viernes, 14 de junio de 2019

Cincuenta años de rock, lado B

.Miguel Dente, Daniel Gaguine y Matías Recis lanzaron el segundo tomo de la enciclopedia que recopila “50 bandas argentinas fundamentales”. Esta segunda entrega comprende desde Los Redondos hasta Babasónicos.

LECTURAS DE ROCK
 
Por Néstor Pousa

A dos años de la presentación del primer volumen de la enciclopedia 50 bandas argentinas fundamentales, la terna autoral compuesta por Miguel Dente, Daniel Gaguine y Matías Recis lanzan 50 años rock lado B, la segunda y última entrega de la colección. La misma viene con prólogo de Walter Giardino (guitarrista, fundador y líder de Rata Blanca) y la responsabilidad editorial, como en toda la colección, corresponde a Ediciones Disconario.  
“Es un trabajo que demandó más de tres años de entrevistas realizadas por los periodistas Daniel Gaguine y Matías Recis –nos contaba Dente en oportunidad del lanzamiento del primer tomo– con testimonios exclusivos de más de doscientos protagonistas, entre músicos, técnicos, managers y productores. Yo me dediqué específicamente a la escucha y edición de los reportajes, al diseño y al trabajo de investigación adicional que completa cada uno de los capítulos. Aparece también analizado el álbum y la canción más representativos de cada grupo”, nos explicaba entonces.
El primer libro comprende desde Los Gatos hasta Sumo (período 1967-1985) pasando por una gran cantidad de agrupaciones notorias, como Manal, Almendra, La Pesada, Vox Dei, Pappo’s Blues, Pescado Rabioso, Sui Generis, Seru Giran, Riff, Los Abuelos de la Nada, Zas, V8, Memphis, Los Violadores, Virus y muchos otros. La idea general de la colección siempre fue mostrar lo más destacado del rock argentino, apuraba Miguel.
Este segundo volumen de reciente aparición, abarca el ciclo 1986-2001, con sus extremos demarcados por Los Redondos y Babasónicos, y en el medio capítulos destinados a Ratones Paranoicos, Rata Blanca, Attaque 77, Soda Stereo, Los Pericos, Fabulosos Cadillacs, Divididos, Las Pelotas, Hermética, Todos Tus Muertos, Los Visitantes, Los Rodríguez, La Mississippi, Auténticos Decadentes, Illya Kuryaki and The Valderramas, Los Piojos, La Renga, Caballeros de la Quema, Bersuit Vergarabat, Almafuerte, Viejas Locas, Fun People y Catupecu Machu. La obra se complementa con dos anexos, uno dedicado a “otras bandas y solistas” y otro con un completo registro sobre la “bibliografía del rock”.

“Era imposible soslayar la gran contribución realizada por estas bandas, además de los solistas abordados con anterioridad”, sintetiza Dente, quien es autor de las bibliografías enciclopédicas sobre las trayectorias solistas de: Luis A. Spinetta, Charly García, Pedro Aznar, Gustavo Cerati, Fito Páez, Litto Nebbia y Andrés Calamaro.
Consultado sobre cuál fue el criterio que utilizaron para la selección de las bandas que reseñaron en profundidad y cómo acordaron sobre el álbum más representativo de cada una de ellas, Miguel Dente es concluyente: “Los tres autores (Gaguine, Recis y Dente) somos de generaciones diferentes, treinta y pico, cuarenta y algo y cincuenta y tantos años cada uno. Las discusiones fueron arduas porque hay grupos importantes sin tanto material editado y otros con mucho recorrido que no llegaron a estar presentes en el libro. Por eso en cada capítulo abrimos la puerta a ‘sub-bandas’ con cierta afinidad estilística y que figuran en el anexo, así como también aquellos solistas destacados. En cuanto a los discos sucedió algo similar. Votábamos los tres, a veces coincidíamos y otras no tanto. Principalmente, nos guiaron como ejes principales, los criterios de calidad y popularidad”. Incansable en su tarea de documentar a las bandas y solistas más trascendentes de nuestro país, Miguel ya se encuentra trabajando en la biografía de un dúo de talentosos intérpretes de música popular argentina (rock, tango y folklore) cuyas reuniones son esporádicas pero notables. Libro que verá la luz, seguramente, antes de fin de año. Como diría Litto Nebbia, el historiador no se detiene.

Data útil. Tanto este, como todos los libros de la colección Disconario se pueden adquirir a través del teléfono (011) 6586-1581 (Miguel Dente)

Ficha técnica:
50 años rock - 50 bandas argentinas fundamentales lado B
de Miguel Dente, Daniel Gaguine y Matías Recis
© 2018 Ediciones Disconario
1ª edición, 300 p. - 21x21 cm.
Entrevistas exclusivas para la presente edición: Matías Recis y Daniel Gaguine
Investigación y edición de texto, diseño interior y de portada: Miguel Ángel Dente
Fotografía de portada: Andrés Violante
Colaboraciones: Diego Dente, Daniel Ferrero, Freddy Berro y Leandro Donozo
Producción: Flavio Pigazzi y Miguel Dente para Ediciones Disconario

lunes, 3 de junio de 2019

A naufragar... La historia de Los Gatos

.Mario Antonelli, luego de un larguísimo y exhaustivo trabajo de investigación, presenta este libro con la biografía definitiva de uno de los grupos más anticipatorios e influyentes del rock argentino. 

LECTURAS DE ROCK
 
Por Néstor Pousa

La noche del jueves 27 de abril de 1967, el conjunto Los Gatos se dirige a los estudios TNT de la avenida Santa Fe 1050 en Buenos Aires con el fin de realizar una prueba para el sello RCA. La Balsa no sólo es la primera de las cinco canciones registradas en esa histórica sesión –que verá la luz apenas tres meses después– sino que además será la piedra fundamental de aquello que hoy conocemos como rock argentino. La referencia figura en la contratapa de A naufragar… La historia de Los Gatos de Mario Antonelli, la biografía definitiva de una de las bandas pioneras de la música beat en Argentina, embrión de todo lo que vendría después en materia de música rock cantada en castellano.
El trabajo de Antonelli es atrapante por lo exhaustivo y minucioso. Se destaca por su relato cronológico, detallado y por la abundancia de datos. La narración empieza en Rosario con Los Wild Cats, antecedente de Los Gatos Salvajes, el proyecto previo que luego reencarnaría en Los Gatos.  
Son esenciales para la reconstrucción de esta historia los testimonios de los integrantes de estas agrupaciones, especialmente el de Litto Nebbia, protagonista fundamental junto con Ciro Fogliatta. Ambos fueron los dos únicos “sobrevivientes” luego del desbande de Los Gatos Salvajes, que resistieron con muchas dificultades durante su estancia en Buenos Aires, rehusando regresar a su Rosario natal. Con convicción se rearmaron como Los Gatos incorporando para la nueva travesía a Oscar Moro (baterista), Gaetano “Kay” Galifi (guitarrista) y al  único porteño del grupo, Alfredo Toth (bajista). De los testimonios de todos ellos se puede tener una idea acabada de cómo fueron aquellos agitados días de los años 60 cuando grupos de jóvenes intentaban imponer, contra viento y marea, una nueva estética musical y una alternativa a la forma de vida que les imponía la sociedad.
Una vez que logran el inusitado éxito comercial con La Balsa, tema de autoría compartida por Litto Nebbia y José Alberto Iglesias “Tanguito”, compuesto en el baño del legendario bar La Perla del Once, se produce un plot twist, un giro inesperado en el argumento de esta historia: Los Gatos se transforman en la banda más popular y requerida del momento.

En el libro cada disco y cada canción que conforman su repertorio son analizados minuciosamente por el autor, en algunos casos con los aportes de periodistas especializados, músicos y personajes del medio, completando un catálogo imprescindible para coleccionistas y fans de la banda. Tanto los iniciados, como los no iniciados, encontrarán en estas páginas una historia tan fascinante como sorprendente. Para todos por igual, este es un trabajo de relectura constante al que conviene abordar con los discos a mano.
La trayectoria de Los Gatos se dividió en dos etapas perfectamente diferenciadas. En la primera con su guitarrista histórico y miembro fundador Kay Galifi y su contribución a la música beat argentina y el mersey beat tan en boga por aquellos años. Luego de una separación de algunos meses en los que sus integrantes (a excepción de Litto) viajaron hacia la aventura neoyorkina, a su regreso se produce el segundo ciclo gatuno. Para esta reunión, y por estar Kay radicado definitivamente en Río de Janeiro (contrajo matrimonio con una carioca), convocaron para ocupar su lugar a un joven y promisorio guitarrista solicitado por todos, Norberto “Pappo” Napolitano, estimulando la fecunda inspiración autoral de Nebbia a abordar otras variantes compositivas con un estilo más inclinado al rock.  En el texto el autor explora en los orígenes del rock en castellano y examina la anticipación y enorme influencia que Los Gatos tuvieron, incluso por sobre otros referentes previos, como Johnny Tedesco, Eddie Pequenino o Sandro. Por todo, la historia del grupo musical Las Gatos y las innumerables vicisitudes que tuvieron que atravesar para conseguir su objetivo, volcadas en este libro luego de un larguísimo trabajo de investigación, deberían ser de lectura necesaria para todo aspirante a músico de rock.

Ficha técnica:
A Naufragar… La historia de Los Gatos de Mario Antonelli
© 2018 Ediciones Disconario – Melopea Discos – Pentimento Records
1ª edición - 400 p. - 23x16 cm.
Diseño de Portada: Matías Arias
Diseño de interior: Miguel Ángel Dente
Corrección de texto: Diego Dente
Fotografías: Archivos de Cito Fogliatta, Kay Galifi y Litto Nebbia
Foto de tapa: Oscar Bony

lunes, 20 de mayo de 2019

El mundo agradable de David Lebón

El notable guitarrista y músico argentino lanzó un nuevo disco que combina duetos y nuevas versiones de viejos éxitos. Julieta Venegas, Coti, Aristimuño, Andrés Calamaro, Eruca Sativa, Fito Páez, acompañan al ex Seru Giran.
 
NOVEDADES DISCOGRÁFICAS

Por Néstor Pousa

El músico argentino David Lebón es uno de los grandes clásicos dentro de la historia del rock nacional, pero aun así no reniega de las nuevas tendencias del mercado. Por eso, alineado con lo que es moda a nivel planetario, pone a consideración Lebón &Co. un trabajo que combina duetos junto a invitados especiales y nuevas versiones de viejos éxitos. El notable guitarrista aparece presentando (en la jerga: featuring) una larga lista de artistas nacionales e internacionales de primer nivel, que son referentes cada uno en estilo. El flamante disco se estrenó en todas la plataformas digitales a las cero horas del pasado viernes 10 de mayo, además de ser comercializado en formato de CD y vinilo.
A tan solo tres años de su antecesor, el excelente Encuentro Supremo, plagado de canciones nuevas, con menos tiempo de espera que en anteriores ocasiones, el Ruso se dispone a seguir en la ruta más activo que nunca con este nuevo material con el que revisita distintas etapas de su trayectoria y su extenso repertorio. Son doce canciones con producción artística de Gabriel Pedernera, baterista del power trío cordobés Eruca Sativa, y producción ejecutiva de Patricia Oviedo.
El resultado es un sonido típicamente leboniano, pero con versiones actualizadas e impregnadas por cada uno de los invitados. Tal el caso de Julieta Venegas, la invitada que todos quieren tener, su performance no falla en Puedo sentirlo, un tema de 1986. De la misma forma Coti Sorokin entiende a la perfección lo que hay que hacer en Dejá de jugar, de un disco casi olvidado (Contactos, 1989) lanzado en el medio de una terrible crisis hiperinflacionaria.  Hola dulce viento, aquella primera canción que escribió para Pescado Rabioso en 1973, sigue maravillando por su simpleza, aquí en dueto con Emmanuel Horvilleur. A Casas de arañas, perteneciente al debut solista de David (1973), le queda muy bien la base de batería digital y el estilo personal de Lisandro Aristimuño.

Encuentro en el estudio: David, Fito y Gaby Pedernera
Con Pedro Aznar reeditan aquella dupla que produjo gira y disco doble en 2007. Conocidos desde los tiempos de Seru Giran, parece que entre ambos no hay secretos, ni divismos. Aznar se hizo cargo de la producción, puso su voz e instrumentos varios (+Cristian Judurcha en batería) en Hombre de mala sangre, uno de los grandes clásicos de todos los tiempos.  En Tu llegada, otro símbolo del reconocido estilo baladístico de Lebón, aparece otro invitado internacional, el músico y productor madrileño Leiva.
Mundo agradable nos trae un duelo de guitarras entre David y Ricardo Mollo, estirando sus cuerdas en un hit de Seru ‘92, aquel (controvertido) regreso de la emblemática banda.  Choque de planetas en Parado en el medio de la vida (otro título de Seru, pero en su mejor versión, 1981) con Andrés Calamaro compartiendo los créditos en una de las mejores performances del álbum.  Los ya mencionados Eruca Sativa le ponen su impronta a una versión millennial de Dos edificios dorados, para que las guitarras (de Lula Bertoldi y David) se vuelvan a florear en sus respectivos solos.  Carlos Vives es la presencia más inesperada en la lista de invitados. El colombiano, autor junto a Shakira del mega-hit La bicicleta, participa en Llorar de amor, otra de las baladas rescatadas. La otra sorpresa es Polifemo, banda de mediados de los 70 que protagonizaban Lebón con Rinaldo Raffanelli en bajo y Juan Rodríguez en batería. Participantes de la última etapa de Sui Generis, formaron este trío de corto recorrido como banda. A ellos pertenece la versión original de Suéltate Rock and Roll, desde entonces infaltable en cada cierre de concierto del Ruso quien, a más de cuarenta años de su separación, se da el gusto de volver a reunirlos en un estudio de grabación para repasar aquel número inmortal.
El cierre es para Fito Páez y una versión a dos pianos de El tiempo es veloz, con el rosarino y David en un contrapunto entre la bella melodía y la letra de una de sus canciones más reconocidas. Se escucha en el final un intercambio que es un claro mensaje de admiración entre ambos músicos.
Salvo en los momentos ya indicados, acompañaron a David en esta nueva entrega, su actual banda formada por: Daniel Colombres (batería), Leandro Bulacio (piano), Dhani Ferrón (guitarra acústica, eléctrica y coros en Puedo sentirlo y El tiempo es veloz) y Gustavo Lozano (guitarra).

Escuchá a David Lebón & Lisandro Aristimuño:

lunes, 13 de mayo de 2019

Los Bichos: en busca del rock perdido

Reeditan en CD el primer y único disco de la banda cordobesa que formó parte del nacimiento del rock nacional. El trabajo se completa con bonus tracks y una abundante ficha técnica.

REEDICIONES DISCOGRÁFICAS
 
Por Néstor Pousa

Quiero contarles una buena historia, la de una banda que vivió la euforia de ser parte del rock. Parafrasear a Charly bien puede servir para empezar a desandar esta historia. Los Bichos fue un grupo surgido en la ciudad de Córdoba en la segunda mitad de los años 60. Cuentan que un día los “descubrió” Billy Bond, músico, cantante y productor de rock de la primera hora, y les propuso llevarlos a Buenos Aires. Así, Billy, que en aquella gira cordobesa andaba acompañado por los hermanos Hugo y Osvaldo Fattoruso (uruguayos ex integrantes del célebre conjunto Los Shakers), se convirtió en el padrino del desembarco de los cordobeses en la gran metrópoli.
Era el año 1968/69 y Los Bichos formaban con: Jorge “Lalo” Ordás en guitarra y voz, Enrique Baró en órgano, Carlos René Avalos en bajo y voz y Oscar “Jimmy” Arce en batería y voz. Con esta formación y graban el primer y único disco long play (larga duración) con Billy Bond en la consola de sonido. Fue gracias a estas canciones que llegaron a codearse con la plana mayor del rock nacional de aquellos años.

Pues bien, resulta que 50 años después es reeditado por primera vez en formato CD aquel disco, en un álbum que se completa con bonus tracks y una abundante ficha técnica. Esta compilación pudo concretarse, en principio por la gestión que realizó el Instituto Nacional de la Música (INAMU), presidido por Diego Boris, para recuperar el catálogo discográfico que perteneció a Sicamericana, sociedad anónima que operaba comercialmente a través de los sellos Music Hall, Sazam y TK.
Los Bichos habían fichado para Music Hall, compañía que también tenía contratados a Los Walkers, Trocha Angosta, La Barra de Chocolate (de Pajarito Zaguri) y Banana, entre otros.
El disco que en este 2019 se publica bajo el título de Los Bichos Re-Edición Antología Music Hall contiene las 12 canciones originales, remasterizadas por Gustavo Gauvry, la mayoría firmadas por los integrantes de la banda y catalogadas como shake, una especie de baile, muy de moda en aquellos años, que consistía en sacudir las extremidades y la cabeza sin ningún tipo de coreografía predeterminada.
El equipo de trabajo de esta compilación se completa con: Nacho García Vieyra (Agencia Córdoba Cultura) como curador y los periodistas Martín Carrizo y Lucio Carnicer en los textos internos.

Los Bichos hoy, sin Ordás (fallecido)
Este disco, un viaje en clave beat a las profundidades de la década del 60, abre con El baile terminó (Jorge Ordás-Billy Bond), una de esas canciones que uno elegiría para fin de fiesta pero que sin embargo es el elegido como track inicial. Ordás en la primera voz y un pegadizo riff de órgano Hammond de Hugo Fattoruso, como músico invitado, lo convierten en un auténtico número uno.
Tus pies descalzos en la arena (Carlos Avalos) es otro de los hits de la placa, con Carlitos en voz líder y bajo Hofner, respaldado por el resto de la banda, para un número que nos remite a Los Gatos. Avalos no oculta las innumerables escuchas al primer disco de la popular banda de Litto Nebbia al momento de escribir esta canción.
No obstante, de acuerdo al texto publicado originalmente en la contratapa del LP lanzado en 1969, los productores apostaban como seguros hits a Y la amaré, con reminiscencias beatles ya desde su título, una traducción casi literal del clásico And I love her de los de Liverpool. Y Cuando te sientas vieja, que abandona la canción romántica para abrirse hacia una temática que ironiza sobre el paso del tiempo y sus consecuencias.

Los Bonus tracks. La reedición se complementa con cuatro bonus tracks, Volverán las oscuras golondrinas y Quiero volverme ayer, ambas firmadas por Carlos Avalos y originalmente incluidos en un disco simple de la banda. Sobre el primero, su autor apunta: “Yo quería hacer un tema como Muchacha (de Spinetta) y no me salió!... pero me acuerdo que pegaba mucho en Baires”.
Los otros dos pertenecen al Grupo Sol, un alter ego de Los Bichos, con los mismos integrantes salvo por el guitarrista Lalo Ordás. Su lugar fue ocupado por Nacho Smilari en estos dos temas que por el cambio de década (1970) apostaban a un rock progresivo con aires latinos, estilo que tenía como máximo referente a Carlos Santana. Los títulos: Lo que llaman suerte y No esperes que llore. 
El Grupo Sol tuvo su momento de gloria al participar del primer Festival BARock realizado en el Velódromo de Buenos Aires, en una jornada en la que compartieron cartel con Los Gatos, Sanata y Clarificación y La Barra de Chocolate. En su corta trayectoria experimentaron algunos cambios de integrantes, pasando por sus filas el baterista uruguayo Willy Cáceres y el reputado guitarrista Poli Martínez. Son estos algunos datos que nos aporta Carlos Avalos, nuestro rocker de Yofre Norte. 

jueves, 2 de mayo de 2019

Luisito, la biblia y sus devotos

De reciente edición, “Luisito” es un eslabón más en la celebración permanente que, desde Córdoba, Jorge Kasparián hace sobre la vida y obra de Luis Alberto Spinetta. El libro contiene 30 entrevistas a personajes del círculo íntimo del Flaco.
 
LECTURAS

Por Néstor Pousa

De la innumerable cantidad de homenajes y tributos que generó la figura de Luis Alberto Spinetta tras su partida un 8 de febrero de 2012, sin dudas que el más original en cuanto a su concepción surgió desde Córdoba. El hombre detrás de esta historia se llama Jorge Kasparian, un  serigrafista de profesión que tiene su taller-bunker de estampados en la capital cordobesa. Dentro de la gama de trabajos que con su empresa Rayosan desarrolla, está la impresión de remeras de rock, mundillo al que se vinculó de diferentes maneras. Jorge es un personaje inefable, muy amigo de sus amigos y reconocido por su trabajo. Pero vale decir que ese reconocimiento se multiplicó el día que decidió publicar La Biblia Spinetteana, un libro de 240 páginas impresas en tela y serigrafía, divididas en 4 tomos, que compilan la obra poética de Spinetta. Fabricó 200 ejemplares de este libro-objeto y los regaló a músicos, amigos y familiares. Muchos lo quisieron comprar y no pudieron, en principio porque no se vendía, y pronto se convirtió en una pieza de culto que muchos, aún hoy, anhelan atesorar. La Biblia… fue su forma de manifestar su reconocimiento al artista que, asegura, le cambió la vida, y vaya que fue así.
Entonces parecía que la historia quedaba ahí, pero no. Este original trabajo se convirtió en una marca, un sello que desde Córdoba se convertiría en una celebración permanente a la vida y la obra del Flaco. Y uno de los tributos más originales que se concibieron.
Cuestión que en 2015 La Biblia Spinetteana se transformó en un programa de radio que se emitió todos los sábados por la frecuencia modulada de Radio Universidad Nacional de Córdoba, con Jorge como conductor y productor, junto al periodista y locutor José Ávila (del programa Furia Nacional) y el músico y periodista Tincho Siboldi (un ex Proceso a Ricutti). En el envío que se prolongó hasta abril de 2018 se dieron el gusto despuntar el vicio por la música de Spinetta. Difundirla y analizarla, aportar datos minuciosos, como profundos conocedores en la materia. De la misma forma que se realizaron entrevistas telefónicas a personajes que habitaron el universo spinetteano, que formaron parte de los afectos más cercanos, del día a día del fundador de Almendra, Pescado Rabioso e Invisible, entre otros grupos.
Una vez que La Biblia… se quedó sin “aire” comenzó otro capítulo. Aparece en escena Roque di Pietro que le propone a Kasparian publicar esas entrevistas en un libro, esta vez con hojas de papel, y así surgió Luisito. 30 entrevistas al universo spinetteano (Vademecum, 2019). “El título fue lo más fácil, porque todos los entrevistados cuando se referían al Flaco lo llamaban así: Luisito”, explica su autor. Lo cierto es que de las más de 70 entrevistas realizadas para el programa radial, debieron seleccionar las treinta que finalmente se imprimieron, siendo este, afirma Kasparian, la decisión más odiosa que tuvieron que tomar.

"Luisito", presentación en Córdoba (*)
Lo que destaca a esta singular biografía (con una muy llamativa foto de portada acreditada a Eduardo Tano Forte) es que en la lista de nombres aparecen personajes no del todo conocidos, incluso para los fans más tenaces. En orden alfabético aparecen: Juanjo Carmona (jefe de prensa, road manager y productor), Graciela Cosceri (coach vocal), Mario “Pototo” D’Alessandro (amigo personal, odontólogo e inspirador del Tema de Pototo), Juan Carlos Diez (periodista, escritor, autor del libro Martropía), Javier Galarza (asistente), Cristian Iannamico (luthier), Pablo Mangone (productor del concierto de Las Bandas Eternas), Roberto Mouro (amigo personal y coautor de algunas canciones), Gerardo Pricky Prícolo (amigo personal, arquitecto y músico), Daniel Doc Rawsi (amigo personal, médico y músico) y Ana Spinetta y Gustavo Spinetta (sus hermanos).
También hablan músicos que compartieron banda, estudio y escenarios. Algunos como Daniel Colombres, Paul Dourge, Martín García Reynoso, Matías Méndez y Dhani Ferrón (bajista del disco póstumo Los Amigo), con un paso fugaz acompañando a Luis, pero que aun así conservan un recuerdo imborrable. 
Con esta selecta convocatoria de su entorno más íntimo, con quienes el influyente músico compartió, comidas, mates, reuniones, charlas, salidas, anécdotas, visitas mutuas, viajes y vivencias cotidianas, Kasparian pretende humanizar la figura del ídolo, objetivo que en las páginas de Luisito alcanza plenamente recreando aquellos momentos. Basta con chequear los testimonios de Aníbal “La Vieja” Barrios, su inseparable asistente durante 34 años y con quien mantenía una relación de amistad idílica; las anécdotas de back stage de Juanjo Carmona; el relato de Gerardo Prícolo o el recuerdo de su hermana Ana. En todos los casos historias breves que no vamos a spoilear en estas líneas, pero que cualquier devoto del Flaco no debería dejar de leer.

(*) Tincho Siboldi, Jorge Kasparian y Pototo D'Alessandro presentando oficialmente "Luisito", en el Paseo del Buen Pastor de Córdoba. Foto: Rodrigo Ordás

miércoles, 3 de abril de 2019

Liliana Herrero: canción sobre canción

(foto de archivo)
La singular intérprete puso sus canciones a disposición del Museo Ambato de La Falda en un concierto a beneficio realizado en el Teatro Edén. La visita fue oportuna para presentar su reciente disco con temas de Fito Páez.

EN CONCIERTO
 
Por Néstor Pousa

La relación de Liliana Herrero con los Amigos del Museo Ambato de La Falda se retrotrae al año 2003. En aquella oportunidad la intérprete nacida en Villaguay, Entre Ríos, tomó conocimiento de la causa Ambato por su amistad con uno de los integrantes del grupo mentor de la recuperación de ese museo fundado en 1987 por Aroldo Rosso y que, tras la desaparición física de su creador, quedó huérfano. Informada sobre la compleja situación legal y de mantenimiento que experimentaba la valiosa colección y la antigua casona que la contiene, inmediatamente Liliana dijo que quería colaborar y se puso a disposición. Hubo un primer concierto, en ese año 2003, que se realizó en el Auditorio de Radio Nacional Córdoba. La convocatoria al recital fue brutal, en una sala con capacidad para 600 personas asistieron 1200, según recuerdan sus organizadores.
Desde entonces quedó la promesa de Liliana Herrero de conocer La Falda, su museo y repetir la experiencia de un recital que emulara a aquel, pero tuvieron que pasar 16 años para que esto se materializara. La promesa mutua de Liliana y Amigos se pudo concretar el pasado viernes 29  de marzo en el Teatro Edén, ubicado en los jardines del Eden Hotel de La Falda. Con sala completa también esta oportunidad, Liliana pudo comprobar en el propio lugar el compromiso de este grupo de personas para con el patrimonio de su comunidad. Recibió el amor y el respeto como la excepcional artista que es, pero también el agradecimiento y la empatía de estos vecinos cuya acción resulta fundamental en el sostenimiento de ese patrimonio.
Como preámbulo al concierto fue sorprendida con la designación como madrina del Museo Ambato. “No sé qué implica ser madrina, no sé qué tengo que hacer”, manifestó con asombro y visiblemente conmovida. Ese fue el primer instante de emoción. Luego llegarían las canciones. Sobre el escenario se había dispuesto su atril, una pequeña mesa, un velador, una copa de vino y una botella de agua. La esperaban sus músicos, los que habitualmente aportan el marco musical a su particular estilo de expresión. Ellos son: Pedro Rossi en guitarra y segunda voz; y Ariel Naón en contrabajo. Empezaron con Imposible, vidala que titula su disco de 2016, para continuar con ABC, una milonga del uruguayo Edu “Pitufo” Lombardo.

Foto: Nora Gómez
Coincidió con esta, su primera visita a La Falda, el lanzamiento y promoción de su más reciente álbum titulado Canción sobre canción con el cual pone su mirada sobre el repertorio de Fito Páez. El rosarino no es un músico más en la vida de Liliana Herrero. Él fue quien la animó y convenció de que se tenía que dedicar a la música profesionalmente, cuando ella cantaba en los pubs y café concerts de Rosario solamente para despuntar el vicio y se ganaba la vida como profesora de Literatura. Fito la invitó para que pusiera su voz en alguno de sus discos más trascendentes como Tercer mundo y Circo beat; y produjo los primeros trabajos de la entrerriana, que a sus 18 años se había mudado a la cuna de la bandera para estudiar filosofía. La relación entre ambos la puede sintetizar en una sola frase: “Con Fito somos familia”. No era de extrañar entonces que la talentosa intérprete decidiera algún día producir un álbum completo con sus canciones. Son 11 en total las que contiene este trabajo lanzado en 2018, y para la noche del Edén seleccionó tres de ellas: Giros, Abre y Dejarlas partir.
Es notable como la Herrero desarma y vuelve a armar a placer cada tema que aborda, se mete en la parte medular de los textos, acentuándolos, interviniendo las melodías, modificando armonías, creando una nueva canción que sin embargo nunca dejará de ser la misma. Por todo esto, más su acertada instrumentación, Canción sobre canción (que recientemente obtuvo 2 nominaciones para la próxima entrega de Premios Gardel 2019: Mejor Álbum de Folklore Alternativo y Mejor Álbum Conceptual) bien podría ser considerado como un disco de jazz que puede ser reinventado en cada concierto y con cada nueva interpretación.

En la otra parte del recital se dedicó a repasar piezas claves del cancionero popular, de autores fundamentales como Gustavo “Cuchi” Leguizamón, Atahualpa Yupanqui, Juan Falú, Ramón Ayala, Violeta Parra y Jorge Fandermole.  Con su magistral recreación de Confesión del viento anunciaría el final de una noche a la que le quedaba un bis, Oración del remanso, que fue coreado afinadamente por toda la platea, una comunidad que canta y responde incondicionalmente ante cada hecho solidario.-

Escuchá el disco completo:

lunes, 11 de marzo de 2019

Orquesta Escuela de Tango. Música, Maestro!


Foto: Daniel Jaworski
Fundada por iniciativa de su director Mauricio Martínez, la Orquesta Escuela Municipal de Tango de La Falda se convirtió en poco tiempo en uno de los proyectos con mayor crecimiento surgidos desde la Capital Nacional del Tango.

EN CONCIERTO
 
Por Néstor Pousa

Hace exactamente dos años estaba formando parte de la Comisión Directiva que gestiona la Biblioteca Popular Sarmiento de La Falda, cuando recibo una llamada telefónica de mi amigo Mauricio Martínez. Me cuenta que le habían aprobado el proyecto para la creación de la primera Orquesta Escuela Municipal de Tango de La Falda y quería consultarme si la sala teatro “Dr. Salomón Meirovich” de la biblioteca estaba disponible una vez a la semana para los ensayos de esta novedosa iniciativa para la ciudad. Inmediatamente le contesté que sí, y así empezó a desarrollarse esta idea de Mauricio que, con apoyo de la Secretaría de Turismo y Dirección de Cultura de la Municipalidad de La Falda, ya lleva dos años de intenso y continuo trabajo.
Los postulados de orquesta en palabras de su fundador son: la transmisión del género a músicos que no tocaran tango, enseñar el estilo y empezar a trabajar un repertorio tanguero en base a la respuesta que tuviera la convocatoria de músicos. Mauricio no empezó a escribir ningún arreglo hasta no saber con cuantos atriles e instrumentos contaría. “Al principio no teníamos ni piano, ni cello, y después aparecieron ambos”, recuerda el director.  En la medida de lo posible, la idea fue siempre el rescate de partituras originales pero, hace la salvedad, son muy difíciles de conseguir, por eso, salvo excepciones, en su mayoría son arreglos originales de Martínez hechos para la orquesta.
Luego ofrece otro detalle importante cuando aclara que: “Las orquestas típicas de tango no tenían guitarra, en general la de Pugliese, la de Troilo, todas las orquestas de esa época no tenían, y nosotros en nuestra orquesta tenemos seis. Tampoco había flauta en la mayoría de las orquestas de la época dorada del tango, por eso cuando uno encuentra partituras originales, en general no tenían, entonces ese fue el laburo que se tuvo que ir haciendo”, detalla el joven maestro.
Uno podría estar horas escuchando a Mauricio hablar de música, actividad que le ocupa la totalidad de su tiempo en diversas variantes. Tiene la formación necesaria, pero fundamentalmente tiene la pasión puesta al servicio de la música, y es así es que, sin desatender su actividad con el Contramano Trío (que integra junto a Rodrigo Della Vedova y Jeremías Cassi), ni su actividad docente; puso buena parte de su energía creativa al servicio de esta agrupación de músicos semi-profesionales y amateurs, vale destacar este dato, que desde hace dos años vienen desarrollando una curva ascendente de crecimiento.
Tras los primeros meses de ensayos la orquesta tuvo su bautismo en vivo en escenarios menores, hasta que llegó la prueba de fuego durante el Festival Nacional del Tango de La Falda 2018. Sobre ese gran escenario, en dimensiones e historia, a sus integrantes no les tembló el pulso y entregaron una de las performances más emotivas de esa edición. Allí repasaron su repertorio, invitaron a cantar a Daniel Simmons y homenajearon a Osvaldo Piro con una versión de una de sus más reconocidas composiciones, Octubre. Mauricio también es copista de las partituras de Piro (transcribe las partituras originales de las obras que el Maestro escribe de puño y letra) y así tomó contacto con su repertorio y en una apuesta arriesgada decidió homenajearlo con una pieza de difícil resolución. El resultado no podía ser más satisfactorio, con Osvaldo Piro especialmente invitado y siguiendo el evento desde la platea, luego de la interpretación trepó al escenario para agradecer con un abrazo al novel director.

Foto: Elsa Ortalda
Tangos bajo las estrellas. Pasaron varios meses desde aquella noche en el anfiteatro que seguro quedó grabada en la memoria de los integrantes de la agrupación. Sin demora prosiguieron en silencio con su trabajo semanal de ensayos en la biblioteca, acumulando nuevo material, puliendo hasta la perfección el ya conocido.
Hubo nuevas presentaciones en otros espacios que no dejan de aplaudir el proyecto. Personalmente volví a escucharlos el último domingo de febrero sobre el escenario de Av. Edén y Diagonal San Martín. Esa noche era la final del certamen La Estrella sos Vos, un clásico en las noches de verano faldense, y la orquesta cerraba como uno de los números centrales esa importante noche de gala.
Allí nos volvieron a sorprender una vez más, tanto a los que los conocemos desde sus inicios, como a los que los veían por primera vez. En un repertorio estilísticamente muy ecléctico, interpretaron: Gallo ciego, Al maestro con nostalgia, Danzarín y La yumba; y entre los momentos de mayor lucimiento, la milonga La trampera, el vals Caserón de tejas y el antes mencionado Octubre.
Mauricio Martínez cuida y se ocupa de todos los detalles con notable dedicación, sobre el escenario es siempre locuaz y se expresa como un muy buen vocero de los trabajos que realiza. Cuando está al frente de la orquesta, difícilmente deje pasar alguna presentación sin mencionar con nombre propio a cada uno de los integrantes: Sergio Miranda, flauta traversa; Ana D'Ambrosio, 1° violín; Raquel Enrici, 2° violín; Natalia Demaestri, 3° violín; Carlos Cravello, 4° violín; Lucas Ayerza, violoncello; Maximiliano Lezcano, 1° bandoneón; Lisette Grosso Schmid, 2° bandoneón (reconocida solista desde sus 11 años y flamante incorporación del ensamble); Luis Fernández, 2° bandoneón (ausente en la actuación mencionada); Martín Etcheverry, 3° bandoneón; Rafael Quintas, 1° guitarra; Fernando Tadeo, 1° guitarra; Fernando Mari, 2° guitarra; Emiliano Zanier, 2° guitarra; Fernando Calabrese, 3° guitarra; Hugo Campal, 3° guitarra; Marcos Funes, piano y Gabriel López, bajo. Ellos conforman la Orquesta Escuela Municipal de Tango de La Falda y se convirtieron en poco tiempo en uno de los proyectos de mayor crecimiento surgidos desde la Capital Nacional del Tango.-

sábado, 23 de febrero de 2019

El Cantautor ‘89, en el tiempo de las utopías

Luis A. Spinetta
Se cumplen 30 años de “El Cantautor ‘89”, espectáculo musical creado en La Falda en el verano de dicho año, con la intención de reemplazar al por entonces desactivado Festival de Rock. Una cartelera superlativa tuvo este ciclo, hoy casi olvidado.

EFEMÉRIDES

Por Néstor Pousa

Asomaba 1989 y La Falda se disponía a afrontar una nueva temporada de verano. Era el segundo año sin festival de rock, suspendido indefinidamente luego de la fatídica edición de 1987 que truncó una brillante seguidilla de ocho capítulos ininterrumpidos de un ciclo fundamental tanto para el rock nacional, como para la proyección de la ciudad que lo contuvo.
Se buscaba afanosamente cubrir el vacío con otro espectáculo de similar estilo, para capitalizar el crédito que la ciudad había ganado en buena ley en el contexto de la música contemporánea argentina. Así surgió El Cantautor ‘89, una especie de festival de varias noches consecutivas, con grilla variada, que este año está cumpliendo 30 años.
El creador de la idea, quien la desarrollo y produjo fue el BB Muñoz, músico de la generación del 60, otrora baladista de folk y blues, que antes de emprender su carrera solista había formado parte del dúo de pop melódico Fedra y Maximiliano, que intentaba imitar el éxito comercial de Bárbara y Dick sin alcanzar similares resultados.
Muñoz luego de colgar la guitarra se había dedicado de lleno a la producción de espectáculos y, como tal, había sido convocado para formar parte del staff de producción del Festival de Siglo La Falda ‘86 (otro sucedáneo del festival de rock). De esta manera el BB conoció la ciudad, se relacionó con gente del medio con la que trabó cierta amistad (la más estrecha con el querido y recordado Ale Almozny), situación que lo inspiró a producir algo por cuenta propia… y se lanzó. Aprovechando su relación con algunos ex colegas de sus épocas de intérprete, empezó a contactarlos para contarles la idea, que el propio Muñoz definía así: “El Cantautor es la simbiosis perfecta entre el autor, su obra y su instrumento, creemos firmemente que esta idea da la posibilidad de que el público pueda ver a su artista, solamente con él mismo, o a lo sumo con el acompañamiento de otro músico, y percibir de esta forma la interpretación directa y espontánea de un creador”. Esta era la consigna de la que nadie debía apartarse. Un concepto perfecto, por cuanto reducía enormemente los costos de producción en comparación con un festival, ya que los viáticos, logística, alojamiento, comidas y cachets se amortizarían durante los dos meses que era el tiempo en que se iba a extender el ciclo.
Por su estructura, se necesitaba de un ámbito cerrado y de menor aforo que el emblemático Anfiteatro Municipal.  No había mucho que pensar, el lugar ideal era el Cine Teatro Gran Rex, ubicado sobre calle 9 de Julio, hoy infelizmente desmantelado y cumpliendo una función muy distinta a la original para la cual fue construido semejante edificio.

Volante original
Con gestión privada y el apoyo de la secretaría de turismo y cultura de la municipalidad local, el BB logró montar un espectáculo sin precedentes para esta ciudad, programando la asombrosa serie de 46 conciertos a realizarse casi sin solución de continuidad durante enero y febrero de 1989. Cada músico tocaría durante ¡dos noches consecutivas!, conformando una grilla muy ecléctica que abarcaba el amplio espectro de estilos que se agrupan tras el rótulo de música popular argentina.
La faz técnica estaba bien custodiada. Los hermanos Juan Carlos y Graciela Quirno de Buenos Aires, desde la consola lograron un audio de alta calidad y sensibilidad (ponderado por todos los artistas participantes), favorecidos por la acústica que proporcionaba la sala propiedad de la familia Busso, históricos y pioneros empresarios de cine, teatro y espectáculos. Las luces, en conjunto con la escenografía, dibujaban una pirámide energética que hacían del entorno un medio acogedor en las cálidas noches estivales, mientras que el BB encendía sahumerios que inundaban el ambiente con su humo aromático, tal vez para neutralizar energías negativas. Nada había quedado librado al azar.

Litto Nebbia
El Cantautor, en cartel. Acá va, en orden de aparición, la lujosa programación diseñada especialmente para La Falda en aquel verano de hace exactamente 30 años. Durante el mes de enero: Facundo Cabral, Gian Franco Pagliaro, Pedro y Pablo (Miguel Cantilo y Jorge Durietz), Marilina Ross, Fito Páez (acompañado por Guillermo Vadalá), Nito Mestre (con Lapo Gessaghi), Luis Alberto Spinetta, Litto Nebbia, Eladia Blázquez con Chico Novarro, Alejandro Lerner y Piero.
Para febrero: Eladia Blázquez, Litto Nebbia, Nito Mestre, Pedro y Pablo, Rubén Rada, Rubén Juárez, Juan Carlos Baglietto (secundado por Pablo Rodríguez en saxo y flauta), Pagliaro, Marilina Ross, Spinetta, Alejandro Lerner y Antonio Tarragó Ros.

Facundo Cabral
Durante las largas jornadas que pasamos, entre productores, equipos técnico y músicos; en infinidad de pruebas de sonido, recitales y las juntadas posteriores, que tuve la fortuna de cubrir para dos medios de la ciudad: Radio Edén (decana de las FM de La Falda) y Revista El Quijote, se produjeron un cúmulo de anécdotas imborrables. Una larga charla de más de dos horas con Facundo Cabral, que excedió la categoría de entrevista; tener en los estudios de la emisora a algunos de los músicos participantes; cruzarte con Fito de gira nocturna por las discotecas faldenses; Litto Nebbia y otra interminable charla que parecía no tener fin a pesar de que había que cerrar la sala; Spinetta tocando en la víspera de su cumpleaños (23 de enero) y ser testigo privilegiado de las pruebas de sonido junto a su sonidista fetiche Mariano López. La posibilidad de reportear en forma distendida a todos y cada uno de los músicos intervinientes, muchos de ellos en el cenit de su inspiración y popularidad.

Pues bien, ¿y qué resultado tuvo este tan ambicioso proyecto? se preguntará el lector. Lamentablemente, y a pesar de todos los condimentos expuestos, el ciclo no tuvo ni por asomo la convocatoria de público esperada, o la que al menos garantizara su continuidad. Los motivos pueden ser diversos. Uno de ellos: la escasa o nula expectativa que despierta en esta ciudad una atracción cuya entrada no sea libre y gratuita. Pero no sería justo exponer este argumento como único causal. Es cierto también que por entonces el formato de autor y compositor solista empezaba a ceder terreno, dejando paso a otros estilos musicales que dominarían la escena de los años 90 en adelante. Y La Falda había apostado fuertemente por ciclos artísticos y culturales de jerarquía que, sin lograr contrarrestar los efectos de una inexplicable indiferencia, nunca alcanzaron una saludable longevidad. En este sentido, el debut e inmediato ocaso de este ciclo denominado El Cantautor, marca registrada por el BB Muñoz, fue quizás uno de los más categóricos ejemplos ocurridos en aquellos tiempos de las utopías.

Fotos: Ricardo Sisti

jueves, 21 de febrero de 2019

Cosquín Rock siguió sonando

Vanthra, miniset acústico
La actividad en sala de prensa del festival es tan intensa como la que sucede sobre los escenarios. Aquí apenas un repaso de lo más relevante que arrojó la reciente edición 2019. 
 
SALA DE PRENSA

Por Néstor Pousa 
Fotos: Facundo Pousa

Todo cronista que pretenda cubrir los pormenores de cada nueva edición del Cosquín Rock no podrá desatender de ningún modo la intensa actividad que transcurre en sala de prensa del evento. El espacio, históricamente una enorme carpa provista de algunos elementos para desarrollar la tarea periodística, se encuentra en la parte posterior, distante 100 metros del escenario norte (principal), y contigua al patio de artistas. El ir y venir de escribas y reporteros gráficos siempre es incesante, si uno pretende rescatar data de primera mano de los protagonistas del festival. Para que todo sea más o menos organizado, los encargados de prensa de la producción disponen diariamente de una pizarra con la grilla de horarios y conferencias del día. El lugar también es apto para el reencuentro con colegas de todo el país que, con algunos de ellos, solo se da una vez al año y en ese lugar.
La reciente edición contó con algunas singularidades como fue la presentación de la nueva Cosquín Rock FM 90.3, señal que reemplazó en el dial a la ex Vorterix Córdoba, un nuevo emprendimiento de la productora del festival destinada a difundir las novedades del evento y directamente vinculada al mismo, pero que además promete una programación orientada a los amantes del rock en todas sus variantes. Durante un banquete muy bien servido donde los periodistas pudieron devorar algunos manjares, se hizo presente parte del personal de la nueva emisora con el Gringo Brizio a la cabeza, para detallar los alcances del nuevo proyecto que involucra a En Vivo Producciones y Gamba FM. Y para cerrar este poco habitual festín en el sector prensa, el trío Vanthra ofreció un miniset acústico en vivo. Vanthra está liderado por Fernando Ruiz Díaz, quien de esta forma puso en modo pausa su anterior banda Catupecu Machu, y junto a Charlie Noguera en bajo y Pape Fioravanti en bombo legüero, intenta explorar nuevos matices musicales aunque no demasiado alejado de su anterior estilo. Fer se sumó al lanzamiento de la nueva emisora rememorando su primer viaje fuera de Buenos Aires, en 1996, en los inicios de Catupecu junto a su hermano Gabriel Ruiz Díaz, y se emocionó al recordar que fue el mismo Brizio quien también en aquella oportunidad ofició de anfitrión, por entonces en la inauguración de la legendaria FM La Rocka. Luego interpretaron ajustadas versiones desenchufadas de: Voz del mar (original de Vanthra), una versión cover de Ella vendrá (clásico de Don Cornelio y La Zona) y Magia veneno, desplazando por un rato la atención de los escenarios principales al refugio periodístico del predio.

José Palazzo, creador de CR
Santa María Rock. “Nosotros nos llevamos muy bien con Dardo Zanotti (nota: Intendente Municipal de Sta. María de Punilla) y obviamente que la edición 2020 va a ser acá. Nos sentimos muy cómodos, Dardo colabora con el festival, y toda la ciudad, en proporción a los beneficios que le genera a su pueblo todo este movimiento. En algunos casos se involucran operativamente en cuestiones que para alguien que está en la política tal vez no entienda que son útiles, como ayudar con el adoquinado o un montón de cosas que hacen que sea cada vez más placentero hacerlo aquí, más allá de los volúmenes de gente” (conferencia de prensa con José Palazzo) 

Palos a Palazzo. El episodio por el cual el nombre de Cosquín Rock siguió sonando en medios nacionales durante varios días posteriores a su finalización, ocurrió durante la jornada del domingo con los Eruca Sativa como protagonistas. El power trío de origen cordobés salió a tocar bajo el inclemente calor de las 17.15 y ante un buen número de seguidores desarrolló un show cuya temática giró en torno al proyecto de ley de cupo femenino en festivales (el mismo exige un piso de un 30% de mujeres músicas en los escenarios). Lula Bertoldi (guitarra y voz) y Brenda Martin (bajo y voz), luciendo simbólicos pañuelos verdes, utilizaron su set para invitar a músicas a compartir su show, abriendo el fuego de la polémica. Sumaron  a la rapera Kriz Alaniz, a la arpista Sonia Álvarez y a la folklorista La Bruja Salguero. La protesta tuvo su correlato cuando todos los nombrados hicieron su ingreso a la rueda de prensa cantando a viva voz y con La Bruja percutiendo la caja. 
Eruca Sativa y La Bruja Salguero x la Ley de Cupo Femenino
Tomó la palabra Brenda para reconocer en primera instancia su decisión de no concurrir al festival en desacuerdo con una grilla que no contemplaba en un buen porcentaje a las mujeres músicas. Pero fueron unas declaraciones del productor José Palazzo, quien luego diría que fue mal interpretado, que las hizo cambiar de opinión y participar. Según expresaba Palazzo, de obligarlo a cumplir con la ley pretendida, tendría problemas para cumplir con el cupo exigido, entendiéndose por esto que el productor considera que en lo que concierne al rock no hay suficiente talento en el género femenino. A la bajista de Eruca no le tembló el pulso para tildar al productor de ignorante, “Habla desde la ignorancia”, espetó Martin, por demás sensibilizada con este tema. Por más que Palazzo salió al cruce a aclarar su postura, una especie de linchamiento mediático ocurrió en días subsiguientes y en diferentes formas: la cantante y compositora Clara Cantore le dedico una canción y hasta el pirotécnico programa de debate Intratables que emite América llegó a ocuparse del tema. Ante este inesperado giro de los acontecimientos no le quedó otra a Palazzo que acudir nuevamente a las redes para despacharse en Instagram con un video en donde hace un mea culpa y rápido de reflejos, aunque todavía falten poco menos de 365 días para la próxima edición de Cosquín Rock, reconoce haberse puesto a trabajar para incorporar más mujeres a su grilla. ¿Fin del problema? Seguro que no.