martes, 9 de marzo de 2021

EL TORNADO EN LA FALDA DE 1966

La Fiesta Nacional de Tango de La Falda acreditaba dos exitosas ediciones cuando ocurrió lo inesperado: un violento tornado arrancó de cuajo todo el tinglado del nuevo auditorio.



El día que se voló el techo

Por Néstor Pousa

Luego de dos primeras ediciones coronadas con un notable suceso, con la presencia de los artistas consagrados del género, la Fiesta Nacional del Tango en La Falda marchaba inexorablemente a convertirse en una de las citas obligadas con la música ciudadana en las Sierras de Córdoba.
La segunda edición, realizada del 8 al 16 de enero de 1966, había repetido el éxito de convocatoria de la edición inaugural, con una cartelera magistral en la que resaltaban los nombres de: Mariano Mores, Aníbal Troilo, Astor Piazzolla, Héctor Varela, el debut de la orquesta de Osvaldo Piro, Jorge Arduh, Roberto Goyeneche, Alberto Castillo, Armando Pontier, Osvaldo Pugliese, Alba Solís, Jorge Sobral, Blanca Mooney, Héctor Maure, Ruth Durante, Enrique Dumas, Alfredo de Angelis, Edmundo Rivero, Tito Lusiardo, Horacio Deval, Jorge Durán, Nito Mores, Quinteto Real, Alberto Marco, Carlos Maidana, Héctor Pacheco, Tita Merello, Gloria y Eduardo, Mayoral y Elena, Juan Duval, Los Siete del Tango, Caldara-Lezica, El Alemancito, las intervenciones humorísticas de Coco Martínez y la animación de Aníbal Cufré y Lidia Sánchez.

La Comisión Municipal de Cultura y Fomento al Turismo, organizadora del ciclo, había tenido todo un año para terminar la obra del enorme auditorio que para el segundo capítulo se le habían realizado las mejoras necesarias para un mayor confort de las 10.000 personas que, según las reseñas periodísticas de la época, asistían en cada jornada con localidades numeradas cuyos valores oscilaban entre los 110, 210 y 310 pesos.
Esta segunda fiesta contó con la presencia de un equipo de filmación a las órdenes del reconocido director Homero Cárpena, para el registro de cada una de las veladas tangueras, con miras a la realización de un largometraje que documente el nuevo fenómeno que ofrecía La Falda en verano en conjunción con sus bellezas naturales.



El Tornado. Pero un mes y medio después de finalizada aquella segunda edición ocurrió un hecho sin precedentes para la ciudad del cual por estos días se cumplieron 55 años.
Fue el viernes 4 de marzo de 1966, en horas de la siesta cordobesa, que se desencadenaría un violento y devastador tornado que en su camino de destrucción levantaría por los aires la enorme estructura del flamante Auditorio Municipal del Tango.

Una Tromba Azotó a La Falda, titulaba “La Voz del Interior” en su edición del sábado 5 de marzo de 1966. Y en la bajada de la nota expresaba: “Causó daños por una cifra superior a los 25 millones de pesos. El escenario de los últimos festivales de tango fue totalmente destruido. Los ventanales de una estación de servicio fueron arrancados de cuajo. Volaron techos sembrando el pánico en la populosa ciudad veraniega. La depredación del fenómeno atmosférico dejó un saldo de desolación en cuatro manzanas”.

En tanto que “Los Principios” titulaba con grandes letras de molde LA FALDA: VIOLENTO TORNADO. “Abarcó una Amplia Zona y Causó Millonarios Daños. Nada Quedó del Auditorio Municipal”.

De acuerdo a una tesis realizada en 1988 para la Universidad de Buenos Aires, la misma arroja resultados técnicamente más precisos. En dicho estudio se clasifica al tornado acaecido en La Falda, CBA, 4-mar-66, como uno de los más importantes ocurridos en el país en el período 1930 a 1987, impactando en un área de 1 km de largo por 50 metros de ancho, con ráfagas de hasta 180 km por hora (Escala Fujita-Pearson) y una dirección de desplazamiento SO a NE.
 
Como si fueran papeles. “El tornado fue como a las dos y media de la tarde, yo venía de mi casa por el boulevard rumbo al taller”, nos cuenta Chiche Grosso, propietario de un taller mecánico y casa de repuestos justo enfrente del auditorio, negocio que mantiene desde 1962. “Abro la puerta del taller con los empleados y empezó el viento fuerte -reconstruye  Grosso- era un viento enorme, cada vez más fuerte y entre todos tiramos de la puertita para poder cerrarla. Después nos vinimos a sostener los vidrios del negocio porque se nos hundían. Entonces vi como el techo del anfiteatro se levantó como los gatos cuando están enojados, se volvió a bajar de golpe... y voló”, y refuerza la descripción con ademanes de sus manos. “Empezaron a volar las chapas como si fueran papeles. Había chapas arriba de El Cuadrado, arriba de la iglesia. Quedó todo destruido, daba pena verlo”, completa.
Chiche asegura que nunca en su vida había visto un viento semejante, inédito: “Como habrá sido la presión del aire que a la Estación de Servicio Shell (distante a doscientos metros del auditorio) le sacó la caja fuerte, la rompió y veíamos pasar los billetes volando por la ruta”.

La desazón fue tremenda en todo el pueblo. Muchos vecinos habían sido testigos visuales de todo ese chaperío de aluminio planeando por el cielo faldense sin rumbo fijo y no terminaban de entender que ese auditorio, que tanto esfuerzo había demandado su construcción, quedara reducido a escombros en cuestión de minutos. Un fenómeno de destrucción selectiva que había dejado intactas (afortunadamente) a las viviendas vecinas.
Un contratiempo inesperado que ponía en jaque al festival y a su comisión organizadora, que tendría que ponerse una vez más a trabajar contrarreloj para reconstruir lo que por efecto de la naturaleza había quedado convertido en un baldío de hierros retorcidos.

Cuatro meses después del tornado en La Falda otro cataclismo azotaba, esta vez al país: el 28  de junio de 1966 el Presidente Arturo Umberto Illia era derrocado por un golpe de estado instaurando un nuevo gobierno de facto en Argentina.

 

Agradecimiento
: Prof. Rubén Rubio por los recortes periodísticos de la Hemeroteca de la Legislatura de la Provincia de Córdoba.

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