sábado, 15 de marzo de 2025

Black Amaya y Los Comechingones

En Vivo en Cervecería Dos Venados de Merlo
Sábado 8/3/2025

Por Néstor Pousa


Juan Carlos “Black” Amaya, baterista integrante de bandas liminares del rock en castellano, como Pappo´s Blues y Pescado Rabioso, decidió en 2007 hacer un cambio rotundo de vida. Así fue que se radicó en forma permanente en Concarán, un pueblo de 6000 habitantes ubicado en el noroeste de la provincia de San Luis. No fue casual la elección del lugar. Nacido y criado en Buenos Aires, Black conocía el pueblo desde niño por ser el lugar de nacimiento de su padre y abuelo, que habían sido trabajadores de una importante mina de la zona, la mina de los Cóndores. 
Allí se mudó con su familia en busca de una mejor calidad de vida en pleno contacto con la naturaleza, pero esto no le impidió seguir con su derrotero musical, integrando bandas, liderando proyectos propios y retornando cada tanto a Buenos Aires para tocar y ofrecer conciertos.

Larga y fecunda es la trayectoria de quien se convirtiera en 1970 en el primer baterista de Pappo´s Blues, trío que integró junto a Norberto “Pappo” Napolitano (guitarra, piano y voz) y David Lebón (en el bajo). Con intermitencias seguiría su relación con el Carpo, grabando en los discos Pappo's Blues Vol. 1, 2, 4 y 8.
Estaba naciendo un nuevo concepto en el género Rock en Argentina. En un ambiente pequeño y selecto de músicos locales, todos tocaban con todos, los proyectos se armaban y desarmaban a gran velocidad para emprender nuevos proyectos. En 1972 fue Luis Alberto Spinetta quien lo convoca para formar un nuevo grupo, y a su vez Black le presenta a Osvaldo “Bocón” Frascino, guitarrista que se haría cargo del bajo. Nacía el germen y la primera formación de Pescado Rabioso, segunda banda del Flaco Spinetta luego de la separación Almendra. En formato de trío primero y cuarteto después, tras la salida de Bocón y el ingreso de Carlos Cutaia y David Lebón, dejarían registrados dos álbumes antológicos: Desatormentándonos (1972) y Pescado 2 (1973).
 
Si algún fin de semana te encuentra dando vueltas por Los Hornillos o Villa Las Rosas en Córdoba; o por Villa de Merlo y cercanías en San Luis, es muy probable que te topes con la noticia de que “Esa noche toca Black”. Esto fue lo que ocurrió el pasado sábado 8 de marzo en Merlo, cuando abro el Instagram y mi algoritmo me envía la publicación de la presentación de Black Amaya y Los Comechingones en una cervecería de la ciudad. 
Cerca de las diez de la noche en el pub en cuestión ya no cabía un alfiler, casi imposible encontrar mesa y quienes llegaban sobre la hora asumían que tendrían que ver el show de pie desde la barra y cerveza en mano. Un público variopinto, mezcla de habitués, gente del palo rockero de la vieja escuela y algunos motoqueros, terminaban de darle forma a la fauna que esa noche se había acercado al lugar. 

Los Comechingones, banda que desde los parches lidera Black Amaya, parece no tener una formación fija en la que siempre tocan los mismos músicos. Esa noche alistaba a: Jorge Albornoz en bajo, Facundo Nievas en teclados y voz, Uli Balza en guitarra eléctrica y voz, Lorena Degastaldi en accesorios de percusión y coros, y Agustina Aravena en voz; un ensamble que se conoce de memoria y suena muy bien. En el repertorio abundan, como es lógico, temas de Pappo’s Blues y Pescado Rabioso, pero el show arrancó con Amor de Primavera, un clásico de Tanguito (José Alberto Iglesias) en versión eléctrica a la manera de Spinetta.

En tanto Black, con memoria prodigiosa, va desgranando historias de un anecdotario inagotable, en la lista aparecen los temas de Pappo: El gato de la calle negra, Ruta 66, El viejo, Blues de Santa Fe, Adónde está la libertad y Que sea rock (de Riff). Un interludio con dos clásicos de Stevie Wonder: Isn’t she lovely y Superstition. Y los de Pescado: Bajan, Me gusta ese tajo, Algo flota en la laguna, Despiértate nena, Post Crucifixión, Blues de Cris, Los libros de la buena memoria (de Invisible) y una inspiradísima versión de Dulce 3 nocturno, con Black tocando con baquetas de fieltro. 
¡Nos sentimos tocando en River!, soltó ocurrentemente el baterista ante tan importante y entusiasta concurrencia.

Sugerencia del final: si andan por Villa de Merlo en San Luis lléguense a conocer el brew pub Dos Venados (¡no es canje!) se van a encontrar con un lugar de esmerada atención, increíbles vistas, riquísima cerveza artesana y una agenda musical de muy buen nivel.

1 comentario:

  1. Gracias Nestor por tanta información "vivida". Seguiré tus consejos cuando esté por Traslasierra Norte o Merlo. Abrazo!

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