martes, 18 de abril de 2017

La Falda Rock 2017: Que placer verte otra vez

Ciro y Los Persas (Gabriel Hamie)
Luego de 15 años de inactividad La Falda Rock volvió a ocupar su lugar. Una impecable organización, las sobresalientes performances de Ciro, No Te Va Gustar y la consagratoria presentación de Guasones, entre lo más destacado.   

Por Néstor Pousa (informe especial)

Expectativa es la palabra que mejor definía el estado que teníamos en las horas previas de empezar la nueva edición 2017 de La Falda Rock, la primera en quince años de inactividad desde la última realizada en setiembre de 2002. Tal vez por eso el viernes 14 de abril, durante la primera de las dos jornadas se advertía una tensa calma, sabiendo que todos los aspectos organizativos se habían cuidado al detalle para que nada fallara, no obstante lo cual en grandes eventos siempre existe una cuota de incertidumbre. Con una puntualidad inédita, que no se practicó en anteriores ediciones de este mismo ciclo, el regreso de La Falda Rock comenzó tal como estaba programado a las 18:30 con M.A.G.M.A. representantes faldenses con un amplio curriculum que les significó integrar la grilla como una de las dos bandas invitadas por La Falda. Cultores del rock pesado eligieron para romper el hielo un tema con un título significativo: Atenete a las consecuencias. Con simbolismos grandilocuentes propios del heavy metal, inauguraban con orgullo la edición advirtiendo que el “monstruo” estaba despertando una vez más. Estrenaron un tema con letra modificada alusiva al festival y su regreso, y cerraron con un clásico irremplazable: Itinerante. Lo Funebrero de Santa Fe, la banda que los sucedió, si bien surgieron del certamen Pre La Falda ya tienen el carácter necesario para jugar en primera. A su estilo que mezcla lo musical con lo actoral, la murga, la tarantela, el ska, entre mucho otros ingredientes, solo le estaría faltando un par de buenos hits. Los Pérez García fueron toda una novedad para Córdoba aunque lleven varios años de carrera. Con su nuevo manager, el experimentado Cristian Merchot, en breve van a explotar nos soplaron, mientras tanto se escucharon canciones como Más fuerte, más alto, más lejos, de su más reciente disco y otras como Bienvenida de soltero. Los rosarinos Cielo Razzo lograron convocar un considerable número de fans que sintonizan con su propuesta de características difíciles de definir. Funcionaron a la perfección con hits nuevos (Ventana, una gran canción) y no tan nuevos (Luna). Todo lo ante escrito funcionó como previa a lo que sería el gran show de la noche protagonizado por Ciro y Los Persas, el artista convocante de la jornada. El ex Piojo no se guardó nada, su show desplegó todos los recursos que muestra en cada presentación. No faltó ni Nalbandian en la platea, el extenista es un confesó e incansable seguidor del jefe de Los Persas.
Dos cosas no dejan de sorprender en Ciro: su entrega infatigable durante las casi dos horas y media de show y que su repertorio solista, que ya anotó 3 discos de estudio y uno en vivo, convive a la perfección con los clásicos de Los Piojos a los que recurre. Ambos materiales son recibidos y festejados con la misma efusividad. Su participación fue lo que se esperaba y estuvo a la altura de la mejor historia de este festival. Un privilegio para sus seguidores poder verlo a escala teatro, tan distinto a las habituales enormes superficies que transita. El que se lo perdió se embromó.

NTVG (Gabriel Hamie)
Sábado de gloria. Si la primera jornada cumplió las expectativas, durante la segunda quizás y al haberse despejado las dudas, todo funciono mejor, desde el sonido y demás rubros técnicos (irreprochables), hasta la grilla diseñada en espejo con la jornada precedente. Es por eso que a las 19:00 en punto (se movió media hora toda la programación) el turno de apertura fue para Mil Nombres, trío faldense que bucea en las raíces del rock progresivo y sigue la línea de bandas como Divididos. Con sus 20 minutos bien aprovechados, abrieron con Huir y cerraron con Rock en el tocador, dos de los números que integrarán su disco debut. Pergamino, banda de Córdoba ganadora de la segunda plaza del certamen previo, ganó ese privilegio gracias a su gran poder de convocatoria. Si bien mostraron material propio, el mayor agite lo lograron con pasajes por Pescado Rabioso (Me gusta ese tajo) y Los Redondos (Todo un palo). Hasta ahí lo artístico había transitado por carriles de normalidad, pero tuvo que llegar Boom Boom Kid para patear el tablero de la cordura. El ex Fun People fue una terrible inyección de punk rock adrenalínico que dejó boquiabiertos a más de uno. Como es su costumbre, y aunque sin mar a la vista, peló su infaltable tabla de surf para barrenar por sobre las cabezas del público y se despidió con un adelanto de las sesenta ¡60 canciones! que promete grabar y editar este año. En diálogo con la prensa acreditada (fue el único que concedió entrevistas durante la segunda fecha) dejó un concepto interesante: “Me gusta el Festival de La Falda porque aquí no hay ghettos, el público escucha toda la variedad de propuestas musicales que se le ofrecen”, afirmaba con lucidez el cantante en sala de prensa mientras desde el escenario llegaban los primeros acordes de uno de los mejores shows que tuvo este capítulo.

Guasones (Gabriel Hamie)
Los Reyes de la noche. Con Como un lobo Guasones inauguraba su primera participación en La Falda (la mayoría de los artistas eran debutantes en esta plaza). Los comandados por Facundo Soto (voz y guitarra) entregaron un show contundente que no dio respiro, aunque tampoco nadie lo pidió. Si Ciro y NTVG fueron los artistas convocantes, Guasones fue la gran consagración que tuvo el regreso del festival rockero con más historia del país. Con su estilo a la Heartbreaker (el combo que respalda a Tom Petty) de guitarras slide, punteos refinados, variedad de recursos, estribillos punzantes y un líder que la rockea sin demasiadas vueltas, Guasones desparramó una seguidilla de hits: Farmacia, Tan distintos, Pasan las horas, Me estás tratando mal, Heaven or hell, Canción para un amigo (un estreno), Infierno blanco, Reyes de la noche, Gracias y Dame. “Recién ahora nos están entendiendo en Córdoba”, afirmaba su manager detrás de escena. Puede que esté en lo cierto, pero sin dudas están pasando por su mejor momento.
Así, la segunda y última noche de la recuperación del Festival de Rock que hizo historia en la música popular argentina en los últimos 40 años, estaba llegando a su fin. No lo digo yo, sino el público que asistió, los periodistas que realizaron una cobertura responsable y hasta los detractores que este ciclo siempre tuvo, tiene y tendrá; todos y cada uno coincidieron en que fue un evento perfectamente organizado en todas sus áreas, con una grilla de artistas que sería ridículo cuestionar. Quedará en la columna del debe un par de ítems: desentrañar los motivos de por qué la convocatoria estuvo un poco por debajo de lo esperado y revisar la posibilidad de invitar algún músico “histórico” que linkee con la leyenda que el encuentro serrano posee.

¡Boom Boom Kid! (Gabriel Hamie)
Por lo demás el final de la noche se aproximaba sin histerias, en un backstage en donde todo fluía con tranquilidad y No Te Va Gustar, los uruguayos encargados de poner el broche, estaban prontos para hacerse cargo de la responsabilidad asignada. A Emiliano Brancciari y su big band charrúa no le tiembla el pulso en estos menesteres, canciones no le faltan. Al mejor estilo de Ciro y los suyos, nunca miraron el reloj y se mandaron con una performance muy extensa que se aproximó a las dos horas y media. Repasos los hubo de todos los discos, y con esa posibilidad que solo tienen las bandas en estado de gracia, adelantaron los dos cortes del nuevo álbum que el mes que viene estará en las disquerías. Lo notable es que esas canciones, el rock lento Para cuando me muera y la balada Prendido fuego, que por ahora solo están editados en plataformas digitales, ya se codean con los hits firmes de los “Note”, una lista interminable que incluyó: Cero a la izquierda, Fuera de control, Llueve tranquilo, Al vacío, A las 9, Sin pena ni gloria, Memorias del olvido, Ese maldito momento (“Si lo ven a Ulises Bueno agradézcanle por cantar esta canción”, encargó Brancciari), Clara, Rata, Chau, Tan lejos (con Facundo Soto de Guasones, banda amiga con la que supieron compartir giras), Verte reír, No hay dolor, y una larga nómina que se extendió a 32 canciones para un  apoteósico final de fiesta. 
Esa noche me volví caminando a mi casa, masticando en soledad una pregunta que me inquietaba. Es la pregunta del millón de pesos, pero la voy a dejar en suspenso para una próxima nota. 

Fotos: Gabriel Hamie

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