sábado, 16 de septiembre de 2017

Radio Roquen Roll #2: Que sea rock, en cordobés

RRR#2 (1985-2001), y su flamante edición en DVD
El periodista y videasta Martín Carrizo está presentando la segunda parte de su documental sobre el rock cordobés. Luego del doble estreno en Córdoba y Buenos Aires, anuncia ahora una nueva protección y la reciente edición en formato DVD.

DOCUMENTALES

Por Néstor Pousa

Ponerse al hombro la menuda tarea de contar enciclopédicamente cómo se gestó el rock de Córdoba desde su más profundo origen no parece ser una tarea fácil, sobre todo si se hace desde la más absoluta independencia y autogestión. Es más de medio siglo de historia, en muchos casos inédita y absolutamente desconocida incluso para los seguidores y aficionados al género. Pues bien Martín Carrizo, periodista, documentalista, coleccionista y melómano, se impuso el desafío y luego de su reveladora Radio Roquen Roll (parte 1) estrenada en mayo de 2014, y luego de un nuevo e intenso trabajo recopilatorio, se encuentra presentando en el curso de este año la segunda parte de la saga, que incluyó doble estreno en ciudad de Córdoba (2 funciones a sala llena en mayo pasado) y Buenos Aires, y la reciente salida en formato DVD. Sobre todo esto nos responde en esta entrevista.

  -¿Cuál fue la motivación principal para realizar una investigación tan exhaustiva sobre el rock de Córdoba? 

  “Creo que mi marcada melomanía puede ser la mayor motivación. No es un documental que responde a los estándares pre-establecidos, sobreabunda la información y quizás algunos espectadores puedan sentirse abrumados con la cantidad de datos que incluye. No me desvela. A otros “melómanos” como yo les encanta. No existía esta historia contada en ningún formato, ni lugar. Otra fuerte motivación seguramente tiene que ver con el descubrimiento de toda esta historia por mi parte. En los ‘80 era muy chico y no tuve un hermano mayor, padre o primo que me llevara a un recital de rock. Comencé a descubrirlo por mi inquietud ya más en los ‘90”.
  -¿Fue complejo llegar a cada uno de los protagonistas? teniendo en cuenta que algunos de ellos actualmente están alejados del ambiente de la música.  

  “Fue complejo coincidir en horarios y alinearnos para dedicarle un tiempo productivo al encuentro protagonista-entrevistador. Siempre tuve la mejor predisposición de todos los que participaron con su relato. Algunos pocos dijeron que no y su historia se contó igual. Hubo personajes a los que hubiera querido mostrar, pero no se pudo. Pero como la verdadera estrella de los dos documentales RADIO ROQUEN ROLL es la historia del rock cordobés, ninguno resultó imprescindible”.
Martín Carrizo, fuente confiable del rock cordobés
  -Decís que la verdadera estrella de este trabajo es la historia misma, no obstante ¿qué figura te hubiera gustado entrevistar y por alguna causa no está en los créditos?  

  “Sí, lo sigo afirmando. Pienso y repienso y no creo que ninguno de los músicos referenciados o entrevistados asuma la categoría de imprescindible. Hay mucha gente que me hubiera gustado incluir con su testimonio, pero está presente de algún modo, con un show en vivo, foto o referencia de otro músico. Te puedo nombrar a dos: Mario Bulacio que fue una figura fundamental en el under de la segunda mitad de los '80 con Los Enviados del Señor. Lo perseguí bastante, pero no pudimos coincidir ya que vive en Buenos Aires y no viene habitualmente a Córdoba. Igual su historia está más que presente en RRR #2. Otro con quien insistí en un par de oportunidades es Germán Arrascaeta. Todos lo conocemos como el periodista de espectáculos de La Voz del Interior, pero tuvo una fuerte participación con Quema de Bienes y El Final de la Arboles en los '80. Su negativa a participar justamente vino por el mal recuerdo del final de esta última banda”.

  -Tu trabajo muestra en altas dosis el típico humor cordobés y no hay dudas que sin las espontáneas intervenciones de personajes como Hueso Horsmann, Perro Emaides o Cuchu Pillado, por caso, el relato podría haberse tornado demasiado solemne. ¿Fue algo que te planteaste previamente?   
  
  “No me lo planteé en la previa, pero sabía que tenía esa característica a mi favor. En la parte 1 surgió de manera espontánea. Nunca había pensado usarlo a mi favor, pero fueron muy inspiradores los relatos de gente como Pitucho Vilella y Francisco Sarmiento, entre otros. Apenas lo grabé al Pancho sabía cómo tenía que cerrar la película y siempre la pensé con ese final "muteado". En la pre-producción de la parte 2, ya sabía que quería ponerle esa cuota de humor cordobés en algunos relatos puntuales como los de Tincho Siboldi, Hueso Horsmann y el Perro Emaides. Pensaba cerrarlo con un chascarrillo del Perro. No fue así, pero su participación a lo largo de todo el documental es monumental, muy divertido. Quien me sorprendió gratamente es el amigo "Cuchu" Pillado. No lo conocía personalmente, pero luego de tomar su registro me encontré con otro desopilante relato cordobés".

  -¿Quedaste conforme con la recepción que tuvo en el público esta segunda parte de tu investigación?  

  “Sí, más que conforme. Agradecido a quienes se acercaron a las 2 fechas, un domingo por la noche, especialmente a la primera con amenaza de tormenta. La gente salió muy contenta y se dieron, al igual que en 2014 con la parte 1, muchísimos encuentros de gente que no se veía por más de 30 años. Estuve recibiendo mensajes por varios días de todos los que asistieron. Todos me contaban cual había sido su sensación y eso fue lo más emotivo para mí. A modo de ejemplo te cuento lo que me dijo Simón Templar de Tridente: “A mí me emocionó la parte de Foto-feroz…” (histórico foto-rocker que cuenta su historia en la movida de los pubs noventosos). A todos les llegó de manera distinta".

  -Te convertiste en una fuente confiable sobre la historia del rock de Córdoba y los músicos te demuestran permanentemente su agradecimiento por este rescate ¿qué sensaciones te producen ambas consecuencias?  

  “Una alegría inmensa y también un compromiso muy fuerte. No lo siento como presión. Siempre me encargo de aclarar que no soy el dueño de la verdad absoluta y que todo lo que relato a modo de documental es perfeccionable (sic). Es una muy buena aproximación a lo que pasó, con datos contados por sus propios protagonistas y hechos fundamentados en fotos, notas gráficas, filmaciones, etc. En una de las tantas notas de prensa que hice en la previa de este último estreno, me preguntaron que era el éxito para mí. Pues creo que es eso, poder presentar un trabajo y que a alguien le sirva, que a alguien le llegue y quizás lo modifique en algo. Mucho más allá de un rédito económico, que casi nunca llega en este tipo de trabajos ultra-independientes”.

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"Quizás sí exista un RRR#3 pero no en formato documental"
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   -Sabemos que RRR#2 formará parte de la programación de la Feria del Libro en Córdoba y que está recién salido de fábrica la edición en DVD. Contanos sobre eso.  

  “Sí, tuve la suerte de ser invitado por Guillermo Franco a formar parte de una actividad por los 50 años del rock nacional en el marco de La Feria del Libro Córdoba 2017 que se realiza en el Cineclub Municipal Hugo del Carril. Esto será concretamente los días Jueves 21/09 a las 23 hs. con la proyección de RADIO ROQUEN ROLL 1, en la previa estaremos conversando con el periodista César Pucheta. Al día siguiente, en igual lugar y horario, seguirá con la proyección de RADIO ROQUEN ROLL #2, el periodista que me acompañará en esa oportunidad será Juan Manuel Pairone".

"La edición en DVD de RRR #2 acabo de recibirla y es un trabajo hecho a pulmón, absolutamente independiente. Contó con la autoría de Hernán Centeno (quien también se encargó de la edición de la película digital) y la gráfica de Marcos Bima, en base a un diseño original de Santiago Guerrero. Las tres personas nombradas también son músicos, lo que le permite tener un plus al trabajo final que sólo ellos le pueden dar. En estos tiempos que parece casi inútil encarar una edición física, la llevé a cabo para poder completar la llegada a Bibliotecas Populares de la provincia (tal cual ocurrió con la parte 1), gracias a un programa de fomento de ediciones literarias de la Legislatura Cordobesa. También mucha gente me preguntó cómo conseguir una copia para atesorar en sus casas. Los ejemplares por ahora se consiguen escribiendo a mi facebook personal o el de la película. También estarán disponibles en Cineclub los días de las proyecciones” (Nota: el DVD tiene un costo $200).

  -Con las imágenes finales de RRR#2 (un drone mostrándonos la ciudad como nunca antes la habíamos visto) queda flotando la necesidad de una nueva secuela que aborde el período “2001-presente”, ¿Sentís la necesidad de darle un cierre definitivo a la historia?


  “Nunca lo pensé por ese lado al final. Cuando comencé a buscar imágenes para el cierre, me di con algunas que tomó una persona que se dedica a filmar con esta tecnología. Las compré y se fusionaron de una manera casi perfecta con una canción inédita de SOSTEN, escrita en la Córdoba noventosa del intendente Kamerath y grabada en 2005 entre Córdoba, Buenos Aires y Guadalajara. Se armó un clip muy urbano, como todo el documental, pero con imágenes súper actuales. Y sí, varios me dijeron eso: ¿Cómo sigue? Por el momento no está pensada una parte 3 para mostrar el rock cordobés del nuevo siglo. Quizás sí exista RRR#3 pero con otro formato, no el de una película documental”. Y así Martín nos dejará el enigma sin resolver, hasta nuevo aviso.

lunes, 4 de septiembre de 2017

Barrocos y spinetteanos

Alabarces - Naief - Diehl
Presentación del trío “Barroco tal vez” en el ciclo de música en el Museo Arqueológico Argentino Ambato de La Falda. Se escucharon obras de Telemann, Vivaldi, Piazzolla, Spinetta, Morricone, entre otros.

EN CONCIERTO

Por Néstor Pousa

El sutil, imperceptible para algunos, juego de palabras que encierra el nombre del trío descubre tanto el estilo de música que abordan como una indudable devoción por el legado musical de Luis Alberto Spinetta. Al trío se lo conoce como Barroco tal vez  y quien lleva la voz contante explicará cuando llegue el momento el porqué del nombre. El de la voz contante es Jorge Alabarces, que ejecuta una antigua flauta traversa, un “Fito Páez barroco” que sin su elocuencia y sus presentaciones con notas de fino humor tal vez este concierto de música clásica hubiera sido demasiado solemne. Lo secundan Alicia Naief en clave y Selene Diehl en oboe barroco y oboe d’amore, y aclaran que todos los instrumentos son originales del siglo XVIII, al igual que el violoncello que toca Nina Diehl, la invitada especial que tuvo el grupo la tarde del primer sábado de septiembre en las instalaciones del Museo Arqueológico Argentino Ambato, aquella ambiciosa obra del Aroldo Rosso reflotada, luego de un sinnúmero de contratiempos, por la Agrupación Amigos del Museo encabezados actualmente por María Elena Flores, José Spada y Puchi García Quirno.

Ellos idearon este ciclo de música con frecuencia mensual al que, a juzgar por lo que se vio esa tarde, la sala de la planta baja de la antigua casona ya resulta demasiado chica, tanto que prometieron la instalación de una carpa para ampliar la capacidad.
Los Barroco tal vez ofrecieron un concierto de altísima calidad musical en el que se escucharon obras de Boismortier, Vivaldi, Telemann (“Se cumplieron 250 años del fallecimiento del célebre compositor alemán”, avisó Alabarces). Al repertorio puramente clásico le sumaron piezas de la música popular de autores como Morricone (tema de la película La misión), Piazzola (Oblivion), Egberto Gismonti (Agua y vino) y algunos valses y milongas del género tanguero: Caserón de tejas (Catulo Castillo-Sebastián Piana) y Pedacito de cielo (Homero Expósito-Francini/Stamponi).     

Cuando llegó el momento del leit motiv del grupo, la canción Barro tal vez, especie de zamba que compusiera Spinetta siendo un adolescente aún y que grabara varios años después para su álbum solista Kamikaze (1982), recién entonces Jorge Alabarces contó que el nombre del trío fue una ocurrencia de Alicia, la clevecinista del trío, inspirada en esa bella canción del Flaco que alguna vez también grabara junto a Mercedes Sosa. La interpretación de este tema por el trío de música barroca fue uno de los más celebrados de toda la lista, “¡Un éxito!”, exclamó Jorge.

Sala: Museo Arqueológico Argentino Ambato
Lugar: La Falda
Fecha: 02/09/17

lunes, 28 de agosto de 2017

Alto tráfico blusero en Cosquín

Quevedo-Camaño-Bini = Crosstown Traffic 2017

EN CONCIERTO

Por Néstor Pousa

La Cueva del Che es una especie de peña rockera itinerante que intervino en diferentes espacios de la ciudad de Cosquín. Hoy ocupa un centro cultural sobre la calle posterior de la tradicional plaza del folklore y fue visitada recientemente por la Crosstown Traffic, banda de rock y blues de Córdoba con un cuarto de siglo de trayectoria, encabezada por el cantante y zurdo guitarrista Miguel “Mick” Camaño, un histórico del género que cuando era un preadolescente integró Los Violentos en el amanecer del rock en Córdoba (chequear el documental Radio Roquen Roll -parte 1- de Martín Carrizo). Ellos son los creadores del Córdoba Blues, una especie de raid al estilo Route 66 pero que en este caso recorre barriadas cordobesas, como para que no queden dudas de que más allá del ritmo foráneo el instinto de pertenencia siempre está.
La Crosstown pisó suelo coscoíno para entregar un puñado de sus mejores canciones a un público atento que los esperó pacientemente mientras aplaudía covers de Arde Troya y Los Nietos de Branca, bandas locales que le hicieron el aguante a Mick y los suyos. Estos a su turno repasarían números propios como Suena un blues, un clásico de su aclamado disco debut y Papá compró un viejo camión, un boogie que en vivo funciona muy bien. De su devoción por Pappo Napolitano surgieron versiones como Blues local con la sorpresiva aparición de Martín, un parroquiano que se coló en el escenario y demostró tocar bastante bien la armónica. Del catálogo Beatle hacen propia Come together, en una particular versión castellana. Camaño es sin dudas un cantante que no se parece a ninguno de los acá, su pronunciación forzada hace de su estilo algo característico. Por ejemplo: en “Sunny, Sunny, llámame por favor”, pronunciará “iámame”, en lugar de “yamame” ¿a quién se le hubiera ocurrido algo así?
En la actual formación tiene en el inquieto Facundo Quevedo (piano y órgano) a un ladero ideal para solear desde las teclas, más una base sólida y eficiente a cargo de Carlos Bini en el bajo y David Caro en la batería. Así fue que llenaron de blues la noche de un sábado repasando más números de su extenso repertorio, de los que llegué a anotar: Nada es para siempre, Arañando la noche, Sensual blues, Esta noche no y Blues N° 9, entre otros.  
Hay que reconocer que Cosquín, reconocida como la capital nacional del folklore, también tiene un público fuertemente rockero que no duda un instante en llenar cada lugar donde se toque rock y pagar una entrada si el show así lo amerita. Tal vez esto sea porque la ciudad fue cuna de uno de los festivales del género más importantes del país que hoy pasea la marca “Cosquín” por distintas plazas, incluso internacionales. O tal vez este público del palo haya surgido por generación espontánea. Vaya uno a saber. 

Venue: La Cueva del Che (Cosquín)
Fecha: Sábado, 26/08/17
Programa: Crosstown Traffic, Diceros, Nietos de Branca y Arde Troya

lunes, 14 de agosto de 2017

Rubén Rada: “El tango es la mejor música del mundo”

El talentoso músico uruguayo, que prestigió la cartelera de La Falda Tango 34°, mantiene una fecunda relación con esta ciudad a la que visitó en períodos irregulares en los años 1981, 1989, 2014 y 2017.

Por Néstor Pousa

El Festival Nacional de Tango de La Falda ha desarrollado un sub género denominado “extra-tango”, más que un estilo musical un eufemismo para encasillar y/o justificar en un festival tan tradicional como este, la inevitable convocatoria de figuras que no son del riñón tanguero. Una apertura estética profana para algunos, pero muy saludable para muchos otros. En la edición 2017 la figura descollante en este sentido fue Rubén Rada que se despachó con un concierto lo más cercano al tango que sus convicciones le permiten. Fue un verdadero lujo y una mirada distinta de una música centenaria. Culminado ese show, que quedará en la historia grande del auditorio faldense, el uruguayo se brindó sin restricciones al diálogo con la prensa.
Situación: culmina la ronda de preguntas y Rada asume con excelente disposición el requerimiento de fotos de parte de los periodistas que,  si el artista amerita, también podemos mostrar nuestro lado cholulo. Es la parte de fan que un profesional jamás pierde. Entre una foto y otra me cuenta que le escribió una canción a Spinetta,  “Aunque el Flaco me era infiel con Hugo Fattoruso, él lo prefería a Hugo”, se lamenta. Un poco en broma y un poco en serio, Rubén daba cuenta de la idolatría que Luis tenía por la banda uruguaya Los Shakers liderada por los hermanos Fattoruso (¿se acuerdan de “Rompan Todo”?) a los que consideraba los verdaderos iniciadores del rock en la Argentina.

La Falda ‘81. “En la época del Festival de Rock de La Falda vine a tocar con Dino Saluzzi y Astarita, me acuerdo que volaba todo. Esa vez toqué unas percusiones con Almendra también, pero mucho no me acuerdo, me apabulló todo lo que pasó después del show”, confiesa el Negro que asegura: “Almendra fue una gloria, un grupo tan maravilloso, tanto como Sui Generis y Seru Giran”.
Sobre el Tango: “El Tango es la mejor música del mundo, para mí está el tango, la música clásica y el jazz que son las músicas más comprometidas. El rock & roll es una música para bailar, pero no tiene nada que ver Tutti Frutti con Queen” (y para ejemplificar emula tanto a Little Richard como a Freddy Mercury). “Es muy difícil en este mundo acomodarse a un estilo, porque, ¿qué es el rock & roll? ¿qué es el pop? ¿qué es el tango? El tango tiene una definición, es una música completa, llena, en el tango están las mejores letras del mundo, yo de chiquito cantaba en los carnavales y en las fiestas: “Arrésteme sargento y póngame cadenas, si soy un delincuente que me perdone Dios” (canta), tenía 12 años y me encantaba, pero después pasaron los Fattoruso (Hugo y Osvaldo), Ricardo Nolé, Eduardo Mateo por mi cabeza y arranqué para el lado del candombe beat, después para el rock & roll y entré a robar para todos lados, y entonces me di cuenta que yo era un músico de fusión, entonces no puedo grabar un disco netamente de tango, de candombe o de jazz”.

La Falda Tango 2017. “Hoy pensando en Ardit y en Raúl Lavié y los demás cantantes que escuché en la prueba de sonido, me temblaba un poco todo, viste, porque pensaba ¿qué estoy haciendo acá con estos cantores? entonces me di cuenta que lo que estoy haciendo es un show, estoy mostrando la historia del tango que trajeron los negros, dicho por Borges y otros escritores, luego, bueno apareció Magaldi, Gardel, Rufino, D’Arienzo, Canaro, unos músicos increíbles y armaron esta música maravillosa”.
“Hay música para todo, hay música para la cabeza, música para el corazón y música para la mente, así que todo aquel que haga música, bienvenido sea. En este momento estamos pasando por un momento cumbiero que tenemos que dejar que pase un poco, viste. Yo ahora estoy grabando un disco doble y uno de latin jazz que es el segundo Confidence (nota: álbum instrumental lanzado en 2011). Lo que yo quiero es grabar obras, si fuera por por mí quisiera que el disco no muriera nunca, ahora lo que se hace es grabar una canción, grabar un video y ponerlo en Spotify, que todo el mundo te vea y con esa canción sola salís a ganar plata, y tenés que cantar la canción veinte veces porque el disco después tenés que tirarlo.

  -¿Te sentís a contrapelo del rumbo que tomó la industria de la música hoy, de la supremacía de la reproducción vía streaming en detrimento del formato físico?  “No. Siento que es así. Cuando yo escuchaba a Los Beatles mi vieja me decía: “¿M’hijo ¿por qué no escucha otra música? estos tipos no hablan en cristiano”, al único que quería era a Ray Charles. Siempre pasó esto, esta ráfaga de música ayuda a todos los que estamos con ganas de tocar otro tipo de música, ni mejor, ni peor, a que nos pongamos las pilas. Lo que hago yo cuando aparece una banda nueva de cumbia es grabar diez canciones, porque supongo que “cuando yo me muera” (canta) quiero dejarle material a mis fans y a mis amigos que me ayudaron a comer toda la vida comprando mis discos”.

  -Con el “Tocá, che Negro Rada” fuiste un precursor en 1982 de la autorreferencia en las letras algo que es tendencia actual  “Claro… eso fue porque iba a los conciertos a tocar en Obras, a veces con Nito Mestre o con Spinetta, y también con Ricardo Lew, Ricardo Nolé y Osvaldo Fattoruso que hicimos “Rada en Obras” y pusimos unos carteles en la calle que decían: “El 8 de abril la cosa se pone negra” por todo Buenos Aires, ¿te acordás? y la gente preguntaba ¿qué es eso? ¿qué está pasando? Y al mes pusimos otro cartel que decía “Rada en Obras” (año 1982). Fue un exitazo y fue la única vez que llené un teatro grande, después no llené uno más, fue increíble. Otra persona que me ayudó, que me quiere mucho, fue León Gieco, una vez tenía que tocar en La Rural antes que él, pero me dijo que tocará después, me presentó y me regaló su público, eran 15.000 personas cantando el Rock de la calle, y ahí me pude quedar en Argentina. Yo había venido en la época de Los Shakers, tocaba la batería con ellos y cantaba que era un demonio, pero estaba un tipo que se llamaba Rota y dijo “el negrito no va, no da beat, no tiene flequillo y no da el color”, porque Los Shakers decían que imitaban a Los Beatles”.  

  -Pero tenés la misma edad de Moris, podrías haber fundado el Rock Argentino  “¡Ojalá! -exclama- pero estuve ahí.... el primero que cantó rock & roll acá fue Billy Cafaro con Pity Pity, después vino Litto Nebbia, que muchas veces los critican, pero ¿qué hubiera sido si no hubiera estado Litto?, él fue el creador. Litto iba a la casa de Los Shakers a buscar las botitas tipo Beatle para tocar con Los Gatos. Después, cuando estábamos solos en la casa de Los Shakers, nos tirábamos en los sillones y veíamos todas las películas de Gardel en Súper 8. ¡Lo amábamos a Gardel! Un Dios, aparte el mejor actor que vi en mi vida”.   

  -Viniste en distintos momentos a La Falda, por ejemplo en 1989 al ciclo “El Cantautor” en el Cine Teatro Rex  “Siii, claro, esa vez vine con Ricardo Nolé”
 
  -¿Te gustaría volver a este escenario? “Quiero venir a tocar los nuevos temas de Confidence”       

Fotos: Gabriel Hamie (Cubo Media)

Jairo-Baglietto: un valle y un volcán

En un tiempo de vacas flacas para los espectáculos en vivo, Jairo y Baglietto proponen un formato de show de altísimo nivel artístico y fuerte impacto en las boleterías. Aquí la crónica de su segunda presentación, por localidades agotadas, en el Quality de Córdoba.  

RECITALES

Por Néstor Pousa

En este dúo que formaron el cordobés Jairo (anotado como Mario Rubén González) y el rosarino Juan Carlos Baglietto no hay chamuyo, es un dúo de verdad. Porque bien podrían haberse juntado para un show a medias en donde cada uno muestre su repertorio por separado y luego compartan algunas canciones para justificar la unión transitoria. Pero en Historias con voz, tal el acertadísimo título de la puesta, ambos comparten escenario y canciones durante las dos horas que dura el concierto, a excepción de dos canciones, que ya apuntaremos, en las que se lucen cada uno en modo solista.
“No sé si se dieron cuenta que nosotros formamos un dúo”, interpela Baglietto a la platea cuando el recital había avanzado lo suficiente como para convertir en retórica la pregunta. Un dúo en cual comparten todo, una lista de canciones que alterna grandes clásicos que el rosarino versionó e hizo propias, aún sin ser el autor de las mismas; y las que escribió y popularizo Jairo a lo largo de una extensa carrera que incluso tuvo su desarrollo fuera del país. Lo notable de esta juntada de músicos de distinto palo es lo bien que le queda a cada uno las canciones del otro y viceversa. Tan simbiótico resulta este dúo que si hubiera en la sala alguien no informado sobre las trayectorias de ambos (algo poco probable a juzgar por la respuesta de público) no sabría identificar a quien pertenecen unas y otras.
El guion del concierto tal como está diseñado, ya que no son un puñado de canciones elegidas caprichosamente, sigue un hilo conductor que tiene que ver con las historias en común de los protagonistas y que exige de ellos una gran concentración ya que nada queda librado al azar. Así, al mejor estilo Serrat-Sabina, se gastan bromas y chicanean por la trillada rivalidad rosarino-cordobesa. “Por unas horas al menos, venimos a echar por tierra con esa rivalidad -asegura Juan, pero aclara -siempre y cuando reconozcan que…” Lo que continúa con las menciones de nombres entrañables como el Negro Fontanarrosa y la revista Hortensia, para defender cada uno su postura. Ese segmento se transforma en uno de los más festejados de la noche.

A esta altura el show que inicia en penumbras con Baglietto recitando un texto de Eduardo Galeano (Mar de fueguitos) ya había entregado los clásicos: Cuando (de Fandermole) y dos de Jairo, La balada del Corto Maltese y Carpintería José; una más de Jorge Fandermole (autor preferido de Baglietto) y Mienten, una vieja canción de Roque Narvaja con letra fatalmente actual (“Y no me puedo enderezar y estoy parado, nací para trabajar y no hay trabajo”).
Baglietto, algunos años menor que Jairo, recuerda su camino adolescente hacia la escuela secundaria tarareando El Valle y el volcán, un temprano hit del cruzdelejeño que es interpretado en honor a la memoria emotiva del rosarino con nuevas chanzas en torno a la diferencia generacional.
Aparecerá luego la figura del poeta y periodista Daniel Salzano con quien Jairo compuso muchas de sus grandes creaciones. Con Cristina, la mujer de Daniel, en la sala se produce uno de los momentos más conmovedores cuando Jairo entona en solitario Los enamorados luego de contar la anécdota de cuando le puso música a ese poema de Salzano. Y vuelve Juan para refrendar el homenaje al poeta cordobés con Salzanitos. Había que salir de ese torbellino de emociones y para eso apelaron a uno de los estrenos de esta gira, Los poetas no se rinden jamás, otra colaboración Salzano-Jairo, mientras que la otra novedad es el reggae El retrato de mamá.
Este dúo verdadero también se da el gusto de homenajear a otros dúos célebres con quienes se sienten identificados. De uno de acá, Sui Generis, repasan Rasguña las piedras, tal vez una referencia obvia, aunque el clásico de fogón por excelencia funciona a la perfección. Pero cuando llega el turno de un dúo “de allá” tal vez nadie esperaba escuchar la versión castellana de El Boxeador, de los neoyorkinos Simón & Garfunkel. De cómo una canción inesperada se transforma en uno de los momentos más altos de la noche es uno de los misterios de la música. Aunque es reconocida la notable capacidad de Baglietto para recrear inspiradamente canciones de otros, algo que también ocurrió con Para la libertad (Serrat / Miguel Hernández).                 

Un dato clave para el suceso de este espectáculo que nació (casi) por casualidad durante un programa de televisión y se prolongará al menos hasta diciembre con fechas por todo el país incluido este regreso a Córdoba por localidades agotadas, es la banda de acompañamiento. Jairo y Baglietto que habitualmente tocan respaldados por muchos instrumentistas, en este caso aciertan una vez más con la elección de un combo reducido y ultra efectivo. Un trio excepcional formado por Adrián Charras en piano, teclados y acordeón, Yaco González (hijo de Jairo) en percusión y Leonardo Introini en bajo y contrabajo; además de las guitarras que aportan Baglietto (guitarra líder) y Jairo (guitarra rítmica), una dupla que parece que llevaran una vida tocando juntos. “El show es precioso y el equipo en general está muy  bueno, técnicos, asistentes, todo. Es un placer esta gira”, aseguran entusiasmados desde la producción.

Otras canciones que integran la lista: Milonga del trovador, Tonada de un viejo amor, Piedra y camino, Ángel y demonio, El ferroviario, El témpano y Antiguo dueño de las flechas (a.k.a. Indio toba)

Prensa QUALITY: Fátima Siri
Manager Baglietto: Alicia Céboli

miércoles, 26 de julio de 2017

Un candombe para La Falda Tango

Elena Roger & Escalandrum
La reciente edición del Festival Nacional de Tango produjo reuniones lujosas, intensas y emotivas como las de Osvaldo Piro con Lavié, Elena Roger & Escalandrum y Daniel Simmons y Contramano Trío. El regreso de Ariel Ardit.   

Texto: Néstor Pousa 
Fotos: Gabriel Hamie

Los festivales populares de cualquier género en la Argentina cargan con el karma de estimular la insatisfacción de quienes nunca están del todo conformes con la grilla planteada, pero también desarrollan la potestad de formalizar uniones artísticas formales o transitorias de gran jerarquía que no son fáciles de encontrar bajo otras circunstancias. Y vaya que si eso fue lo que sucedió en la edición que recién culmina del Festival Nacional del Tango de La Falda (a.k.a. La Falda Tango).  

Osvaldo Piro Orquesta y Lavié
En esos duetos estuvo buena parte de lo más destacable de esta 34ª. edición del padre de los festivales faldenses. Fue cuando el Maestro Osvaldo Piro al frente de su orquesta de músicos cordobeses decidió convocar como cantor invitado a Raúl Lavié, y el negro (próximo a cumplir en agosto increíbles 80 años) se mandó con dos clásicos como El último café y Desencuentro. Tal vez en esos dos momentos se justificó la perenne convocatoria de este cantante imprescindible, tal como lo definiera el maestro de ceremonias Silvio Soldán.
Del trabajo de Osvaldo Piro solo se puede ser redundante en adjetivos como brillante y exquisito, tanto instrumentalmente como con sus otros dos cantantes: Marcelo Santos (estable) y Alberto Bianco (el otro invitado).

Lo de Elena Roger & Escalandrum puede catalogarse como el número lujoso de esta edición. El sexteto interpreta en formato jazzero el inconmensurable repertorio de Astor Piazzolla y encontraron casi por casualidad en la estremecedora voz de Elena Roger a la intérprete ideal para ese repertorio. Claro, no es un dato menor que en la batería esté Daniel “Pipi” Piazzolla, nieto del Astor eterno. Pero lo cierto es que no se puede creer que con esa diminuta figura de mirada penetrante y registro de soprano provoquen un ensamble tan perfecto. Eligieron versiones de Los pájaros perdidos, Chiquilín de Bachín, La bicicleta blanca, Balada para mi muerte, Preludio para el año 3001 y Balada para un loco, todos pertenecientes al disco 3001 Proyecto Piazzolla. Se fueron ovacionados por un público afín.   

Simmons + Contramano + Torres
Daniel Simmons con Contramano trío parecen una marca registrada. El cantor nacido en La Falda y radicado en Carlos Paz tuvo algunos años en stand-by su carrera profesional que ahora retomó con renovado impulso. El también faldense trío integrado por Mauricio Martínez (guitarra), Rodrigo Della Vedova (piano) y Jeremías Cassi (bajo eléctrico) se adaptan con notable facilidad a la distinta gama de solistas que como grupo estable les toca acompañar, pero con Simmons parece que juegan de memoria. La personalidad y la emoción es lo que más se destaca en el cantor cuando hace propio El último round de Chico Novarro e interpreta a su amigo Rubén Juárez con Desencuentro junto a Damián Torres como invitado en bandoneón.

Hay estándares de calidad en algunos rubros que esta versión actualizada de La Falda Tango no negocia. Está claro que la organización se hace fuerte en la logística que cada año incorpora más recursos humanos a favor de una maquinaria de producción cada vez más monolítica, afinada y autosuficiente. La grilla artística alcanzó un nivel incuestionable y el antiguo anfiteatro convertido en una coqueta y confortable sala de conciertos cada año luce mejor. Una sala que con entradas agotadas resultó demasiado chica el sábado, la gran noche de Lavié/Piquín, pero que lució inexplicablemente grande el viernes de Rada-Ardit.
En los rubros técnicos se observó un notable avance en la parte visual. Las pantallas de leds, el circuito cerrado de tv, la luminotecnia y la escenografía ofrecieron su show aparte.
Este contexto permitió el lucimiento de una plantilla de artistas muy ecléctica y de notable nivel. A los ya destacados más arriba, es necesario apuntar actuaciones como la de Lisette la joven surgida en La Falda que a los 11 años nos asombraba por su forma de abordar letras fatales, hoy con 17 sorprende escribiendo como un adulto, para muestra basta con repasar el texto de Inútil objeción, un tango de su autoría que estrenó para la ocasión. “¿No es muy retorcida?” consultaba en sala de prensa la joven que insinúa cierta veta discepoliana al escribir.

Rubén Rada: tango, candombe y milonga
La presencia de Rubén Rada que desconcertó a algunos especialistas fue otro de los lujos de esta edición. Ok, al uruguayo es difícil encasillarlo y esa tal vez sea su mejor virtud. Planteó un show de tango, candombe y milonga pero con un perfil didáctico en el que explica los orígenes del género, una especie de paso de comedia que a algunos no les cerró. Sus influencias tangueras son casi exclusivamente gardelianas, de ahí que alguna vez compuso su Candombe para Gardel que junto con Ayer te vi fue lo más festejado de su repertorio esa noche. Hizo bailar a una platea que, aunque muy escuchadora, en general se mantiene estática, pero para eso tuvo que pedirlo “por favor”. Finalmente se retiró airoso de un compromiso que asumió con mucho respeto. Ojalá regrese.
Contramano Trío, como ya se dijo, cubrió el rol de grupo estable acompañando con solvencia a los solistas Alberto Bianco, Leandro Ponte, Rodolfo Tulián y Daniel Simmons. Pero lo más destacable fue su set solista. No fueron pocos los que subrayaban la evolución evidenciada por el trío que se ganó por derecho propio un lugar en el horario central y estar entreverados con los números fuertes de la primera noche. Contramano es otro de los hallazgos de este festival que siempre tuvo la virtud de promocionar nuevos valores.
Otro número que avanzó varios casilleros en la grilla fue la Orquesta Provincial de Música Ciudadana de Córdoba dirigida por Damián Torres. Ellos, que históricamente abrían el festival para los que llegaban temprano, merecían se programados en el prime time. Es que La Provincial suena como los dioses y tiene en Gustavo Visentin a uno de los mejores cantores que pisa este escenario, a la vez que un verdadero docente en la materia Historia del Tango.
Adriana Varela como cierre de festival ya es un clásico que pinta a convertirse en inamovible. En una docena de clásicos, algunos pedidos por el público como si se tratase de un menú a la carta, sorprendió con la inclusión de La Gata Varela. “Más que una radiografía, una tomografía computada que me escribió Cacho Castaña”, proclamaría luego del show. No fue un gesto ególatra o autorreferencial, más bien habría que interpretarlo como un guiño de generosidad para con su colega y amigo.-            

Ariel Ardit, el regreso
Ardit cantó "Volver". En el 2014 Ariel Ardit había cumplido una actuación sobresaliente haciendo maravillas con su voz y su aplomo, pero abusó en exceso de su tiempo de escenario y para cuando llegó el momento de Sur le corrieron el telón haciendo invisible la orquesta a sus espaldas que igual siguió tocando. Fue una decisión excesivamente drástica del jefe de escenario que provocó un momento de tensión. Después, la polémica, el cantor cordobés expresó su enojo ante los periodistas y desde la organización la réplica no se hizo esperar. La cuestión es que Ardit no fue contratado los dos años subsiguientes, aunque nunca se quiso reconocer que la medida significaba un correctivo. Este año, con el regreso del artista a La Falda, fue él mismo quien se encargó de blanquearlo, desde el escenario primero y en conferencia de prensa después: “Para mí fue una gran pena ese encontronazo hace tres años, viste cuando pasa el tiempo y uno ve las cosas distintas, uno es más grande y la vida no pasa solamente arriba de un escenario, la vida te va dando otros encontronazos y uno reflexiona un poco más. En aquel momento a mí me dolió mucho el hecho de haberme pasado unos minutos y que la orquesta allá quedado con un telón, seguramente la persona que estaba haciendo su trabajo pensó que era lo mejor, y no lo estaba haciendo en contra mío sino en función de su trabajo. Pero para mí fue terrible porque venir a Córdoba es la única oportunidad que tengo algunos años, no siempre, de venir a cantar al lugar donde nací, entonces uno acá quiere venir a dar lo mejor. En ese momento me sorprendió y me hizo sentir mal, pero pasaron tres años y hoy me siento dichoso de haber vuelto, seguramente ese episodio está olvidado, en ese momento yo dije que a este festival no iba a venir más, porque sentí una cosa como de invasión, bueno, hoy en día te digo que quiero volver el año que viene, que uno crece y que son episodios menores. Yo estoy contento de haber entendido esa situación, que el festival me haya convocado nuevamente y agradezco haber recapacitado de esa bronca inicial que tuve”. 

No fue Ariel Ardit el único que experimentó un final abrupto, el año pasado Rodolfo Mederos y este año Amelita Baltar con Esteban Morgado, entre otros, también conocieron el rigor y la inflexibilidad del cronómetro del jefe de escenario faldense.  

sábado, 1 de julio de 2017

Alejandro Ros: el chico de las tapas

"Soy un músico frustrado" (Ale Ros)
El diseñador estrella del rock argentino nos cuenta de qué se trata “Ros Sin Receta”, la muestra que trajo hasta Córdoba y que se puede recorrer hasta el 23 de julio en “220 Cultura Contemporánea” (Costanera esq. Mendoza)

Por Néstor Pousa

“Está planteado como un resumen de toda mi obra gráfica y un par de performances que hice también de arte”, explica Alejandro Ros sobre la muestra titulada Ros Sin Receta de diseño gráfico para música y editorial que se puede visitar en Córdoba todos los días hasta el 23 de julio en “220 CC”, subsuelo Plaza de la Música (Costanera esq. Mendoza), además de incluir la instalación audio-olfativa Perfumancia que realizó  junto al periodista y escritor Pablo Schanton para la Feria Arco Madrid 2017.
Sin embargo Ros, el diseñador que es referente indiscutido del rock argentino de los últimos 25 años, reconoce que la mayor trascendencia la logró a través de la música, con sus colaboraciones para Soda Stereo, Spinetta, Cerati, Divididos, Fito Páez y Babasónicos, entre muchos otros, y explica por que: “Los discos son como más populares, a los discos los ve todo el mundo, en cambio los diarios solo los ven los que lo compran, también se pueden ver por internet, pero la relación que tiene la gente con la música es muy fuerte, como muy emocional, entonces ese vínculo es más fuerte”, evalúa.
 
"Rex Mix" (Soda, 1991)
  -¿Cómo fue tu ingreso al mundo de la música y cuál tu primer trabajo en este sentido?   
“Una vez que fui a ver a la Mona Jiménez en Cemento (nota: mítica sala de conciertos fundada por Omar Chabán, plataforma del mejor rock de los años 80/90) y el disc-jockey de ahí, Dani Nijensohn, me presentó a Daniel Melero, músico que por entonces producía a Soda Stereo”. 
De esta forma Ros debutó diseñando para el trío de Cerati, Bosio y Alberti la tapa de Rex Mix, EP publicado en 1991. Fue poner en modo inicio la faceta más importante de su trabajo profesional, la que le dio, según él concede, el mayor reconocimiento.

Puede pasar, y de hecho muchas veces sucedió, que una tapa cobre una trascendencia inusitada cuando el disco que contiene se convierte en una obra maestra. En estos casos el diseñador ¿consigue alguna regalía extra? “¡Para nada! -se apura en contestar- yo cobro por el diseño y ya está. Se puede transformar en un afiche o en una remera, ahí ya no tengo nada que ver, ese es el pueblo, pero me encanta que la gente se apropie de las imágenes”, enfatiza.
Para alguien que llegó a prestar servicios para los más grandes de la música, ¿cómo será trabajar con ellos? “Yo me llevó re bien porque soy como un músico frustrado -revela- y tengo el mismo lenguaje de ellos, la música es mi sangre, hablamos el mismo lenguaje, entonces es como mi forma de hacer música”

  -¿Los músicos son muy demandantes o te dan vía libre para trabajar?  “Depende del músico”, hace una pausa y luego completa con una sonrisa cómplice: “… no me hagas dar nombres”.

Ya que no podemos hablar de músicos, hablemos de algunas tapas, no por ser las mejores, ni las más exitosas, hablemos de las más significativas para vos. Empezamos a caminar por la muestra y algunos de sus trabajos más emblemáticos (casi todos lo son) empiezan a aparecer ante nuestra mirada en la forma de gigantografías traslúcidas, “Para Moda y pueblo -recuerda- fuimos con Fito Páez al camarín de Susana (Giménez) a pedirle permiso para usar una foto de ella de los años 80, y nos dijo: “Ay, sí, me encanta que me usen de tapa pero me tenés que retocar la nariz porque ahora tengo otra nariz”, entonces le tuvimos que hacer la nariz actual”.
Seguimos caminando y aparece la de Baldíos lunares disco de Juanse que nos muestra en primer plano unas nalgas, “No es Juanse” -dice sonriendo- se trata de una amiga del líder de Ratones Paranoicos. La siguiente es la portada de un disco de Juana Molina, trabajada sobre una foto tomada con una cámara analógica”, repasa.

"Damas Gratis" (2009)
Estamos en el día de la inauguración y Alejandro se ocupa de todos los detalles, desde la música ambiental hasta los amigos que aparecen a saludar, en general gente del arte gráfico, la música y los medios, todo muy cool. Y en el medio de esa vorágine que implica una inauguración se recompone para continuar respondiendo la entrevista lo más concentrado posible.  De repente le observo que si la idea era que eligiera algunos de sus trabajos más significativos, en realidad estamos viendo los que van apareciendo en modo random según nos vamos moviendo por el lugar. Entonces le propongo que me hable de alguna, aunque no esté a la vista. Sin dudar elije la de Damas Gratis, tal vez para demostrar que su trabajo no se aísla en el nicho del rock. “Una vez vino Pablo (Lescano, líder del grupo de cumbia villera) a mi casa y me empezó a contar de todas sus locuras y sus cosas, entonces le dije: ‘bueno a ver, mostrame tus tatuajes’, entonces se sacó la remera y le saqué la foto que ilustra la tapa de En vivo en el Luna”. Me lleva a verlo, para lo cual cruzamos toda la sala central plagada de esas enormes imágenes transparentes y llegamos a uno de los pasillos laterales tipo catacumba que para la ocasión se ambientó con luz extremadamente tenue, y aparecen por ahí unas vitrinas con discos físicos reales en donde, entre muchas otras portadas reposa el disco del cual hablábamos.
                                                                                                                                                               
Spinetta y las BE (2010)
Nuestra recorrida culmina a los pies de la gran imagen de Spinetta y Las Bandas Eternas, documento que resguarda en audio, imagen y testimonios de lo ocurrido durante el mega-concierto homónimo en el cual el Flaco repasó de forma excepcional toda su vida musical. Hablamos de esa portada. “Dylan Martí, fotógrafo y uno de los mejores amigos de Luis, sacó esa foto durante uno de los ensayos del show”. La imagen, que ya es un ícono, es deliberadamente difusa y Ale nos explica que fue tomada en uno de los pasillos del complejo donde ensayaban para el concierto. “Muchas veces las fotos las tomo yo -aclara- como en el caso que vimos de Juana Molina, porque nos juntamos en su casa y trabajamos tipo un juego; pero si no yo las dirijo, le digo al fotógrafo como es el maquillaje, como es el fondo, los colores, tipo de luz a usar, dirijo la foto”. Luego Alejandro escucha la música y lee todas las letras del disco en cuestión, esa es la mayor fuente de inspiración del diseñador que se transformó en un gurú para los músicos, así desarrolló cubiertas de discos que no casualmente fueron varias veces premiadas en las diferentes entregas de los Premios Gardel a la Música. Sin embargo prefiere restar importancia al asunto. “Son premios de la industria -sentencia- tengo ocho y nunca los voy a recibir. Una vez mandé a una drag-queen a recibirlo por mí. El de Un mañana (Spinetta) se lo quedó Luis, con Luis la relación era de locura, inasible sería la palabra. La única vez que fui en persona a recibir un premio tenía puesta una remera de Coto y fui para mostrarla” (sic).

   -Podría especularse que Córdoba tuvo algo que ver en tu faceta de diseñador de tapas de discos, ya que esta empezó una noche durante un show de la Mona en Cemento.  “Ponele (se ríe). Ese fue el catalizador”.

domingo, 4 de junio de 2017

Pablo Dacal: “Unos ganan, otros pierden, otros cantan”

El músico nacido en Buenos Aires que el próximo 9 de junio se presenta por primera vez en La Falda, explica por qué se considera un trovador y no un cantautor, y asegura que girar es un concepto en sí mismo. Aquí la entrevista previa al show.  

ENTREVISTA

Por Néstor Pousa

La carrera de Pablo Dacal (Buenos Aires, 1976) es tan amplia que sorprende. Como solista publicó cuatro discos entre 2011 y 2016: El Progreso, El corazón es el lugar, Baila sobre fuego y Una década cantada (grabado en vivo en el teatro Margarita Xirgu), además de una serie de discos cortos en forma doméstica e independiente.
Fue guitarrista de la emblemática banda rosarina Coki and The Killer Burritos, entre 1998 y 2001, participando en muchos de sus conciertos y grabando el disco Un millón de dólares
Junto al violoncellista Manuloop fundaron en 2003 la Orquesta de Salón con formación acústica y popular. Se presentaron en gran cantidad de bares y teatros del país durante cinco años y editaron 13 Grandes Éxitos (2005) y La Era del Sonido (2008-2009, España).
Su hoja de servicios es muy extensa y acumula proyectos junto a otros músicos y participaciones en festivales internacionales. Como si esto fuera poco, trabajó como actor y en conducción de programas de radio para Nacional Rock y FM La Tribu.
Antes de su primera presentación faldense, la que forma parte de la gira denominada Un otoño cordobés, nos responde un cuestionario para conocer un poco más de su obra y su historia.

  -¿Cuál es el concepto de esta gira con la cual tenés programado recorrer diez ciudades y localidades de la provincia?
“Es el tercer año en que la realizo y los puntos de encuentro se van expandiendo. Algunas ciudades las visito desde hace muchos años y a otras voy ahora por primera vez. Tengo una larga relación con estas tierras, desde la infancia, muchos amigos, conozco su música y su clima, he pasado aquí largas y preciosas temporadas, compuse y escribí junto a estas sierras en variadas ocasiones. Mi visita en cada región implica un encuentro con todo esto, y aquí mucho más que en otras provincias, por el tiempo y sus afectos. Girar es un concepto en sí mismo, salir a las rutas argentinas. Son momentos muy especiales del año para mí andar trovador. Voy por allí mirando y escucho mientras entro al país, esta Argentina siempre misteriosa. Luego cuento lo que veo, suelto la imaginación y algo se enciende, tarde o temprano.

  -¿La lista de canciones de cada show es calcada, o tenés previstos cambios de acuerdo al lugar y la circunstancia?
“Nunca toco la misma lista en los conciertos solitarios. Es más, no tengo una lista de temas definida. Preparo un repertorio amplio que luego voy recordando en cada encuentro, mientras voy contando las canciones y aventuras. Depende de los espacios, la noche, el espíritu colectivo”.

  -¿Qué nos podés adelantar específicamente sobre el show en La Falda?
“Será la primera vez que cante en La Falda, ciudad que conozco desde niño. Entonces calculo que me presentaré ante ustedes, les contaré de dónde vengo y algunas cosas que encontré en el camino. Ya veremos hacia dónde vamos luego. Llevo una guitarra eléctrica y una máquina del futuro”.

"Tráfico canciones, ideas, fantasías, de aquí para allá"


  -Tu curriculum es muy amplio en todo sentido, tenés una carrera solista que arrojó cuatro discos, formaste parte de distintos proyectos con otros músicos con los cuales también grabaste, seguiste el camino de la actuación y condujiste programas de radio. ¿Cuál es tu límite a la hora de encarar o aceptar un nuevo trabajo?
“No establezco límites claros ni un rumbo fijo: voy escribiendo la canción”.

  -Tu más reciente disco solista lleva por nombre Una década cantada, ¿al título hay que buscarle alguna connotación política o simplemente te gustó el juego de palabras?
“Todo texto es político, mucho más en los tiempos actuales. Esas son algunas de mis canciones desde el 2001 hasta la fecha, y estoy preparando una edición completa en libro. Unos ganan, otros pierden, otros cantan. ¿No es así?”

  -¿Te llevás bien con el término “cantautor” o te resulta más adecuado -como se enuncia en tu biografía- el de “cantor, músico y trovador”? 
“El cantautor remite a un historial que ha dado mayor importancia a los textos y su capacidad de comunión. La verdad es que esa no es mi historia, ya que he realizado mucha música sin palabra y he cantado mucho verso ajeno. Eso, entre otras cosas, es trovar: del acontecimiento hacer canción y de la información conocimiento. Yo trafico canciones de aquí para allá, ideas, observaciones y fantasías”.

  -¿Con qué otros músicos del medio te sentís más identificado estéticamente?
“Con muchísimos, los viejos y los muy jóvenes, y a veces con ninguno”.

  -¿Cómo seducirías al público faldense para que te vaya a ver el viernes 9?
“¿No vendría Ud. a ver a su primo cantar las canciones que lo han hecho feliz?”

El Show. Pablo Dacal se presenta en La Falda el viernes 9 de junio en “Tempo Bar” (Av. España 384 - RN38). Desde las 22 hs. 
La entrada es libre, gratuita y NO se cobra derecho de espectáculo. 
Invita: Biblioteca Popular Sarmiento - La Falda.