viernes, 7 de noviembre de 2014

Jorge Fandermole: versiones de autor

Fander nos presenta “Fander”, su flamante álbum doble en el que repasa parte de su obra previa, a la vez que estrena nuevas canciones que manifiestan su vigencia. Conversamos con él.

NOVEDADES                                                                                  
Por Néstor Pousa

Lo primero que impacta mi atención una vez que ingreso en Sala de las Américas de la Ciudad Universitaria en el momento en que Jorge Fandermole inauguraba su actuación con una versión actualizada de Río marrón, es el silencio absoluto en el que se mantiene la platea. Hay algo de ceremonia en esa forma de disfrutar la música y mucho tiene que ver con la expectativa; la misma que provocó que se agotaran localidades logrando un lleno total no muy frecuente en los últimos tiempos salvo, claro está, honrosas excepciones. Se entiende, porque el santafecino llegaba a esta ciudad que lo tiene al menos una vez al año en su cartelera de espectáculos, con un flamante disco bajo el brazo.
Fander vino a presentarnos Fander y la ocasión merecía una celebración así, a escalas mayores, porque Fander es un álbum doble de gran resolución, editado por el sello Shagrada Medra en abril de este año y que había sido previamente tocado en Buenos Aires, La Plata, Mar del Plata y Rosario. Córdoba, la siguiente parada, es precisamente una ciudad que profesa un amor incondicional por el músico nacido en Pueblo Andino, patria chica distante casi 50 kilómetros al noroeste de Rosario. Un amor que empezó a forjarse a fines de los ‘90, desde las épocas de Arrope aquel mítico pub que inauguró la movida musical y cultural en Alta Córdoba. El hombre atrás de aquel proyecto pionero fue José “Pepe” Morlans, hoy amigo personal y productor local del creador de la Oración del remanso.   
La historia preliminar indica que Jorge Fandermole fue uno de los baluartes autorales de lo que en 1982 emergió con el nombre informal de Trova Rosarina, con fecha de fundación simbólica en el verano de 1982 en La Falda, durante la tercera edición del Festival Argentino de Música Contemporánea. Juan Carlos Baglietto, punta de flecha de aquel movimiento no premeditado interpretaba Era en abril, uno de los principales números de un temprano repertorio; una canción de Jorge Fandermole que rotó incansablemente en los medios y que su autor curiosamente siempre se abstuvo de grabar. La había compuesto a los 15 años y para cuando se transformó en hit de difusión él ya lo había cantado demasiado tiempo, argumenta.


Pero la carrera de Fandermole se sustenta con una vigencia notable por ser uno de los autores y compositores más lúcidos de habla hispana, y a la vez uno de los más recurridos por otros intérpretes. Su presente tiene que ver con un nombre necesariamente autorreferencial: Fander, un acertado título que legitima el apodo con el que ha sido afectuosamente llamado desde hace muchísimo tiempo. Así bautizó a su flamante álbum que se desdobla en dos volúmenes distintos en contenido. Fander lo resume así: “El disco 1 tiene canciones de un repertorio más reciente y en el 2 corresponden a nuevas versiones de producciones de los años ‘83, ‘85 y ’88 que estaban en vinilo; la idea era recuperarlas un poco porque no habían sido reeditadas y en esos discos había un material que a mí particularmente me interesaba volver a poner a circular después de mucho tiempo, porque hay generaciones que no lo habían escuchado, y por algunas de esas canciones todavía tengo un especial afecto, todavía las canto y quería que suenen de nuevo”.
Cuando le comento que el disco de versiones no luce como un repaso “a la grandes éxitos”, sostiene: “No, son canciones que yo prefiero, o que estaban allí como sumergidas, ocultas y ya no sonaban. Tal vez no sean las que más se escucharon en su momento, es cierto, pero son las que a mí más me gustan”.
Sí aparecen Río Marrón, Tema del vino y Canción de navegantes representando a esos clásicos impostergables de principios de los 80’s; junto a otras como Puerto Pirata (escrita con Lucho González) y Carcará. Para su autor, actualizarlos implicaba: “Buscarles una sonoridad que tuviese que ver con cómo uno siente esas canciones hoy. Estas versiones nuevas pasan un poco por el oído de uno de hoy, así fue que ambos discos por más que sean de repertorios muy diversos en cuanto a origen, tienen una buena unidad en cuanto a lo sonoro”. Suscribo este último concepto.

Entre las nuevas composiciones está Hispano, una de esas canciones perfectas, con un texto que se manifiesta claramente sobre nuestros controvertidos orígenes, donde predice: “Ya saldará nuestro idioma sus dos deudas con la historia: pedir perdón tras los mares y aquí guardar la memoria”. La conocimos por la extraordinaria interpretación de Baglietto y ahora Fander deja un registro de su exquisita versión de autor. Y apunta: “La compuse en el 2004, año en el cual toda la ciudad de Rosario se sumó a lo que fue el Congreso de la Lengua Española. Surgió con la idea de formar parte de las festividades de ese evento, pero finalmente no sucedió y la canción quedó en el repertorio. Fue evolucionando, la arreglamos y quedó tal como la conocemos hoy”.
Hispano es uno de los puntos sobresalientes del disco 1, pero no el único, ya que figuran composiciones de profunda belleza poética y enorme musicalidad como Alunados, Yarará, Aquí está la marcha, La luminosa y Corazón de bombisto.
Sustentan la labor de Jorge Fandermole, en la ficha técnica y en los vivos, sus dos habituales compañeros de ruta: Marcelo Stenta (virtuosa guitarra solista y coros) y Fernando Silva (bajo, contrabajo y violoncello); reforzados por el pulso certero de Juancho Perone (percusión), Carlos Aguirre (piano, flauta e instrumentos digitales), Julio Ramírez (acordeón) y las voces de los cantautores Julián Venegas y Lucas Heredia (coros).

Así se armó Fander, un trabajo ambicioso desde su concepción que arrojó como resultado uno de los mejores discos del 2014. Que dejó a todos conformes, en especial a su responsable que revela: “Llevó mucho tiempo de gestación, sobre todo por esta dinámica de las producciones independientes que a veces te llevan más tiempo de lo que sería lo conveniente en el mercado estándar, además por ser un mercado tan conflictivo y crítico como lo es el del disco, actualmente”.-

miércoles, 22 de octubre de 2014

"Early Stones": la lente sobre la leyenda

5 músicos, 11 manos (Foto: Michael Cooper)
Se exhibe en Córdoba la colección de fotos sobre los primeros años de los Rolling Stones, retratados por Michael Cooper, amigo y fotógrafo oficial de la legendaria banda. Hablamos con su hijo Adam Cooper.

MUESTRA FOTOGRÁFICA

Por Néstor Pousa

Podríamos asegurar que Michael Cooper estuvo en el lugar preciso y en el momento oportuno. O tal vez por su cercanía y amistad con los Rolling Stones, pudo predecir el futuro. Sea que supiera o no lo que iba a ocurrir, ya que estamos hablando de la banda más longeva del rock mundial; con su ojo avizor y un talento innato Michael se dedicó a retratar todos y cada uno de los momentos de la génesis del grupo durante sus primeros 9 años de existencia.
Pero Cooper no era un mero observador. Fue un artista polifacético dedicado a las artes visuales, especialmente a la fotografía, que también formaba parte del asunto, y como una consecuencia no deseada de la experimentación y búsqueda que resultaron los convulsionados años 60’s a nivel mundial, él pagó con el alto precio de su propia vida. 
El legado de Michael, luego de que en 1973 y a la edad de 32 años tomara la drástica determinación de quitarse la vida, quedó en poder su hijo Adam, por entonces menor y a cargo de un albacea. Al llegar a la mayoría de edad, este decide desclasificar esos archivos para que el mundo se asombre.
En la actualidad todo ese intenso trabajo se encuentra recopilado en la colección Early Stones by Michael Cooper, son más de 200 fotografías que abarcan el período 1962-1971, nacimiento de la legendaria banda. La misma se exhibe en Córdoba y para quien la visita es difícil no maravillarse ante la fuerza documental que encierra ese material.  Ahí están Mick Jagger, Keith Richards, Bill Wyman, Charlie Watts y el tempranamente malogrado Brian Jones, con gesto adolescente de los primeros años (early Stones = primeros Stones); inclusive en algunas tomas de cuando todavía no habían adoptado el nombre con el que adquirieron status universal. Están los personajes periféricos que rodeaban al fenómeno, sus amigos, managers, sus históricas novias, las bellas Anita Pallenberg y Marianne Faithfull. Los grandes conciertos, como la multitudinaria despedida a Brian Jones en Hyde Park de 1969. El autoexilio en el sur de Francia de 1971. Y atisbos de genialidad psicodélica como la foto de las “Once manos”. Además de las portadas de discos antológicos como Their Satanic Majesties Request; en un cruce insospechado con el no menos emblemático Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band de Los Beatles, del que Michael también fue autor de la magistral foto frontal. Aun así, la mayoría de las imágenes documentan momentos de intimidad y de la vida cotidiana de los músicos, en los que Michael siempre tenía la lente lista. “Jamás te fastidiaba poniéndote una cámara en tu cara, ni haciéndote consciente de ella. Lo hacía tan bien y tan sigilosamente que la mayor parte de las veces nadie notaba que nos estaba fotografiando”, aclaró Keith Richards en uno de sus tantos comentarios que completan la obra. Las fotos que reveladas en blanco y negro adquieren, gracias al ingenioso diseño de presentación de esta versión cordobesa, un realce artístico que eleva la muestra a la categoría de imperdible.

El día de la inauguración, entre periodistas e invitados especiales, Adam Cooper recorre con total naturalidad las diversas salas y espacios en donde se expone la obra de su padre. Con algo de la típica formalidad inglesa, viste de traje aunque sin corbata y luce en la solapa un pin con la lengua Stone. Adam manifiesta estar “Totalmente destruido”. Junto a su mujer, la argentina Silvia Ripoll, y a Elio Kapszuk, ambos curadores del proyecto, estuvieron trabajando sin descanso las últimas 48 horas en la puesta a punto de la exposición; aun así responde muy atento y amable ante la requisitoria del cronista, y en un aceptable castellano con acento británico relata la sucesión de hechos que dieron vida a la muestra.  “Para el 50° aniversario de los Stones recibo una invitación especial de la embajada de Gran Bretaña en Buenos Aires, preparamos un pequeño show de 30 imágenes nada más y fue un éxito total. Empecé a pensar en la edición de un libro con 350 fotos y textos de una entrevista a Keith Richards; yo había producido este libro en inglés en el año ‘92 y no quedé muy conforme con la impresión y la presentación. Entonces hablamos con el jefe editorial del Grupo Planeta, que por suerte es un  gran fanático de los Stones también, sacamos el libro y fue un éxito. Un año después hacemos una edición para Brasil, otro éxito. Entonces Silvia me dice que lo mejor era preparar una muestra y planificar un tour por Latinoamérica empezando por Argentina. En junio pasado lo presentamos en el Festival Emergente de Buenos Aires, con imágenes un poco más chicas de las que se pueden ver acá, y fue un éxito increíble con casi 200.000 personas en 3 semanas”.
Adam, que conoció a su mujer trabajando en la filmación de Highlander II en Argentina, tomó contacto con Córdoba cuando vino a producir un comercial para una compañía de teléfonos en la Quebrada del Condorito. “Me gustó mucho Córdoba, la ciudad y su gente, y gracias a Elio conocí a José (Palazzo) quien tiene mucho interés en traer exposiciones con temas de rock”, resume cuando le pregunto porque eligió esta plaza.

Adam Cooper interview (Foto: Silvia Bush)
Curiosamente uno de los objetos más conmovedores de la muestra es un texto, el de la carta que Michael le dejó a su hijo, la que hace las veces de testamento y en donde además le explica los motivos de su irreversible decisión. Entre otras cosas le dice al pequeño Adam, por entonces de tan sólo 8 años, los motivos por los cuales elige irse a conocer “otro mundo”. Adam me cuenta porque decidió exponer al público por primera vez semejante documento.  “Una parte de la muestra es un time line (línea de tiempo) que termina en 1973, que es el año que mi papá murió. Pero en esos dos últimos años Michael no tenía muchas energías para tomar fotografías, entonces escribía guiones para cine y esas cosas. Cuando me piden fotos de ese período yo no tengo nada. Esa noche pensé que este era el mejor momento para publicar la carta”.

-¿Dudabas en mostrarla porque era algo demasiado íntimo?  “Emocionalmente es difícil -confiesa- pero yo tengo la obligación de mostrar toda la historia, las cosas buenas y las malas. Por otra parte la prensa, de Inglaterra particularmente, escribió que Michael murió por sobredosis de heroína, y esto no es verdad, la verdad es que él sí tenía un problema con las drogas y se internó en un hospital para rehabilitación, pero en esos años ni los médicos entendían muy bien lo que eran las drogas, entonces ellos le sacaron la heroína y le recetaron metadona que es un químico y lo hicieron adicto a la metadona, la que en realidad es más peligrosa y fue peor. Había mucha ignorancia”.
Para ilustrar, cuenta la siguiente anécdota: “Mirá, en una de las redadas en busca de drogas en Redlands (nota: la casa de campo de Richards, famosa por las orgiásticas fiestas) entra la policía en busca de marihuana y en el medio del living había una inmensa mesa de café con un montón de heroína, pero los policías no sabén qué es, y creen que es incienso, entonces Mick y Keith tienen un problema por la marihuana pero no les hacen cargos por la heroína. Ahora, personalmente, yo no tengo mucha simpatía por la gente con adicción a las drogas duras, porque hay información por todos lados, pero en los 60’s y 70’s nadie entendía, y hasta ellos mismos no entendían, los 60’s eran una fiesta…”
-Interminable  
“Vos lo dijiste”

-Tu padre tenía una relación muy estrecha con los Stones, ¿vos prolongaste esa amistad con ellos?   “Él tenía relación con todos, pero en particular con Keith con quien eran íntimos amigos. Por suerte yo siempre mantuve una buena relación con él, por ejemplo para este show hablé con su gerente, aunque no necesito permisos, yo tengo todos los derechos para esto, pero para mí es importante que lo sepa la banda, ellos conocen cual es mi intención al usar sus caras y a ellos les gusta este tipo de cosas. Porque hay un montón de gente que no tiene permiso para nada, merchandising y todo eso, y yo no tengo interés en esas cosas”. Y agrega: “Yo visité muchas veces su oficina en Nueva York y hay un piso solamente para temas legales en donde trabajan unas 50 personas. Tienen mucho poder, mucha plata y, la verdad, yo no quiero tener problemas con ese departamento”, remata la nota Adam con una risotada.-


Datos útiles. "Early Stones by Michael Cooper" se exhibe en el espacio “220 Cultura Contemporánea” subsuelo de Plaza de la Música (Costanera y Mendoza - Córdoba). Días, horarios y precios: martes a jueves (15 a 21 hs) $25, y viernes a domingo (15 a 22 hs) $35. Durante los meses de octubre y noviembre 2014.-

martes, 14 de octubre de 2014

Fabi Cantilo: Reina Nacional del Rock

Fabi brillando sobre el mic
La cantante y compositora brilló en el cierre musical de la exitosa XVII Fiesta Nacional del Alfajor en La Falda. Desplegó todo su arsenal de recursos interpretativos en un show intenso e inolvidable.

RECITALES                                                    

Por Néstor Pousa

Con lo complicado que suele ser para los cantantes extra género interpretar el repertorio tanguero y sin embargo a Fabiana Cantilo (tapado negro largo, calzas rojo sangre y pelo un toque desaliñado) no pareció pesarle ni ese condicionamiento, ni el hecho de encontrarse en la mismísima ciudad capital del tango, para expedirse con una versión muy precisa de la Balada para un loco. Así, la intérprete, en la noche de cierre de la exitosa XVII Fiesta Nacional del Alfajor y luego de la elección de la reina que la representa, vino a defender su propio cetro de Reina del Rock Nacional. Y lo consiguió, exponiendo una notable variedad de recursos interpretativos y matices compositivos, expandiendo el rango musical más allá del pop, el rock y la balada, para experimentar, además de tango, con algunos mínimos aires folklóricos.
Sino la conociéramos como la conocemos podríamos asegurar que la del domingo a la noche en el escenario callejero sobre avenida Edén fue una performance consagratoria que tuvo más momentos intensos como el descripto al principio de esta nota. Repasemos. Recién iba por el tercer tema de la lista (Me arde) cuando invitó a subir a la cordobesa Marian Pellegrino. En tan sólo 3' 30 la voz y guitarra del trío Lucila Cueva dejó a todos con la boca abierta, especialmente con su solo de viola final. La energía que desataron en vivo las dos féminas que extienden una relación de amistad desde que sus caminos se cruzaron en la ajetreada Ibiza, harían poner colorado a más de un macho cabrío del rock. El tercer momento para el podio fue Eiti Leda, el clásico de Seru es uno de los altos exponentes de su reconocida etapa “versionística” en la que Fabi facturó un repertorio del que no reniega, pero muestra en cuenta gotas. Muy por el contrario luego de empezar el show con Una tregua atacó con buena parte del que es hasta aquí su disco más reciente (Ahora, 2011). De allí extrajo: Micrón de segundo, Una vez más, Meteoritos y la canción que le dedicó a Spinetta. En Rayo de luz le escribe al Flaco líneas que dan cuenta de un difícil desapego: “Al final me quedo sola, tanta gente que me habla, y no estás, aquí no estás”.   

Fabi nunca dejará de reconocer a Luis Alberto como su gran inspiración; así como a quienes con su aprobación la introdujeron al mundillo del rock. A ellos los llama "mis maestros musicales", uno es Charly García a quien invoca en Inconsciente colectivo; el otro Fito Páez, su pareja en aquellos años, y dice: “Este tema lo compuso para mí”. Ese tema es Brillante sobre el mic. Nada más acertado, así luce hoy la Cantilo: brillante y, a diferencia de otros tiempos no tan lejanos, muy segura de sí misma; comunicativa con un público con el que bromeó permanentemente, sin afectaciones, ni poses; y muy concentrada en lo que tiene que hacer. A pesar de ser un torbellino híper kinético al borde de volver loco a su asistente personal, al que le pide un té, una silla, un pañuelo para el cuello o que le arregle el cable del auricular.  Moviéndose y bailando tan alocadamente como en las mejores épocas de la Bay Biscuits, aquella protobanda de rock teatral que encarnó en los tempranos 80’s junto a Vivi Tellas e Isabel de Sebastián. Y antes de que se vinieran los hits, apostó con Profecía, un número poco conocido del provocador De qué se ríen?, álbum publicado en 1998 que no tuvo el respaldo del sello grabador, “Hoy soy una artista independiente, aplausos por favor”, ironizó. Al mejor estilo Calamaro, Fabi toma mate entre tema y tema cebados por (adivinaron) su asistente, y para redondear la referencia entona con la acústica esa conmovedora oda escrita por Andrés que se llama La libertad. Ya en el cierre de una lista de canciones para nada complaciente, llegaron algunos clásicos como Fue amor, Dos días en la vida y Mary Poppins, reservando en los bises un lugar de privilegio a Zona de promesas, con un emocionado recuerdo por Gustavo Cerati.
Cuando un artista de más de 30 años de trayectoria en la música popular ofrece mucho más de lo que de él/ella se puede esperar, es que estamos ante el hecho consumado de un recital inolvidable.-

La Banda: Cay Gutierrez (teclados y coros), Marcelo Capasso (bajo), Javier Miranda (batería) y Sergio Liszewki (guitarra eléctrica y acústica)
Lugar: Escenario al aire libre de Av. Edén 100 (La Falda)
Fecha: domingo 12/10/14
Evento: XVII Fiesta Nacional del Alfajor (entrada libre y gratuita)
Foto: gentileza Ezequiel Giardelli

sábado, 11 de octubre de 2014

Omar Mollo: sin traje ni charol

Mollo: intimo e interactivo
Omar Mollo presentó en Córdoba su primer disco en directo, el flamante “Tangazos”, una antología de grandes clásicos. El público cordobés se rindió ante la personalidad del singular cantor.                                                

PRESENTACIÓN DE DISCO

Por Néstor Pousa

La clave del éxito en el caso de Omar Mollo puede explicarse cuando la calidad expresiva y carisma no forzado del artista se encontraron con un nuevo público de tango que no tenía hasta ahora un referente con el que se identificara. Puede observarse que en el género del 2X4 emergen continuamente nuevas camadas de músicos e intérpretes, pero no obstante esta renovación no experimenta un correlato en auditorios donde cuesta encontrar promedios de edades por debajo de los 40.
Es ahí donde la personalidad de este rocker devenido en tanguero encontró su lugar, sin adoptar poses, ni ceñirse a los clichés. Pero no como una estrategia, Omar es así y el público lo percibe. Jamás negoció su pelo largo en favor de un look que se adapte al estilo. “Siempre me aceptaron tal como soy. Eso fue siempre una señal que lo importante estaba en lo que yo hacía y no en la estética del zapato de charol y el traje”, nos decía en una nota que le realizamos en julio de este año.
En esta nueva visita Omar llegó hasta Córdoba para bancar la salida de Tangazos, su flamante disco registrado en vivo en donde reúne una antología de grandes clásicos; y con el que también resume una carrera de once años con el género y cuatro discos publicados; uno de ellos (Barrio sur) premiado con el Gardel 2013 en el rubro mejor álbum de artista masculino de tango.

El 4 de octubre pasado en ese reducto musical-gastronómico conocido como Cocina de Culturas, el cantor que desde el escenario acusa 64 de edad, se muestra más espontáneo y auténtico que nunca. Juega durante toda la noche, aunque sin descuidar el repertorio, con un público de variedad etaria pero con supremacía de gente joven. La cercanía del público facilita los diálogos; el formato intimista, también.  “Hay un fuelle que… no está”, canta, y cambiándole la letra a Melodía de arrabal blanquea que el repertorio de Tangazos será revisado en dúo. Omar llegó con el único acompañamiento del pianista de su trío, el Maestro Diego Ramos, quien a su turno, también será blanco de  sus bromas: “El Maestro está con tendinitis, pero no por tocar el piano, sino por el mouse de la computadora”, suelta ante las risas de todos. No será la única ocurrencia que delatará la incipiente relación de Omar con el universo virtual. Cuando una voz anónima desde el fondo le pide Rocanrol (tango del uruguayo Edu "Pitufo" Lombardo), le retruca: “¿Tenés el disco o lo bajaste de Youtube?”. Y para presentar Grisel, dirá: “Tiene una historia tremenda que pasó aquí en Córdoba, busquen en Google”. Sobre este clásico de Mores y Contursi y su exigente final confesará: “Sí no llegás a esta nota, te tenés que bajar del escenario”. Y luego dirigiéndose a la platea femenina les advertirá: “Miren que nosotros somos bravos, también”, en alusión a la letra fatal del bolero Venganza que acaba de interpretar.
Así, entre grandes versiones del vasto repertorio del Tango Argentino y las apostillas lúdicas entre un tema y otro, termina por meterse en el bolsillo a un público absolutamente cómplice de su estilo.-
En la presentación oficial de Tangazos en Córdoba, a sala llena, igual que las 6 fechas con entradas agotadas en el Maipo de Buenos Aires, se escuchó: Afiches, Malena, Nada, Gricel, Melodía de arrabal, Desencuentro, Se tiran conmigo (“El primer tango que me enseñaron cuando tenía 17 años”), Garúa, Que nadie sepa mi sufrir, Naranjo en flor y Pasional. Combinados con versiones de Bailarín, Venganza, Los ejes de mi carreta, Con pan y cebolla, Siempre Paris y Rocanrol; todos del precedente Barrio sur, uno de los álbumes más logrados de su discografía solista. En suma, los grandes clásicos repensados sin la estética del traje y los zapatos de charol, sino con jeans y borcegos, tal como se acostumbra en el “Planeta Mollo”.-

Lugar: Cocina de Culturas 
Fecha: sábado 4 de octubre
Asistencia: sala llena
Foto en vivo: myself

viernes, 3 de octubre de 2014

Cuchicheando en voz alta

Foto: La Voz del Interior (lavoz.com.ar)
Músicos cordobeses y un emocionado homenaje al genial pianista y compositor salteño, ante un Teatro Libertador conmovido y repleto.

           
Por Néstor Pousa

Siempre se dice que a los homenajes hay que hacerlos en vida y Gustavo “Cuchi” Leguizamón tuvo el suyo en el lugar menos pensado. Fue en un entorno rockero, en el Festival Argentino de Música Contemporánea de La Falda del año 1984, que tuvo su reconocimiento por parte de músicos, público y organizadores que le dedicaron la edición completa. Aunque no hubo una designación oficial, el salteño fue huésped de honor durante todo un fin de semana, marcando un hito, no demasiado difundido y poco conocido, en la biografía del artista.
Claro que el legado de músicos tan geniales como él son inmortales y sus composiciones afloran permanentemente en miles de versiones de músicos de diversos géneros que lo redescubren todo el tiempo. El Cuchi fue un inclasificable, un tipo que desafiaba las estructuras de espaldas a la industria. Si porfiáramos en buscarle alguna clasificación, en ella conviviría indudablemente con Piazzolla y Spinetta. Suena lógico decir que fue un pianista y compositor folklórico, aunque esta categorización sólo se justifique para ordenar su obra en los anaqueles de las disquerías; como también es lógico decir que trascendió todos los estilos musicales.   
El homenaje realizado el viernes 26 de septiembre pasado, que se conoció como Córdoba Cuchichea, fue uno de los espectáculos más emotivos que se recuerden, en lo que a celebrar las músicas y trayectorias de artistas fundamentales se refiere. Sincero desde la intención de sus organizadores: Facundo Farrando, gestor de la idea; y Mario Luna, mentor de aquel homenaje de hace 30 años en La Falda.
Contó con la cómplice emoción de los músicos cordobeses que participaron, aunque el sentimiento no atentó contra la calidad interpretativa. Ni siquiera se los vio intimidados por un Teatro Libertador tan magnificente, con sus plateas, palcos, cazuelas y tertulias  absolutamente repletas. Fue una gran obra la que se montó, con las partes justas para una combinación memorable y sin la mínima falla. Mario Luna oficiando de maestro de ceremonias y relatando textos del periodista y especialista en la obra del Cuchi, Alejandro Mareco. La aparición de los artistas y números musicales que no fueron dispuestos al azar sino con un criterio estético y una continuidad que nunca decayó.

Los primeros acordes que inundaron la oscuridad del magno espacio fueron los del Coro Resonancia dirigido por Hugo de La Vega; Facundo Farrando se expidió con una gran versión de Juan del Monte con Mario Tozzini (piano), Miguel Rivaynera (guitarra) y el Zurdo Roqué, por momentos en función de trío estable. Al embrujo de la Pelu Mercó surgió la genialidad del autor en la Chacarera del Expediente y la más reposada Cantora de Yala. Mingui bajó del planeta Ingaramo para aportar una exquisita versión de De solo estar, con leves aires jazzeros. Los hermanos Laura y Pocho Bertora agitaron con la Zamba del carnaval, para que luego Silvia Lallana hiciera su primera gran aparición acompañada por el coro en Corazonando. En noche de grandes pianistas Juan Cruz Peñaloza empalmó teclas con la voz en off del Cuchi en el canto del Rococo. Luego, el mismo Peñaloza, acompañaría a Farrando (Zamba para la viuda) y la primera salida de Mery Murúa en una inspirada versión de Zamba de Argamonte. Sin baches, ni acoples, ni innecesarios discursos, Mario Tozzini reemplazaba a Juan Cruz y Mery se quedaba para La Pomeña invitando, fuera de guión, a Silvia Lallana. La voz del Cuchi vuelve aparecer, graciosa, por los altavoces para contar la anécdota del chileno Maturana, prólogo de una descomunal versión de Mery y Juan Iñaki sobre esa historia de irreversible doble destierro.
A modo de broche de gran show Mario Luna introduce al invitado especial José María “Moro” Leguizamón, uno de los hijos del homenajeado, pianista y abogado como su padre. Con la impronta heredada de su “tata” contó anécdotas y dejó versiones instrumentales más emocionales que con técnica depurada de los clásicos Balderrama y Zamba de Lozano; en La arenosa invitó a cantar al público; para luego acompañar a Silvia Lallana (Zamba del pañuelo) y Facundo Farrando (Bajo el azote del sol). El final de luces encendidas y con el público de pie, mostraron al staff completo, incluidos los bailarines Adriana Juri y el Negro Valdivia, más la artista plástica Cecilia Tomasetti que pintó en cinco minutos un retrato del Cuchi en escena. Todos unidos y a capella en el Carnavalito del duende.
Cuando en el hall del teatro la opinión es unánime, la tarea del crítico sólo se justifica para que quede documentado que fue este un gran acontecimiento que se recordará por siempre. Imaginado como “única función”, pero que por el resultado merecería ser repuesto en un futuro no demasiado lejano. Los inadvertidos que esta vez se lo perdieron, así como la figura y obra del Cuchi Leguizamón, estarán eternamente agradecidos.-

Fecha: viernes 26/09/14
Lugar: Teatro del Libertador Gral. San Martín
Asistencia: sala llena

lunes, 29 de septiembre de 2014

Pésame: cada día rockea mejor

Foto: Silvia Bush
La banda cordobesa de hard rock Pésame se presentó en Studio Theater, histórica sala en la que Carlos Gardel cantó por primera vez en esta ciudad.

RECITALES                                               
Por Néstor Pousa

La sala ubicada en la calle Rosario de Santa Fe 272 es histórica por varias razones. Cuentan los recopiladores que hace cien años se inauguró con el nombre de Teatro Novedades y que el pasado 11 de julio se cumplieron 100 años también, de cuando Carlos Gardel (junto a José Razzano) cantó allí por primera vez en la ciudad de Córdoba. Hay una placa y foto en la entrada como registro de ese hito. Con el paso del tiempo y las nuevas tecnologías el lugar se reinventó en la categoría de cine-teatro; luego en los 80’s, cuando en las pistas de baile arrasaba la música disco, se convirtió en Studio 1, mítico boliche bailable que agitaba las noches del lugar. Desde hace unos años se lo conoce como Studio Theater y reúne muchas de las características de antaño: se mantiene firme la estructura del añoso teatro, sus ornamentos y sus palcos que hoy son áreas VIP cuando destellan las luces estroboscópicas y la que domina es la esfera de espejos. Pero además conserva el escenario por el que ya pasaron varios artistas trascendentes de la agenda local y nacional.
El sábado 20 de septiembre fue el turno de Pésame, banda cordobesa especialista en hard rock al estilo clásico. Esta que comentamos fue la tercera puesta en directo de la banda que tuvo un debut contundente en marzo pasado durante el Cosquín Rock y una segunda aparición en el auditorio de Radio Nacional Córdoba.
Foto: N.P.

La formación fija de Pésame alista a Esteban Kábalin, una de las mejores voces masculinas del rock local; Jorge “Cuerda” Tarnavasio en guitarra líder y coros; y la categórica base de Daniel Tita en bajo y Fernando “Coco” Yannello en batería. El cuarteto ya tiene grabados los temas de lo que será su opera prima que verá la luz (según dicen) en 2015, hasta tanto esto ocurra distribuyeron un EP con muy buena calidad de producción, para ir tomándole el pulso. En ese disco, que se puede adquirir en los recitales como adelanto, aparecen los cinco primeros cortes de la banda, entre ellos: La tempestad, firmado por Kábalin, ya es un hit que oficia como apertura del show; El circo una colaboración de Tarnavasio/Kábalin ocupa un sitio de privilegio en la lista de temas, aparece promediando el concierto y vuelve a surgir como bis a instancias del público, cuenta además con una intro de presentador/maestro de ceremonias/performer, rol a cargo de Fernando Belzagui. En Bendita por la noche (Tarnavasio/Kábalin) la dupla autoral vuelve a mostrar: uno, los recursos de un violero que conoce largamente el oficio; y el otro, su registro alto y encendido. El juego (Kábalin) continúa en esa línea. Toda banda de rock duro que se precie, por norma debe tener al menos una buena balada que complete la liturgia, ese ítem lo cubre con creces Plegarias (Kábalin), quinto track que cierra el EP.
Para las versiones de estudio Kábalin cumple la doble función de voz líder y segunda guitarra. Para los vivos en cambio, y a fin de poder concentrarse en la interpretación vocal,  convocaron a Jorge Galizia en guitarra, quien junto a Ernesto Weler en teclados son los dos invitados estables. El frontman solamente se colgara la eléctrica cuando llegue el turno del único instrumental de la noche, o cuando el “Cuerda” asuma la voz principal en Cien años de perdón, un viejo tema de Praxis, su antigua banda, momento que el violero justificó como “Sacado del arca (sic) de los recuerdos”.
Realmente temblaron las columnas y cimientos del viejo teatro cuando Pésame se puso a rockear, una banda nueva dentro de la cada vez más prolífica escena cordobesa, que tiene a su favor estar integrada por músicos de vasta experiencia y que cada día rockean mejor.-

martes, 23 de septiembre de 2014

En el nombre del Cuchi

Músicos cordobeses rendirán homenaje al genial pianista y compositor salteño, el próximo viernes en el Teatro San Martín. Con Litto Nebbia recordamos el reconocimiento que hace 30 años recibió en La Falda.

HOMENAJE AL CUCHI LEGUIZAMÓN                                    
Por Néstor Pousa

La extraña y un tanto inexplicable fascinación que ejerce el número 100 hace que constantemente estemos chequeando centenarios para celebrar. Este año ya tuvimos las conmemoraciones por los cien años de nacimiento de figuras claves de la cultura como Aníbal “Pichuco” Troilo, Chango Rodríguez y Julio Cortázar.
No obstante, para Facundo Farrando (músico y docente de música) no fue necesario esperar al centenario para que le surgiera la idea de rendir tributo a una de las figuras más notables e influyentes de la música popular argentina, el genial pianista y compositor salteño Gustavo “Cuchi” Leguizamón, que el próximo 29 de septiembre hubiera cumplido 97 años.
Farrando, autor intelectual de la idea de Córdoba Cuchichea, inmediatamente pensó en Mario Luna como socio necesario para la producción de este evento; por ser ambos profundos conocedores de su repertorio, pero además en el caso del segundo, con una relación de cariño y respeto que se remonta a la época de la escuela secundaria en su Salta natal, de cuando el Cuchi fue su profesor.
No fue una tarea fácil -revela Farrando- el tener que definir la nómina de artistas y los temas a interpretar de la vasta obra que legaron Leguizamón junto al poeta Manuel J. Castilla. La lista de convocados para revisar esas canciones inmortales incluye nombres reconocidos, como: Silvia Lallana, Juan Iñaki, Mingui Ingaramo, Mery Murúa, Laura Bertora, Facundo Farrando, Juan Cruz Peñaloza, Miguel Rivaynera, Pelú Mercó, Pocho Bertora, Martín Oliva, Tere Ferrero, Zurdo Roqué, Lucas Velich, Pablo Argüello y Coral Resonancia dirigido por Hugo de la Vega. Invitado especial: “Moro” Leguizamón, pianista e hijo menor del homenajeado. Además de los textos de Alejandro Mareco y relatos de Mario Luna.
Datos útiles. Córdoba Cuchichea. Lugar: Teatro Libertador San Martín (Av. Vélez Sarsfield 365). Fecha: Viernes 26 de septiembre. Hora: 21.30. Entrada General: $100.-

Encuentro histórico: el Cuchi y el Flaco en La Falda '84
El Cuchi: amo y señor. Hace 30 años y pocos meses, durante el Festival Argentino de Música Contemporánea La Falda 1984, Cuchi Leguizamón tuvo el merecido reconocimiento que nunca le hizo el Festival de Folklore de Cosquín. En la siguiente charla con Litto Nebbia pudimos repasar aquel instante en vida del singular músico: “En una edición (del festival) le dedicamos todo al Cuchi Leguizamón, y no hay registro de nada. Yo toqué con el Cuchi, él me acompañó en La Pomeña, que en esa época no era un tema tan conocido y clásico, y no hay ni un cassette grabado, ni reportaje, ni filmación de eso”, se lamenta hoy Litto. Y prosigue: “Me acuerdo que habíamos pensado con Mario (Luna) que sería bárbaro mezclar con el rock, que haya otras cosas, para que no sea rock solamente. Había que hablar de los tipos piolas de las otras músicas, de tango, de folklore; y de la misma manera que Piazzolla ya tenía el éxito que tenía en el mundo, el referente en el folklore era el Cuchi Leguizamón y el Dúo Salteño, aunque lo conocía poca gente. Entonces Mario se tiró a la pileta y dijo bueno, vamos a dedicarle los cuatro días que dure el festival y el invitado de honor va a ser el Cuchi. Así fue que el Cuchi anduvo todo ese fin de semana como amo y señor por La Falda, caminando por las calles, fumando sus habanos, se metía en un lado a comer, a contar chistes. Era un tipo que andaba por todos lados atendido como un invitado. Y la única cosa que hizo musicalmente fue que una de las noches tocó uno o dos instrumentales, y me acompañó en La Pomeña, yo no toqué, canté solamente. Lástima que no se aprovechó bien, haciendo un reportaje, filmación y tocadas. Después del Cuchi el festival seguía su marcha, y salía un grupo heavy metal, estaba bueno”, recuerda entre risas Litto. 

Foto histórica. Según recuerda Mario Luna, sucedió en La Falda luego de la presentación de Spinetta Jade durante la mencionada edición de 1984. El Cuchi que había seguido atentamente la actuación desde un costado del escenario, maravillado por la música y las letras del Flaco le pidió a Mario que lo llevara a saludarlo. Juntos se dirigieron a los camarines del anfiteatro municipal faldense donde se produjo el encuentro (el Cuchi apoya su mano sobre el hombro de Luis con el torso desnudo) que fue documentado por el fotógrafo de La Voz del Interior.-

lunes, 8 de septiembre de 2014

NTVG en La Falda: No fue un recital más

Emiliano Brancciari, cantante y líder de No Te Va Gustar, le dedicó el concierto a Gustavo Cerati. “De música ligera” fue la intro de una larga lista de canciones y hits de la banda uruguaya.

RECITALES
                                                                                  
Por Néstor Pousa

Cerca de las 5 de la tarde más de un centenar de chicos ya hacían fila en la vereda que da al auditorio municipal. A las 20.30 era imposible encontrar un lugar para estacionar en las inmediaciones del lugar. Pasadas las 21.30 el interior del domo reventaba con más de 4.000 almas expectantes. Hacía mucho, pero mucho tiempo que esta sala mayor no verificaba una reacción así a causa del rock. Para volver a vivir esa experiencia hacía falta convocar un número de primer nivel y en su mejor momento, y a pesar de lo poco común de la fecha (el jueves 4 de septiembre) la banda uruguaya No Te Va Gustar cumplía con los requerimientos: veinte años de carrera y un sólido repertorio de canciones y hits de excelente factura como mayores atributos, además de la aprobación que su cantante y líder Emiliano Brancciari tiene especialmente en el público femenino. Brancciari, acta de nacimiento argentina pero uruguayo por adopción y en los modos, cumple con todos los requisitos del buen frontman. En él se basa buena parte de la efectividad de este combo que conocimos en Córdoba en el verano de 2004 durante el último Cosquín Rock que se realizó en la Plaza Próspero Molina, antes del éxodo del ciclo por distintas locaciones. En esa accidentada edición NTVG comenzó a edificar su idilio con el público cordobés que hoy tan buenos dividendos le reporta.
Noche de show en La Falda en el mismo día en que por la mañana se confirmaba la partida de Gustavo Cerati. A los tragos amargos hay que tomarlos de prisa suponen algunos, por eso NTVG fue al punto e inauguró su actuación con De música ligera que fue la intro de una larguísima lista de canciones descargadas a repetición durante las dos horas exactas que duró el show. Una buena seguidilla inicial para calentar motores: Hijo de las armas, Sin pena ni gloria, Al vacío y el tándem Con el viento/Fuera de control, deja en claro que esta es una banda de rock versátil gracias a los bronces, estilísticamente ecléctica y que ejecuta con solvencia tanto sea rock, reggae, candombe, murga, ska o baladas; sobre temáticas que abordan el amor/desamor, los conflictos sociales y el hombre en su interminable lucha existencial. Todo con una mirada y tonada indisimulablemente charrúa.

La aguja marcaba picos de intensidad casi permanentes cuando los que se apretaban en el calor de la olla central curtían mosh o se prendían en un coro a voz en cuello, pasó durante los clásicos: Verte reír, Chau, Tan lejos, A las 9; aunque fueron escasos los momentos en que la pasión se moderó y la platea se puso contemplativa. Sí suele suceder que hay canciones más reflexivas como Clara o Memorias del olvido que en formato acústico sirven para pensar (“Con hambre no se puede pensar”, dirán en otra); del mismo modo que El error o No hay dolor sirven, como todos los buenos reggaes, para calmar la ansiedad.
El cantante mantiene una actitud distante casi permanente, se expresa a través de las canciones y habla lo justo y necesario. Cuenta que por ser una gira aniversario revisarán algunas viejas canciones, y en El oficial se ataca en convulsiones cuasi punks. Avisa que en aproximadamente un mes estará en la calle el nuevo disco que se llamará El tiempo otra vez avanza del que adelantaron Llueve tranquilo.
NTVG reconoce influencias musicales de ambas orillas del ancho río, quedó claro con los acordes finales de Todo un palo de Los Redondos, antes de un cierre formal con A la izquierda del cero para regresar con una improvisada lista de bises “a la carta” armada a viva voz por los que aguantaban desde las primera filas. Ya lo había dicho Brancciari: “Este recital va dedicado a Gustavo Cerati”. Por todo, no fue un recital más.-

Sala: Auditorio Municipal de La Falda
Fecha: jueves 04/09/14
Asistencia: 4000 personas
Banda soporte: Cuatro Pesos de Propina (Uruguay)
Fotos: Santiago Pascual

viernes, 5 de septiembre de 2014

Un sueño stereo que se terminó

Soda Stereo con Charly de "invitado" en La Falda '86.
Por Néstor Pousa

Cuando hace exactamente 30 años se publicaba el álbum debut de una banda llamada Soda Stereo debo reconocer que fuimos muchos los que mirábamos con desconfianza el fenómeno. La estética, y canciones como ¿Por qué no puedo ser del jet set? o Sobredosis de T.V. sonaban muy livianitas y que no podían ni siquiera arrancar al lado de las que, publicadas en ese mismo año, aparecían en discos como Piano Bar de Charly García; Madre en años luz de Spinetta Jade; e inclusive en Del ’63, el debut solista del rosarino Fito Páez.
Hasta el nombre Soda Stereo resultaba algo ridículo para el riguroso rockero medio argentino. No obstante, había algo que nos decía que teníamos que estar muy atentos a esos tres pibes de pelos batidos con litros de spray encima.
No habría que esperar demasiado para corroborar esta presunción, tan sólo un año después cuando la banda publicaba Nada personal, su segundo trabajo, ya se perfilaba una más que interesante evolución en las letras de Cuando pase el temblor -uno de sus grandes hits de todos los tiempos- o Juegos de seducción, que confirmaban que no eran un grupo descartable o un proyecto para discotecas; y empezaron a ganarse un respeto que se iría consolidando durante toda su carrera sin que se verifique un retroceso.

Si bien los afiches y volantes de la sexta edición del Festival de Rock de La Falda 1985 los mostraba entre sus artistas, el debut del trío en este legendario festival recién se concretó un año después, en el verano de 1986, durante lo que se conoció como El Festival del Siglo.
Ocurrió la noche del sábado 11 de febrero, y Soda fue uno de los números sobresalientes de una agenda dominada por la música pop en la noche con record absoluto de asistencia que registra la historia del mítico auditorio municipal faldense. Soda Stereo concretaba su esperada actuación en La Falda en medio de una grilla que en esa misma jornada esperaba las presentaciones de Virus, La Torre, Zas, GIT y Metrópoli, gran parte de la nueva ola del rock vernáculo en plena primavera democrática. Soda alistaba entonces a su histórica formación, con Gustavo Cerati (voz y guitarra), Zeta Bosio (bajo y coros) y Charly Alberti (batería), reforzados con un cuarto integrante, el polifuncional Zorrito Fabián Von Quintiero (teclados). Tenían solamente dos discos en su haber, los ya citados Soda Stereo (1984) y Nada personal (1985); y en esos trabajos se basó la lista de temas para su único concierto faldense, que además fue una de las contadas oportunidades en que el trío se presentó en el interior de la provincia de Córdoba en toda su carrera. Lo de La Falda tuvo una anécdota extra para la historia: Charly García inauguraba ese año su costumbre de venir al festival aun cuando no estuviera contratado y no conformándose con ser un espectador pasivo saltaba al escenario para colarse a tocar teclados en la última canción (Jet Set), ante la mirada atónita de todos presentes, incluyendo al mismísimo Gustavo Cerati. Con este gesto, quien antes les había dedicado la irónica Raros peinados nuevos, ahora los bendecía dándoles la bienvenida al Olimpo del Rock (escuchá aquí el audio de esa noche: https://www.youtube.com/watch?v=Kh8R9VWSc78).

Varios años después, y con mucha agua corrida bajo el puente, un 15 de mayo de 2010 se paraban los relojes. Gustavo, luego de un show en Caracas, sufría un accidente cerebro vascular irreversible que lo mantendría en coma profundo durante poco más de cuatro años. Cuatro años en los que estuvimos conteniendo la respiración por su salud, esperando por un milagro que se demoraba demasiado, rezando en cualquier formato y admirando la fortaleza de esa valiente mujer, Lilian, su madre. Tal vez fue cierta especie de instinto de supervivencia irracional y colectivo el que nos mantenía viva la esperanza, esa que desapareció definitivamente a media mañana del pasado jueves 4 de septiembre, el día en que este maravilloso músico creador de tanta belleza, el que supo ser popular y sofisticado a la vez, soltaba amarras. Era el momento exacto en el que su sueño terminaba, junto al de todos los que aprendimos a admirarlo incondicionalmente.- 

martes, 2 de septiembre de 2014

Juan Carlos Ingaramo: con una ayudita de mis amigos

JC Ingaramo & Amigos
Juan Carlos Ingaramo, exintegrante de Los Músicos del Centro, presentó su trilogía de discos con firma solista. Lo acompañó un seleccionado de talentosos invitados.

PRESENTACIÓN DE DISCOS

Por Néstor Pousa

El músico y compositor Juan Carlos Ingaramo, tecladista y fundador de bandas fundamentales como Grupo Encuentro y Los Músicos del Centro, desafió la lógica de lo que habitualmente llamamos concierto de presentación de disco. Y eso que no tenía uno, sino tres para presentar. Una trilogía que empezó con Imaginario, álbum doble instrumental y de canciones publicado en 2012 con la participación de prestigiosos músicos amigos; DÚO (2014) junto a la cellista Hellen de Jong, holandesa radicada desde hace algunos años en Villa Giardino; e Improvisaciones (2014), un álbum grabado en tiempo real y sin retoques, todas primeras tomas en donde el piano y los teclados son los protagonistas.
Pero Juan Carlos no se sujetó al molde y para presentarlos, la noche del sábado 23 de agosto en Cocina de Culturas, invitó a un seleccionado de grandes músicos, algunos de los que participaron de este triple proyecto, a los que les cedió buena parte de su protagonismo en la noche de gala, revelándose como un hábil maestro de ceremonias que jugó con los tempos a placer y hasta se permitió humoradas si el momento daba para hacerlo (“En mi próxima entrada rifo una torta”, bromeó).
Así el concierto fue sorprendiéndonos con las improvisaciones del tecladista Claudio Cardone y el notable baterista Jota Morelli, ambos integrantes de sobresalientes formaciones de apoyo en la etapa solista de Luis Alberto Spinetta: Cardone durante los últimos veinte años, en tanto Morelli en el período 1988-1994. El primero de los nombrados mostró una versión del repertorio Spinetta y un tema de su propio disco No-tiempo de 2013. Luego la rosarina Sandra Corizzo se lució por partida triple: voz, guitarra y coautora de Mar, amar, un tema compuesto junto a Hugo Fattoruso incluido en Imaginario; y al piano con un tema propio. El villamariense Cacho Aiello repasó otras dos canciones de Imaginario, las bellísimas Algo de mí (solo con guitarra) y Estampita de luz (con Cardone y Jota).  
"Imaginario"
Juan Carlos presentó a su hermano como “Uno de los pianistas que más admiro”, y el Mingui hizo maravillas con Zamba para Carolina (dedicada a Carolina Pacheco, perteneciente al cd 1 de Imaginario) y La huella, del primer solista de Mingui titulado Patagonia (2009).
La generosidad de Juan Carlos neutraliza cualquier actitud egocentrista, por eso en su concierto alentó a sus convidados a presentar sus propias composiciones y trabajos. Le llegó el turno a la dulce Mery Murúa con una canción de DÚO, Elogio del Viento del Cuchi Leguizamón y Tejada Gómez con arreglos de Cardone; y de su propio repertorio y “Para no errarle”, según palabras de la propia Mery, otra del Cuchi, una arriesgada versión de la Zamba de Argamonte junto a Juan Cruz Peñaloza al piano. 
Los climas que sugiere Juan Carlos desde sus teclados son la base para que se deslice De Jong con el cello, eso pasó en momentos como Valsinia (del disco DÚO), antes de una nueva participación de Sandra Corizzo, otra vez en guitarra y voz y con Mingui al piano para interpretar Puras mentiras.
El concierto tuvo algunas dedicatorias, referencias y homenajes indispensables, como el que se le realizó a Mirtha Defilpo con la lectura de algunos de sus textos en la exquisita voz en off de Sonia Geoghegan sobre músicas enviadas especialmente por el pianista español Polo Orti para un video-clip creado por Punto Árbol.
Si bien en los últimos tiempos Juan Carlos estuvo muy activo en cuanto a la música se refiere, dedicándose a producir, arreglar y dirigir artísticamente a diferentes músicos y bandas; salvo por invitaciones puntuales hacía 12 años que no tocaba en vivo (“La última vez fue con Los Músicos del Centro, a comienzos del 2002 y ante más de 3000 personas en la Plaza de la Intendencia”, recuerda). Por eso este concierto estuvo tan bien planeado y resultó en un todo de acuerdo a lo imaginado. Un show que guardaba para el final su momento de máxima emoción en una gran zapada con intro a cargo de Juan Carlos y su hijo José en los teclados e instantes de lucimiento individual en los solos de Mingui Ingaramo, Claudio Cardone, Jota Morelli y Enrique Aiello (guitarra eléctrica).
Juan Carlos despidió la noche con Cuando yo me transforme, esa gran obra que aportó al cancionero popular argentino y a la que Nebbia le puso letra. Fue una versión libre para la ocasión a la que se sumaron fuera de programa todos los músicos participantes. Una sorpresa para los presentes, incluido el mismísimo Juan Carlos.-      

Lugar: Cocina de Culturas
Fecha: sábado 23/08/2014

miércoles, 6 de agosto de 2014

Omar Mollo: melodías de arrabal

De reciente aparición, el flamante “Tangazos”, primer disco en vivo en la carrera del músico, recorre los clásicos que registrara en sus cuatro discos tangueros.      

NOVEDADES DISCOGRÁFICAS

Por Néstor Pousa

Acaba de ver la luz Tangazos, el flamante disco de Omar Mollo y primero con registro en vivo, que repasa y resume buena parte de los temas grabados con anterioridad en sus cuatro discos solistas de género tanguero, desde 2012 a la fecha. Tangazos contiene los clásicos que registrara en: Tango (2003), Gola (2006), Y que siga (2008) y Barrio Sur (2012), este último ganador del Premio Gardel 2013 al mejor álbum de cantante masculino de tango.
Estas renovadas versiones obtenidas en vivo durante una única presentación en el Teatro ND Ateneo de Buenos Aires, la noche del 28 de mayo de 2014, ofrece la posibilidad de chequear la polenta que un cantante nacido en el rock le imprime a cada una de sus interpretaciones tangueras, con el plus que solamente se consigue fuera del espacio de confort que ofrecen las cuatro paredes de un estudio de grabación. En directo, en una sala repleta y con el feedback de la gente, se percibe definitivamente el impacto que genera un artista. De ahí que en algunos casos resulte imprescindible documentar ese momento.
“Nunca voy a dejar de cantar los clásicos”, reconoció Mollo a su paso por La Falda en el pasado mes de julio, luego de su actuación en la 31° edición del Festival Nacional de Tango en donde  adelantó parte de este nuevo material, hoy disponible en formato físico en las disquerías.
Es que recurrir a los clásicos es volver a recuperar una vez más a esa invencible pléyade de autores y compositores que alumbró este maravilloso género, entre los que no faltan, ni faltarán, Aníbal Troilo y Cátulo Castillo, Gardel y Le Pera, Demare y Manzi, Atilio Stampone, Dames y Sanguinetti, Cobián y Cadícamo, Mores y Contursi y los hermanos Expósito, entre muchos más. Creadores de una poesía y una música tan extraordinaria, y que tanto nos representa aunque pretendamos mirar para otro lado y hacernos los “giles”.

El programa que se ofrece en Tangazos es un manifiesto de ello, con una lista de 15 himnos indiscutidos, con Garúa inaugurando la escucha desde la pista número uno, sitial de privilegio para, tal vez, una de las obras máximas de todo el catálogo tanguero. Continúa con los absolutamente indiscutibles Melodía de arrabal, Desencuentro, Malena, Los cosos de al lao, Tarde, Pasional, Afiches, Nada, La última curda y Los mareados. No podía faltar Se tiran conmigo, un tango fundamental en los inicios de Omar en el Tango, y del que ya había registrado dos versiones distintas: una con bandoneón en el ya citado Tango (2003), y otra sin bandoneón pero con la base de batería de su banda de rock MAM en Opción, disco debut de estos, editado en 1999.
La parte final de Tangazos remite al final del concierto, con una magistral versión de Grisel, con Naranjo en flor (y su dedicatoria especial) y el cierre festivo de Que nadie sepa mi sufrir.

Omar Mollo ha encontrado en esta etapa de su carrera a los socios perfectos para que lo respalden y que él ponga su voz. Ellos: Diego Ramos (piano y arreglos), Hugo Satorre (bandoneón) y Hernán Cuadrado (contrabajo), componen un trío de base que, desde la creación de los arreglos y la ejecución, parecen más que tres. En esta oportunidad intervienen como invitados especiales Alicia Alonso Baeza en violín y Lucas Caballero en cello (en Pasional, Gricel y Que nadie sepa…); junto a un gran staff y la producción artística de Alejandro Pont Lezica.

Tangazos cierra un circulo en la carrera artística de Omar Mollo. Es, como decíamos al principio, el resumen de once años de trayectoria en donde se definió su dedicación full time a la excelsa música del 2x4. Pero es también una fantástica antología. En la posibilidad que tienen los intérpretes de poder armar su repertorio a placer, Mollo no se priva de nada y selecciona la mejor banda de sonido del género, esa que durante tantas décadas le cantó a la ciudad y a todos sus personajes -hombres y mujeres de la vida real- que transitan por ese micro universo, afectados por las melodías de arrabal de un barrio inquieto y plateado por la luna.-