. 
Al  mismo  tiempo, Hammer, que fue  parte  de  la  edición  2012  de este  festival, comienza con esta presentación su gira despedida de los escenarios, tras casi 30 años en la música. Como cada año, el festival se organiza para poner en foco a la siempre inquieta escena musical local y regional, en  un  escenario inigualable como el del Teatro Griego de la ciudad de Córdoba, que este año incorporará en su grilla propuestas de teatro y cine. 
La presente edición contará también como novedad con una  “Disquería” que ofrecerá  las producciones discográficas de músicos y sellos independientes, libros y documentales de cultura rock y una muestra de portadas de discos. Todos relacionados con la escena musical cordobesa.
La organización Sonar  (Músicxs Independientes de Córdoba) estará presente a través de Mujeres Músicas y la artista visual Natalia Prett realizará un mural en vivo. Todo esto estará instalado en las galerías del teatro durante el festival.  Acompañarán la edición las áreas municipales de Juventud, Salud y Derechos Humanos con distintas acciones localizadas en un domo de acceso gratuito. Allí, a través del programa  municipal de VIH, ITS y hepatitis virales, se ofrecerá asesoramiento y testeo voluntario, gratuito y confidencial. Se mostraran acciones vinculadas a reducción de riesgos asociados al consumo de sustancias en contextos de ocio y recreación nocturna, con  mensajes de autocuidado y cuidado entre pares. Se proyectarán videos, se distribuirá folletería y habrá juegos temáticos.   

Hammer
Hammer se despide. Formada en 1987 y enrolada en la variante del trash metal, la banda cordobesa Hammer se encuentra próxima a cumplir 30 años de carrera, contando en su haber con innumerables actuaciones en Córdoba, Buenos Aires y otras ciudades del interior de la provincia y el país, además de presentaciones en Chile, Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia y México; en festivales como el Quitu Raymi de Ecuador y Cosquín Rock de Córdoba. Fueron soporte de Megadeth, Helloween, The Cult, Almafuerte y Black Sabbath, entre otros gigantes del género.  La banda está formada por Ismael Bernabei, Bruno Scotte, y los miembros históricos Guillermo Cienfuegos y Gerardo Funes. La del Griego Rock 2018 será una de sus últimas presentaciones en vivo antes de un parate que, aseguran, será por tiempo indeterminado.

Carlos Avalos (Los Bichos)
Homenaje a Los Bichos. A fines de la década del ‘60, Carlos Ávalos formó en Córdoba a Los  Bichos, una agrupación de impronta beat integrada por Jorge "Lalo" Ordás en guitarra, Enrique Baró en órgano y Roberto "Jimi" Arce en batería. Desembarcaron en Buenos Aires y editaron algunos simples y un LP bajo el sello Music Hall, actualmente  recuperado por el Instituto Nacional de la Música (INAMU). Con invitados de lujo en sus shows y algunos vaivenes, la banda logró saborear un éxito momentáneo, hasta que el sueño terminó, separándose definitivamente. Hoy, el grupo es uno de los emblemas del rock de la ciudad y Ávalos un ilustre personaje que habitualmente musicaliza con sus canciones, aquellos tempranos hits de la banda, el vertiginoso ir y venir en la peatonal de Córdoba. En el Griego Rock tendrán su merecido homenaje.

Historia de los griegos. Organizados por la Municipalidad de Córdoba, los festivales  del Teatro Griego se vienen desarrollando desde el año 2012 como espacios de  encuentro que recuperan el espíritu de libertad de aquellos primeros años de la democracia argentina. Su continuidad y permanente renovación apunta a dar solidez al uso del espacio público, a la vez que permite difundir el talento y la creatividad de los músicos cordobeses. 
Los  “Griegos” han  propuesto concurridos festivales al aire libre con programación de  bandas y artistas locales de rock, jazz, blues y demás géneros. Un capítulo aparte lo merece “Mujeres al Griego”, que se realiza desde el 2013 en el mes de marzo, reuniendo a la escena artística protagonizada por mujeres y dando lugar a expresiones que van desde la música popular latinoamericana a la electrónica, pasando por la fusión, el  rap y otros estilos, con un fuerte foco en la problemática de género.

Ubicación. El Teatro Griego de Córdoba se encuentra emplazado en la Av. Deodoro Roca en el Parque Sarmiento. Inaugurado en el año 1932, es uno de los espacios culturales y paseos más emblemáticos de la capital cordobesa.

lunes, 29 de octubre de 2018

Serrat propone una vuelta al principio

Foto: Facundo Luque - La Voz digital
El catalán presentó en el Quality de Córdoba "Mediterráneo Da Capo", espectáculo en el que repasa en forma completa un disco esencial, publicado en 1971. Fueron dos  los conciertos a sala llena.

EN CONCIERTO

Por Néstor Pousa

Si repasáramos los primeros años de la siempre prolífica carrera musical de Joan Manuel Serrat podríamos coincidir si temor a equivocarnos que su disco Mediterráneo fue el que lo consolidó definitivamente como el gran autor y compositor de habla hispana. Ese disco rápidamente se transformó en un grandes éxitos, repleto de canciones imborrables que, muchas de ellas, no podían faltar en cualquier presentaciones en vivo.
Mediterráneo, la canción que da nombre al disco, fue su carta de presentación desde aquel lejano 1971 en que fue publicado. No extraña entonces que su creador haya decidido homenajearlo con una nueva gira a escala mundial que se conoce como Mediterráneo Da Capo, una expresión musical de origen italiano que significa “volver al principio”.
La segunda de las dos funciones mostraba a la sala de Espacio Quality de Córdoba tan repleta como la del día anterior. Las entradas se agotaron rápidamente ni bien se abrió la venta de la escala cordobesa. Es que Argentina, y Córdoba, siempre fueron incondicionales al catalán y le prodigan su amor y reconocimiento sin mesura.
Casi al filo de las diez de la noche la banda de acompañamiento arremetía con un medley instrumental sobre canciones de la obra que esa noche será repasada en forma completa en sus diez movimientos.
La intro sirve para calentar los dedos y poner a la platea en situación de concierto. Hasta que aparece la figura central para una primera versión de Mediterráneo, leit motiv de este renovado encuentro. Luego, y a modo de prólogo, apunta que puede que resulte extraño celebrar un disco a 47 años de su lanzamiento, que lo lógico hubiera sido hacerlo a los 50, o en alguna otra fecha “redonda”. No es la ansiedad lo que adelanta el festejo, Serrat justifica el apuro en la fragilidad de la vida que lo llevan a ser prudente, y así invita a un viaje por un disco esencial en su catálogo, por diez canciones que, revelará, fueron escritas en 1971, en un pequeño hotel de la Costa Brava catalana, con el Mediterráneo como espejo.

"Mediterráneo" (portada, 1971)
La lista de reproducción que planeó para este show no seguirá el orden del disco, lo que hace difícil adivinar cual sigue a cual hasta que no sonarán los primeros acordes. A la voz de “Andiamo da capo” las canciones fueron apareciendo una a una en modo random, a Que va ser de ti, le siguió Vagabundear y Barquito de papel. El cantautor aparece con su veta más sensible en esa parte que dará lugar a una de las perlas del álbum: Pueblo blanco, con una letra y una interpretación que, aunque conocida, no dejan de estremecer a la platea.
La velada se aliviana con Tío Alberto, de quien el Nano se apura a aclarar que “No era mi tío”. Alberto Puig Palau, el destinatario de la canción, era uno de los tantos pintorescos habitués que agitaban las noches de Bocaccio, una boite que era sinónimo de la bohemia barcelonesa de finales de los ‘60 hasta mediados de los ‘80. Como souvenir Serrat conserva el taburete tapizado en rojo que hasta hoy lo acompaña en todos sus conciertos y cuida como un fetiche.
En el último tramo de la primera parte se suceden más clásicos como: La mujer que yo quiero (“Con dedicatoria transversal”, sostendría con humor), la historia de amor de Lucía, la evocación al Quijote de la Mancha en Vencidos (con letra de León Felipe) y Aquellas pequeñas cosas. Como un viaje musical circular, que termina y vuelve a empezar, el primer tramo del concierto cierra con un nuevo vuelo rasante por un fragmento de la canción que titula el disco.

"Mediterráneo Da Capo" en Quality
Respaldado por un sexteto con varias caras conocidas: la base de Vicente Climent (batería) y Tomás Merlo (bajo eléctrico y contrabajo), el toque rockero de David Palau (guitarras eléctricas y acústica), el imprescindible Josep Mas (teclados y programación), la encantadora Uixi Amargós (viola) y la compañía inseparable de Ricard Miralles (piano, dirección y arreglos), en la segunda parte no desaparece el eje temático del mar Mediterráneo, “esa patria líquida” como acertadamente alguien lo definiera. Porque para nuestro protagonista es tan importante el terruño natal como las aguas que bañan sus costas. El homenaje sin solución de continuidad se sucede con relatos épicos sobre la Odisea de Ulises y otros cuentos más mundanos. Nada desvía al catalán del camino trazado, ni siquiera algún grito destemplado que los fans más enfervorizados cuelan en los silencios, logran desviarlo del guion y la narración que lleva adelante sin fisuras. Un espectáculo de 2 horas que deparará alguna sorpresa como la canción La Mer, versión de la tradicional tonada del francés Charles Trenet, y un repaso bien pensado por algunos clásicos del nacido en el barrio de Poble Sec. El reclamo de Plany al mar (Lamento al mar), Cantares (letra de Antonio Machado), Menos tu vientre y Para la libertad (textos de Miguel Hernández), Disculpe el señor, y los obligados De vez en cuando la vida, Hoy puede ser un gran día y No hago otra cosa que pensar en ti.
La lista de bises (Fiesta y De cartón piedra) ya no es tan extensa como en otras épocas, Serrat bromea con esa imposibilidad pero promete una futura visita. Con el cierre del show se relaja y ahora sí responde comentarios y recibe algún presente al pie del escenario. A sus casi 75, con su apostura de hombre español y sus modos de catalán intactos, cada nuevo encuentro siempre será esperado y muy bien recibido por aquí.

Lugar: Espacio Quality
Fecha: 27/10/18
Asistencia: entradas agotadas
Prensa: Fátima Siri


martes, 2 de octubre de 2018

La Vela Puerca con nuevo disco en La Falda

Los uruguayos serán uno de los números fuertes de la próxima edición de La Falda Rock. Vienen a presentar “Destilar”, flamante séptimo disco de estudio de la banda oriunda de Montevideo.

NOVEDADES DISCOGRÁFICAS

Por Néstor Pousa

La banda uruguaya La Vela Puerca será uno de los números que encabezarán la cartelera de un nuevo capítulo de La Falda Rock a reeditarse el sábado 17 de noviembre próximo en el auditorio municipal.
De esta forma tendrán su debut absoluto en esta ciudad y en el festival, y lo harán presentando Destilar, el flamante séptimo disco de estudio de esta agrupación formada en 1995 en Montevideo.
El nuevo disco contiene 13 canciones compuestas por la banda que lideran Sebastián Teyserá (el Enano) y Sebastián Cebreiro (el Cebolla), las dos voces cantantes y líderes del grupo.  
Es muy notable como, sin renegar de su reconocido estilo, La Vela nos entrega un disco de alta efectividad, con músicas y líricas a la medida de la liturgia de sus seguidores.
El comienzo no podía ser mejor, las baquetas marcan cuatro y arranca Velamen, una canción de la que bastan tan solo 15 segundos de reproducción para adivinar que va a ser un hit. La letra, por momentos a dos voces, le apunta directo al corazón del fan y uno supone que tiene destino de nuevo himno de la banda.
El disco luego varia en rocanroles como Atala o La revancha, en la que predominan los caños (saxos, trompetas), otro de los sellos inconfundibles de estos uruguayos.
Hay rock de guitarras en Casi todo, Pensar y La nube. Este último con estatus de primer corte del álbum, dispara fuertes frases desde un video clip promocional protagonizado por la dupla de cantantes.
No obstante, la perlita del disco se llama Luna de Neuquén con Raly Barrionuevo como invitado especial en un sensible dúo de voces con el Enano. Una balada con cuerdas que es una belleza, a la que Teyserá le aporta carácter y el santiagueño su notable forma para interpretar.
Destilar fue grabado durante el mes de enero de este año en Sonorámica, estudios ubicados en Traslasierra, en el medio de un paraíso agreste al oeste de la provincia de Córdoba muy cerca de Mina Clavero. Las grabaciones adicionales se realizaron en La Pedrera, Depto. Rocha, Uruguay, en el mes de febrero. La fecha de lanzamiento fue en mayo de 2018. Y tendrá su fecha de presentación en La Falda en noviembre próximo.


La Falda Rock 2018 ya tiene nombres

El pasado 3 de setiembre a las 10 de la mañana se hizo oficial desde las redes sociales el anuncio que el Festival La Falda Rock finalmente tendrá su edición 2018.
Las productoras asociadas XL Abasto (Córdoba) y Pirca Producciones (Buenos Aires), con el apoyo de la Municipalidad de La Falda, dieron a conocer la nueva fecha que este año tendrá el festival de rock que hizo historia en la década del 80. Se realizará en una sola jornada, el sábado 17 de noviembre, en el anfiteatro municipal, con horario de inicio a las 18:00 hs.
En los días posteriores, y a cuenta gotas, se fueron conociendo los nombres de los artistas que integrarán la grilla de esta particular edición. La marquesina quedó conformada con: La Vela Puerca, Sueño de Pescado, Kapanga, Bersuit, Asspera y Ricardo Iorio.
La fecha y altura del año elegida es toda una novedad para este nuevo capítulo del ciclo que es el más antiguo en actividad en el país en lo que al rock se refiere.  
Las entradas anticipadas ya se pueden conseguir en los puntos de venta oficiales o a través de internet en la página de XL Abasto.

Presentación oficial. Será el miércoles 3 de octubre a las 19.30 hs en el Parador Antares Córdoba (Fructuoso Rivera 325 - Bº Güemes). La producción convocó a representantes de la prensa y medios acreditados e invitados especiales.


lunes, 10 de septiembre de 2018

Litto Nebbia en primera persona

El rosarino publicó “Mi banda sonora”, autobiografía en la que descorre el velo sobre una vida dedicada a la música, las canciones, la composición, los arreglos y la producción musical.

COMENTARIOS DE LIBROS

Por Néstor Pousa

Mi iniciación en el Rock Nacional fue por una canción de Litto Nebbia, ya que hasta ese momento solamente escuchaba a The BeatlesEsa canción es Vals de mi hogar, track número uno de Muerte en la catedral, quinto álbum solista de quien es considerado el fundador del rock en castellano junto a su grupo Los Gatos Salvajes.
Pero la canción en cuestión no la conocí a través del álbum mencionado, sino en un vinilo que llegó a mis manos casi por casualidad, un disco con artistas varios, bajo el título Música Joven Argentina, una de esas recopilaciones que los sellos lanzan con fines promocionales y en donde incluyen canciones de autores e intérpretes estilísticamente antagónicos, que en este caso van de Palito Ortega a Almendra, y de Donald a Alma y Vida.
Algunos años después pude ver a Litto por primera vez en vivo en una presentación solista en el legendario pub Tonos y Toneles de Córdoba, y grupales, junto a Los Músicos del Centro, en el célebre Festival de La Falda.
La primera vez que lo entrevisté fue en el verano de 1989 luego de una presentación en el desaparecido Cine Teatro Gran Rex de La Falda, en el ciclo El Cantautor. Al finalizar su actuación me acerqué al borde del escenario para pedirle la nota y él, como siempre lo hace, accedió inmediatamente y de muy buen grado. Así, nos acomodamos en dos de las tantas butacas de la sala ya vacía y en penumbras. La entrevista fue larguísima, todavía recuerdo la cara de fastidio de los organizadores del evento que presenciaban nuestra distendida charla aguardando que por fin concluyéramos para poder cerrar e irse. La cuestión es que Litto no parecía tener ningún apuro y el reportaje finalizó (abruptamente) cuando se agotó la cinta del cassette del mini-grabador y recién entonces nos fuimos.

Litto tiene como estas, mil y una anécdotas para contar y lo hace con gusto cada vez que se da la ocasión. En Mi banda sonora, la autobiografía que publicó en 2017, se despacha a placer. Nebbia, el padre del rock nacional o el inventor del invento, tal como lo rebautiza Andrés Calamaro en su prólogo, es un conversador prodigo y para llevar sus memorias al papel no recurrió al recurso cómodo de un “escritor oculto” o ghostwriter. Es el mismo Litto en primera persona quien frente al teclado de la computadora nos habla y cuenta su historia, la que comienza en Rosario, un 21 de julio de 1948 (hace poco cumplió 70 años). Quien acceda a sus páginas no se va a encontrar con una biografía formal y cronológicamente narrada, hay saltos de tiempo, subtemas y un capítulo completo dedicado a su pasión por el cine, en el cual se revela como un cinéfilo entusiasta y experto, de memoria prodigiosa que recuerda títulos, directores, años de realización, protagonistas y bandas de sonido. Y así, como una película de Tarantino, la trama de su vida avanza y retrocede sin aviso previo relatando nuevos episodios en modo random.
Sobre su infancia y adolescencia pone especial énfasis. Fue la etapa formadora del hombre y del artista que conoceríamos después. Litto, anotado como Félix Francisco Nebbia, evoca el carácter bohemio de sus padres, músicos al igual que él. Su vida familiar en las pensiones del centro de Rosario, su ciudad natal, una vida sin abundancia de cosas materiales, incluso con muchas privaciones, pero que repasa sin resentimientos, ni melancolía, aunque se advierta algo de nostalgia en esas líneas.

Luego, el desembarco a edad adolescente en la Buenos Aires de mediados de los años '60 con Los Gatos Salvajes, el ascenso con Los Gatos y el inusitado éxito nacional y sudamericano. Los inicios de una temprana carrera solista, la vuelta de Los Gatos con Norberto Napolitano (Pappo), el simbiótico trío con orientación jazzística junto a Néstor Astarita y Jorge González, las experimentaciones folklóricas con Domingo Cura, los años de censura, el exilio en México, el regreso al país, las músicas para películas. Todo matizado con anécdotas y relatos hasta ahora inéditos.
Más adelante reflexionará sobre temas libres, aunque afines a la profesión de músico de la que nunca se apartó. Cuestiones como el negocio de la música, los contratos con las discográficas, aclarar viejas polémicas que alguna vez lo afectaron. La producción musical, la decisión de ser un artista independiente, la fundación del sello Melopea. El dolor por la temprana partida de su padre, Félix. Las mujeres más importantes de su vida: su madre Martha, su hija  Miranda, su esposa y compañera Alex. Los músicos de los que se nutrió y los músicos con los que se relacionó musicalmente. Sus constantes viajes por el mundo, su vida vertiginosa, incansable, impredecible, apasionada.


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Titulo: Mi banda sonora - La vida es un encuentro
Autor: Litto Nebbia
1ª edición - Aguilar, 2017
352 pags. - 23 x 16 cm. (biografías y testimonios)
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domingo, 26 de agosto de 2018

Divididos: pasión, locura y amor

Foto: Constanza Juan
El trío cumplió con la escala faldense de la “Gira 30 Años” entregando un show de alta factura en el anfiteatro municipal el sábado 25 de agosto. Fue la tercera visita de Divididos a esta ciudad.

RECITALES

Por Néstor Pousa

La historia de Gastón es muy parecida a la de tantos otros pibes, y no tan pibes, que siguen a una banda de rock por todo el país, o allí donde toquen. Gastón es de Puan, una pequeña localidad de 5000 habitantes, ubicada en el suroeste de la provincia de Buenos Aires, distante unos 600 km de la Capital Federal. En la mañana del sábado 25 de agosto, día en que Divididos tocaba en La Falda, él ya estaba haciendo cola en el acceso al auditorio municipal desde la 8.30 de la mañana. “Sé que no hace falta venir tan temprano, pero quiero asegurarme el primer lugar en la valla”, dice justificando su ansiedad. Sabe positivamente que a esa hora de la mañana no va a haber nadie disputándole la pole position, ni siquiera habían llegado aún los encargados de la producción, ni el responsable de abrir las puertas. Igual, Gastón y su mochila ya estaban listos.
A las 14.30 de ese mismo día, y previo al show de la noche, estaba programado que la banda viniera a probar sonido en una larga sesión de casi tres horas. Puntualmente a la hora convenida una combi depositaba a los tres integrantes en la puerta de acceso de artistas, sobre la parte posterior del predio. La información se había filtrado y había llegado a oídos de Gastón que no se quería perder la posibilidad de verlos de cerca. Se acercó tímidamente y para su sorpresa, cuando Ricardo Mollo descendió del vehículo que lo transportaba, lo reconoció, se acercó y le extendió la mano para saludarlo e invitarlo a presenciar la prueba de sonido. Así, se convirtió en uno de los pocos testigos del momento en el cual se chequea hasta el mínimo detalle para que a la noche todo funcione como debe ser. Gastón me cuenta que 48 horas antes estuvo en el show de Rio Cuarto, viajó a La Falda y buscó un hotel donde pasar la noche. Que sigue a la banda siempre que puede, aún en estos tiempos en que se puede menos. Disfrutaba de ese instante que pocos pueden presenciar, con algo de preocupación. Terminada la prueba debía abandonar el recinto y temía perder su bien ganado lugar de privilegio en la fila de afuera. “Quiero entrar primero para ganar la valla, tengo que pararme enfrente de Ricardo, es un TOC que tengo”, revelaba. Pocos podrán entender la pasión que moviliza a Gastón, algunos dirán que es una locura, otros pensarán que es muy parecido al amor. Es que, el algunos casos, seguir a una banda de rock hace que pasión, locura y amor, se transformen en sinónimos.


Foto: Constanza Juan
El concierto. A las 21.48 Ricardo Mollo (voz y guitarras) saludaba desde el escenario para dar inicio al concierto de la gira Divididos 30 años, efeméride que lleva a la banda a recorrer distintas plazas del país. De movida se escuchó una seguidilla de canciones con Che, ¿qué esperás?, Los sueños y las guerras y Haciendo cosas raras, pertenecientes a su primer disco, 40 dibujos ahí en el piso, editado originalmente en 1989 y que ahora fuera regrabado y relanzado como novedad en los días previos al show. Este trabajo se llama Haciendo cosas raras y funciona como una precuela de su obra.   
La ocasión era propicia para un repaso ordenado por toda la extensa discografía de la banda que completan Diego “Cóndor” Arnedo (bajo y voz) y Catriel Ciavarella (batería y percusión). Pero tal cosa no ocurrió. Sí hubo un extenderse por algunos discos claves, omitiendo otros. De Acariciando lo áspero (1991), el álbum que contribuyó a forjar su espíritu de power trío, aparecieron: Cuadros colgados, Paraguay, El 38 y Ala delta. A Narigón del siglo (2000) pertenecen los del intermedio electro-acústico de banqueta: Como un cuento, Spaghetti del rock y Par mil.
De La era de la boludez (1993), otro título sobresaliente, repasaron Salir a comprar, Paisano de Hurlingham, Rasputín, y la chacarera eléctrica Huelga de amores con Arnedo rasgueando una Telecaster.
El tributo a Sumo tuvo dos momentos: primero con La rubia tarada (muy coreada por todo el público) que se unió en tándem con Que tal, otro clásico del trío.
Y hacia el final, ya en los bises, apareció desde el backstage “Superman” Troglio para hacerse cargo de los tambores en Crua chan. Esta situación habitualmente se repite cada vez que Divididos toca en la zona, recordemos que el ex batero de la banda de Luca Prodan está radicado en Punilla desde hace varios años.
Ricardo Mollo se mostró extremadamente comunicativo luego de los primeros temas de precalentamiento. Al principio agradeciendo las bondades que ofrece la naturaleza del lugar: el sol, el aire, las caminatas por las sierras. Luego, políticamente correcto, se alineo con todas las consignas que le apuntaban desde la primera línea. “Hay varios NO”, dijo, y enumeró: no al basural, no a los incendios forestales, no a la minería y no a la autovía por la montaña. “La montaña es la madre ¡no toquen a mamá!”, reclamó.
Más adelante, y siempre siguiendo el clamor que subía desde la popular, se manifestó a favor del aborto y en contra del modelo económico actual. “Volvemos al año 30, no volvemos al neoliberalismo. Volvemos a una Argentina agroexportadora, una cagada, loco. Se acaba la industria, se acaba la tecnología, entonces somos un montón de gente sembrando soja”, se lamentaba el músico, al que puede verse en un vídeo que se viralizó en redes sociales. Y cuando una declaración de este calibre gana los titulares de los portales, relega hasta la mejor crónica que se pueda escribir sobre el show.



Foto: Constanza Juan
 Lista de temas
-Che, que esperás?
-Los sueños y las guerras
-Haciendo cosas raras
-Alma de budín
-Tanto anteojo
-Salir a comprar
-Perro funk
-Cabeza de maceta
-Que tal / La rubia tarada (cover Sumo)
-Paisano de Hurlingham
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-Como un cuento
-Spaghetti del rock
-Par mil
-Huelga de amores
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-Cosas de Baboon
-Vida de topos
-Caballos en la noche/La foca (con Federico en guitarra)
-Cuadros colgados
-Tengo (cover Sandro)
-Amapola del 66
-Sucio y desprolijo (cover Pappo’s Blues)
-Rasputín
-Paraguay
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 Bises
-El 38
-Crua-chan (cover Sumo con Superman Troglio en batería)
-Ala delta

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lunes, 20 de agosto de 2018

Divididos, haciendo cosas raras

Mollo-Arnedo-Ciavarella
El sábado 25 de agosto el trío de Ricardo Mollo y Diego Arnedo renuevan su relación con La Falda. Aquí un repaso por sus anteriores visitas a esta ciudad y un adelanto de lo que se viene.

PRÓXIMOS SHOWS

Por Néstor Pousa

Hubo dos momentos en que los caminos de Divididos y La Falda, ciudad serrana e irremediablemente rockera, coincidieron. Dos instantes separados por 24 años uno del otro. Casi dos décadas y media en que Ricardo Mollo y Diego Arnedo pasaron de ser dos ex Sumo con nuevo proyecto a una de las bandas con más prestigio y respeto de la escena nacional. En la previa de una nueva visita, la que se concretará el sábado 25 de agosto en el Auditorio Municipal, repasamos aquellos dos momentos y adelantamos el que viene.

Viernes 7 de febrero de 1992. Mario Luna revolvía entre los escombros para intentar reconstruir el Festival Argentino de Música Contemporánea de La Falda, ciclo que había creado en 1980. 
En el verano de 1992, con cinco años de interrupción forzada tras diferentes producciones que no habían logrado dar en la tecla, Luna ordenaba una grilla esencialmente rockera para volver a darle vida al mito e instalarse definitivamente en la historia. Ratones Paranoicos, Attaque ‘77, Los 7 Delfines, La Guardia del Fuego, Fabi Cantilo, Spinetta, Baglietto, Patricia Sosa, Nito Mestre, Rata Blanca, Los Violadores y los cordobeses Proceso a Ricutti, entre otros, eran los nombres centrales para llevar a buen puerto esta nueva hazaña. Y entre esos nombres célebres aparecía por primera vez Divididos. Ricardo Mollo (en guitarra y voz) y Diego Arnedo (en bajo y voz) habían delineado un formato de banda y un sonido que no se asemejaba en nada a Sumo, estos ya habían dejado su legado tras la muerte de Luca Prodan y ellos preferían despegarse de referencias obvias. Con Federico Gil Solá en la batería animaban un power trío de estilo demoledor. Los temas clave de esa noche: El 38, Sábado, Ala delta, Cielito lindo (canción popular de mexicana), Voodoo Chile (Jimi Hendrix cover) y Mejor no hablar de ciertas cosas (Sumo cover). Así se convirtieron en la consagración absoluta de aquella edición.

Foto: Ezequiel Giardelli
Sábado 26 de marzo de 2016. Fue un fin de semana largo de Semana Santa y nadie puso el grito en el "cielo". Habían pasado 24 años de aquella primera actuación consagratoria y Divididos, ya con Catriel Ciavarella en batería, regresaba al histórico domo como una banda definitivamente consolidada en el olimpo del rock argentino, con un sello distintivo en su sonido, una gran contundencia en sus performances en vivo, pero a la vez con matices estilísticos sensibles que están expuestos en su obra discográfica.
La responsable de esta nueva visita fue la productora cordobesa XL Abasto, manejada por el faldense Matías Cibin. En esa ocasión no hubo banda soporte, ni ningún tipo de previa de parte del trío que hace del hermetismo un culto y sólo ofrece entrevistas o ruedas de prensa, con quien y cuando ellos lo disponen.  “Después de 26 años volvemos a La Falda”, saludaba desde el escenario un Ricardo Mollo al que le fallaron los cálculos o tal vez la memoria. Lo que siguió fue una clara manifestación de porque tienen tan bien puesto el alias de aplanadora del rock. Una larga lista de 26 canciones en la que se destacaron momentos claves como: Haciendo cosas raras, Salir a asustar, Sábado, Spaghetti del rock, Par mil, El arriero (A. Yupanqui), Amapola del 66, Crua-Chan (cover de Sumo con Superman Troglio en la batería) y el infaltable cierre con Ala delta y El 38.

El próximo sábado 25 de agosto de 2018 será la tercera visita de Divididos a La Falda, siempre en el mismo escenario, y esta vez su llegada está contextualizada por la celebración de los primeros 30 años de carrera del grupo. Una parte de esta celebración es la gira nacional que ya comenzó por diferentes plazas y con distintos formatos, los clásicos conciertos en grandes superficies con la gente de pie, y otros también eléctricos pero con butacas y el público cómodamente sentado.
A su vez, se encuentran trabajando en la regrabación y relanzamiento de 40 dibujos ahí en el piso, disco inaugural del trío, originalmente publicado en 1989.
Como adelanto están disponibles en plataformas digitales las nuevas versiones de La Foca, un instrumental al que le agregaron letra y desde ahora se titula Caballos de la noche. El segundo anticipo del disco, que pronto verá la luz en formato físico, es el video de Haciendo cosas raras, canción elegida como leit motiv de la gira y del festejo.


sábado, 28 de julio de 2018

José Ingaramo presenta Vol. 1

“Vol. 1” es el debut solista de José Francisco Ingaramo. Un disco con invitados especiales ilustres, como: Litto Nebbia, Hugo Fattoruso, Jota Morelli y Claudio Cardone. El jueves 2 de agosto lo presenta en Córdoba. 

NOVEDADES DISCOGRÁFICAS

Por Néstor Pousa

Dicen que lo que se hereda no se roba, sobre todo si de patrimonio intangible se trata. José Francisco Ingaramo traía configurada desde la cuna su pasión por la música. Nacido en el seno de una familia de melómanos, en donde su abuelo fue un pianista aficionado, y su padre Juan Carlos y su tío Mingui, siendo miembros fundadores de Los Músicos del Centro, se consolidaron como una de las agrupaciones más influyentes del jazz rock de principios de los años 80. Por tal motivo José pasó su infancia y adolescencia rodeado de instrumentos musicales, pianos, guitarras y una envidiable colección de vinilos atesorados con celo.
Era común para él ver desfilar por el living de su casa en prolongadas tertulias en donde se hablaba o se tocaba música, a personajes de la talla de Litto Nebbia, los hermanos Hugo y Osvaldo Fattoruso, Fito Páez y Pedro Aznar, entre muchos otros amigos de la familia.
No era difícil adivinar en José un futuro en la música, algo que también ocurriría con su primo hermano Juan Ingaramo, hijo de Mingui, quien acredita una sólida carrera en el pop indie nacional

Fue así que luego de hacer sus primeras incursiones como miembro de bandas dedicadas al rock, el blues y la música country, consiguió editar José Francisco Ingaramo - Vol. 1 un disco de reciente aparición, totalmente instrumental, con el cual pone en “modo on” su carrera solista y en el que expone algunas de sus influencias musicales, las que van desde Dr. John, León Russell, Ray Charles, Stevie Winwood, Billy Preston y Stevie Wonder a guitarristas como Larry Carlton, entre otros fundamentales del género.
Vol 1 es un disco de R&B, funk y soul que contiene doce composiciones originales del propio José, que fueran grabadas en Spector Studios de Buenos Aires con el acompañamiento de su banda y una lista de invitados especiales ilustres, lo que habla de un trabajo muy ambicioso en cuanto a producción.
Hay, de verdad, en todo el disco, un jugoso e inspirado dialogo entre las teclas de José y la guitarra de Julio Ponce en los temas Lado B, Buenos tiempos, Es un boogie y Jam in Spector.
Entre los invitados especiales encontramos a Litto Nebbia aportando un solo de guitarra eléctrica en la suite Postales de la gran ciudad (partes 1 y 2) y a Hugo Fattoruso con un solo de órgano Roland en la bellísima Canción para tu alma, que además contiene un solo de electric guitar synth de otro invitado de lujo, Claudio Cardone (ex Spinetta, Fito Páez, IKV, entre muchas de sus participaciones).
Jota Morelli, músico de impresionante curriculum, que aparece como baterista invitado en todos los temas, tiene una brillante performance en Swing Billy!, y forma una base efectiva con los dos bajistas que participaron de las grabaciones: Lautaro Bobbio y Hernán Segret, a la que debemos sumar la percusión de Nano Reartes. 

Con la banda que habitualmente acompaña a Ingaramo sobresalen los momentos titulados Películas, Euforia Groove, y dos de las joyitas del disco, Un beso de invierno y Mi hogar.
La ficha técnica acusa a un José Ingaramo hiperactivo que además de firmar todas las composiciones, arreglar y co-producir junto a su papá Juan Carlos; tocó piano acústico, órgano Hammond/Leslie, piano Rhodes, Wurlitzer, Clavinet y guitarras eléctricas rítmicas, leads y solos, excepto en los ya mencionados.
Mezcla y mastering de José Ingaramo y Esteban Cavoti para Studio 34 (Córdoba). Post producción de Jorge Sobrino para Melopea, Estudios del Nuevo Mundo (Buenos Aires).
En resumidas cuentas un disco que abre un horizonte muy promisorio para este nuevo representante musical de la dinastía Ingaramo.

Presentación en Córdoba. José Ingaramo presentará en Córdoba su primer disco solista José Francisco Ingaramo Vol. 1  el próximo jueves 2 de agosto desde las 20.30 hs. en la Sala Auditorium Luis Gagliano (Jujuy 27 - Córdoba). La entrada será libre y gratuita.

lunes, 23 de julio de 2018

Sinfónicos, de Gardel a Piazzolla

Osvaldo Piro y Omar Mollo
La edición 35 de la mayor fiesta tanguera del país será recordada por llevar a su máxima expresión la fusión en el tango. Además: Ardit y Habiague concretaron sendos proyectos sinfónicos. Aquí la crónica.

LA FALDA TANGO 2018

Por Néstor Pousa

La primera emoción fuerte de la reciente edición del Festival La Falda Tango que finalizó el pasado domingo, ocurrió a poco de comenzar la primera gala. Fue con el debut en el escenario Carlos Gardel de la Orquesta Escuela Municipal de Tango de La Falda, un proyecto impulsado por Mauricio Martínez en carácter de director y arreglador, y auspiciado por las áreas de Turismo y Cultura municipal. Martínez, quien además es guitarrista de Contramano Trío, abrió una convocatoria hace un año y medio a la que respondieron 19 músicos, no profesionales en su mayoría, los que hoy integran esta agrupación dedicada al rescate de los diferentes estilos del tango. “Hoy se plantó una semilla”, aseguraba a quien quisiera oír, Daniel Simmons, cantor invitado que se sumó a la orquesta para interpretar con su personal estilo el tango Uno. Pero había reservada una sorpresa, un homenaje a Osvaldo Piro (Martínez es copista de las partituras del maestro) de quién interpretaron su clásico Octubre. Al finalizar Piro (presente entre el público) y el joven director se fundieron en un abrazo sobre el escenario. Ese cierre y ese gesto pusieron muy alta la vara de la emoción y el compromiso con lo artístico en una edición a la que aún le faltaba mucho camino por recorrer.
Entre lo más destacado que dejó esa jornada habría que mencionar la participación de Marcelo Santos y su grupo. El cordobés fue también la cara visible y convocante de la primera peña oficial que tuvo el festival en los últimos tiempos, un emprendimiento ubicado en pleno centro de la ciudad.
Córdoba no se achica ante la supremacía tanguera que ejerce el puerto, y ahí está la Orquesta Provincial de Música Ciudadana para confirmarlo. Con la dirección de Damián Torres y sus renovados arreglos rindieron tributo a hitos centenarios del tango, composiciones escritas en 1918 y efemérides ocurridas en ese año.

Orquesta Escuela Municipal de Tango de La Falda
El cantor Jorge Vázquez logró lo que nadie, según el Maestro de Ceremonias inamovible Silvio Soldán, ganó un certamen en la televisión cantando un tango, género que, para Soldán, hoy está casi proscripto en la tv abierta. Desde entonces Vázquez inició una carrera que lo trajo por segunda vez a La Falda, esta vez integrando Tres en  Clave junto a Esteban Morgado en guitarra y Nicolás Perrone en bandoneón.
Rodrigo de la Serna fue la selfie más buscada de esta edición. El actor y cantante encabeza desde hace 15 años el grupo El Yotivenco, un cuarteto de tres guitarras y un guitarrón, especie de cruzados dispuestos a rescatar del olvido y la indiferencia de los medios los estilos criollos, haciendo base en la milonga surera o campera y en su versión ciudadana, forma que floreció en los conventillos (al vesre: yotivencos) de Buenos Aires a principios del siglo pasado. La propuesta es muy atractiva. Se inspira en las monumentales figuras de Edmundo Rivero y Alfredo Zitarrosa como máximos referentes de las dos orillas de la cultura rioplatense y todo un mundo simbólico representado por un arsenal de milongas épicas: De mis amores, Del conventillo, Pucherito de gallina, Milonga lunfarda, Pal que se va y Tirate un lance. No hay dudas que la performance cuenta con el plus del carisma de Rodrigo de la Serna que sobreactúa su personaje en escena, estimulado por una platea exultante que festeja hasta la exageración cada gesto del popular actor. Idéntico efecto que provocó a su paso por el back stage y sala de prensa.
Rodrigo de la Serna & El Yotivenco
Elena Roger, esta vez sin el amparo musical de Escalandrum pero con el acompañamiento del pianista de ese sexteto, Nicolás Guerschberg, realizó un recorrido efectivo por un repertorio que va de Gardel a Piazzolla más otros agregados. La cantante se mostró muy conmovida por la presentación que de ella hizo Silvio Soldán y su analogía con Edith Piaf.
A propósito de Soldán, como animador es indiscutido y sabe estirar con solvencia cada vez que los tiempos de escenario lo requieren, pero cometió pifies memorables (tal vez inducido por un guion erróneo) y sus permanentes flirteos con su compañera de rubro se tornaron incómodos por lo repetidos y previsibles.

Locos y corruptos. La función del sábado asomó con una tempranera aparición del Contramano Trío. La agrupación que integran: Mauricio Martínez en guitarra, Rodrigo Della Vedova en piano y Jeremías Cassi en bajo eléctrico, siempre propone novedades. Esta vez invitaron a su set a la primera violinista Valeria Martín (Osvaldo Piro y Orquesta Provincial) para sumarse a una intensa versión de A fuego lento de Horacio Salgan, un compositor que es máximo referente del trío.
La programación artística de esta edición alcanzaría el súmmum de la fusión del tango con otros ritmos, como para que la figura de Gardel que tutela el ingreso al auditorio salga corriendo con dirección desconocida ¿A quién se le ocurriría mezclar Billy Jean de Michael Jackson con El Choclo de Villoldo? A Tango Loco se le ocurrió y Daniel García, tecladista que comanda el quinteto, se atajaba argumentando que “La música es una sola”, y para redoblar la apuesta unía a Gloria Gaynor con Mariano Mores, con la voz invitada de Laura González.
Si al fanático de Pugliese le pareció desmesurada la propuesta rockera de Tango Loco es porque todavía no había escuchado Tango Corrupto. El concepto es similar: pasar a ritmo de 2x4 algunos hits añejos y de actualidad de La Mona Gimenez, Xuxa, Rafaella Carrá, Gilda, Ráfaga, Luis Fonzi, Maluma y Gaby, Fofó y Miliky. Hay que remarcar que detrás del éxito de taquilla que esta propuesta alcanzó, hay un productor de reconocida trayectoria en el medio como Gustavo Ferreri.
Con Un siglo en flor la cosa empezó a retomar los carriles tangueros. Nicolás Perrone tuvo la idea y convocó a Lito Vitale que junto a Julia Zenko y el Negro Falótico formaron un seleccionado de lujo para realzar la figura centenaria de Homero Expósito, autor del célebre Naranjo en flor, uno de los temas más interpretados en cualquier reunión tanguera que se precie.
Osvaldo Piro afirma haber encontrado en La Falda su lugar en el mundo (hace algunos años que está radicado en esta ciudad) y en el festival es figura histórica y sobresaliente. Bajo su batuta y a sus 81 años, lo que genera Piro y su orquesta de músicos cordobeses es el tango del futuro, una música atemporal y de alto vuelo. Como adelanto de su próximo disco estrenó el instrumental Plenilunio, “Las noches de luna llena me inspiran y dan suerte”, dijo.
Ricardo El Chiqui Pereyra regresó al festival, luego de 13 años de ausencias que lleva bien contabilizadas, para desparramar su estilo canchero de provinciano mudado a Buenos Aires. El rionegrino con su particular registro de barítono bajo, fue el único que se animó a cruzarse en un mano a mano dialéctico con Soldán, al cabo su descubridor hace 40 años. 
El cierre del sábado estuvo reservado para Carlos Habiague que por fin se dio el gusto de mostrar su formato sinfónico junto a la Camerata Académica de Córdoba. En un show larga duración repasó buena parte de su ecléctico repertorio, que no sólo incluye tango, y tuvo de invitados especiales a su hermana Alejandra y a la pequeña Luly Gale. Una característica fue que interactuó permanentemente con la platea bajando a cantar y bailar. El público mostró pulgares arriba a esta nueva incursión del faldense.

El fenómeno Mollo. El domingo, día de solistas, Rodolfo Tulián sostuvo su record de artista de la primera hora del ciclo. La Orquesta Típica Ciriaco con la voz de Gustavo Visentin ofrecieron un minucioso homenaje a Aníbal Pichuco Troilo. El bandoneonista Carlos Buono acompañó a Guillermo Galvé en su debut absoluto en el festival, una materia pendiente en su extensa carrera profesional. Para Lisette, en cambio, esta fue la octava vez desde que asombró con apenas 11 años. “Un día más, un año más”, entonó casi en forma alegórica con las primeras estrofas de Mimí Pinzón. Luego, en un necesario giro hacia un nuevo repertorio, sorprendió con una versión tanguera de La Balsa, el primer hit del rock nacional, y se paseó con gracia al ritmo de Amándote del uruguayo Jaime Roos. Y hasta presentó un nuevo tema propio, Paraíso al 900. Todo eso en escasos 30 minutos.     
Contramano Trío
En este formato de actuaciones compact, cortitas y al pie, se produjo el regreso a este escenario, tras algunos años de ausencia, de un viejo conocido del festival: Omar Mollo. Su actual residencia casi permanente en Amsterdam y sus giras por el viejo continente fueron, en parte, las que motivaron estos desencuentros que Omar supo saldar con creces la noche del domingo en el pre-cierre de esta edición. Su estilo avasallante no necesita de extensos parlamentos y así puede meter una decena de clásicos de todos los tiempos: Tarde, Garúa, Afiches, Bailarín, Melodía de arrabal (a dúo con la primera fila), Grisel. Además, nuevamente elegido por Osvaldo Piro como cantante invitado de su orquesta. El que no conocía a Mollo, ahora pudo saber de qué se trata el fenómeno.  

Para el final quedó Ariel Ardit con su homenaje sinfónico a Carlos Gardel junto a la Orquesta Académica Juvenil del Teatro del Libertador dirigida por Hadrián Ávila Arzuza, un modelo probado en grandes escenarios al que solo le faltaba La Falda. Un espectáculo suntuoso, pleno de matices, réplica del que fuera registrado en disco por el cantor cordobés junto a la Sinfónica de Medellín en concierto realizado en 2015 en el mismísimo Aeropuerto Olaya Herrera, escena del trágico accidente que se llevó la vida de Gardel. Un conmovedor homenaje a la obra gardeliana que el público de La Falda supo recibir en el más absoluto y respetuoso silencio.

Fotos: Gabriel Hamie - Cubo Media