martes, 24 de septiembre de 2019

Isa Portugheis: “Veníamos del exilio con aires nuevos"

Foto: Hugo J. Panzarasa
... Recuerda Isa Portugheis, músico platense que formó parte de bandas embrionarias del rock nacional y participó de festivales como Barock y La Falda Rock ‘81. En este último formando parte de Punch junto a Miguel Cantilo.
 
ENTREVISTA

Por Néstor Pousa

Isa Portugheis tiene un historial muy destacado en la música rock de Argentina. Desde La Plata, ciudad con enorme ascendencia rockera, formó parte junto a los hemanos Beilinson de Diplodocum Red & Brown (proyecto que precedió a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota); luego llegó La Cofradía de la Flor Solar y más adelante Billy Bond y La Pesada del Rock. No muchos músicos pueden exhibir semejantes credenciales. De esto y más, dialogamos con el baterista y compositor que con la banda Punch participó de una histórica actuación en el Festival de Rock de La Falda 1981, segunda edición de ese memorable ciclo.
“Es cierto todo lo que mencionas -responde Isa, desde su casa y vía correo electrónico- participé de toda la movida platense, incluso el año pasado conduje con Daniel Sbarra, ex Virus, un documental sobre La Plata Capital del Rock. Pero además de todo lo que mencionas, a posteriori de la época de la Pesada, como tantos otros, me fui al exilio desde donde formé Punch, con la que volvimos a Argentina, y posteriormente la campaña de regreso de Pedro y Pablo (Miguel Cantilo y Jorge Durietz), cuando la dictadura levantó la lista negra donde estaban, y el éxito impresionante de ese proyecto se comió al proyecto de Punch. Así que grabé el disco Contracrisis (1982) y luego el Pedro & Pablo en Obras (el regreso). Un tiempo después me desvinculé por temas personales, pero luego volví en carácter de manager del dúo y después como manager de Cantilo.

Justamente, con Cantilo y Punch integraste la grilla del Festival de Rock de La Falda ‘81, una edición histórica, en un ciclo que alcanzó la estatura de leyenda. ¿Qué recordás de aquella gesta? ¿Cómo fueron tus días en La Falda de, hace ya, 38 años?
“Recuerdo que fue extraña la situación, cuando comenzamos con los primeros temas nos agredieron con piedrazos y se dieron vuelta mirando hacia el lado opuesto al escenario, pero cuando empezamos con los rock and roles todo cambió y finalmente la fiesta terminó en paz. Lo pasamos bien a excepción de esa agresión, de alguna manera comprensible para los tiempos que corrían, todavía de represión y lo que el público había vivido. Nosotros veníamos del exilio con aires nuevos onda New Wave que finalmente, más temprano o más tarde, llegaron y triunfaron bandas como Virus o Soda Stereo y cantidades de otros grupos que al principio de la democracia encaminaron los cañones hacia otros lados y sin tanto odio o violencia contenida que había, a mi humilde modo de ver, en la sociedad argentina”.

Isa tocando con La Pesada en Barock III
¿Sos vos (con un look muy distinto al que adoptarías después) el baterista que toca en la actuación de La Pesada en la película Rock hasta que se ponga el sol?, el documental de Aníbal Uset sobre el Festival Barock 1972. Se te ve junto a Billy Bond, Alejandro Medina, Claudio Gabis y Jorge Pinchevsky
“Correcto, soy yo, en ese caso como único baterista -ya que habitualmente se tocaba a dos baterías- quien participa en la actuación mencionada en la película, incluida la jodita del video clip inserto en el tema, donde estamos tomando el té en una casona, escenas que fueron realizadas en los ‘Estudios Baires’, lugar donde se filmaron las películas de la época de oro del cine argentino. Faltaría mencionar que también participó Kubero Díaz en dicha presentación que quedó en la historia del rock nacional como un momento… ‘Pesado’ (risas)”.
(Mirá el video de esa presentación al pie de esta entrevista)

¿Qué pasó luego?  ¿Cómo fue tu itinerario durante el exilio?
“Me fui a Suiza, Inglaterra, Alemania, Italia, Holanda, para terminar en la isla de Mallorca donde primero lo traje a Morcy Requena para tocar con un grupo mallorquín del pueblo de Pollensa, donde vivía. Luego, junto con él fuimos a Ibiza donde buscamos a Miguel (Cantilo), Kubero Díaz (que no quiso participar) y a (Quique) Gornatti como violero. Ese fue el derrotero de aquellos días. Además como vinieron en invierno, y en esa época no hay laburo en la isla, junto con Miguel tocábamos a dúo en pubs de Palma de Mallorca para ganarnos algunas pesetas”.

"Con Miguel tocábamos a dúo en pubs de Palma de Mallorca para ganarnos algunas pesetas"

Como bien dijiste, volvieron del exilio y se adelantaron muchísimo al desembarco de la new wave en Argentina, y eso les valió un fuerte rechazo de la gente, ¿cómo vivían Uds esa situación?
“Es cierto eso. Volvimos demasiado adelantados para que un público, que venía viviendo toda la represión de la feroz dictadura, pudiera entender una propuesta fresca, lejos de torturas y desaparecidos. Y eso nos valió un rechazo de parte de la gente, aunque no definitivo, porque por ejemplo las canciones Adonde quiera que voy o Los sueños de la cultura, ambas en coautoría con Cantilo, música mía y letra de Miguel, todavía se escuchan, especialmente la primera, y la segunda quedó inmortalizada en la película Barock IV de 1982, donde junto a Punch toca un joven Alejandro Lerner en teclados y una joven Claudia Puyó en coros”.

En aquella inolvidable actuación en La Falda '81 Miguel casi se electrocuta con su guitarra eléctrica. Sin embargo, el mismo Miguel alguna vez me contó que el público pensó que se trataba de un acting y lo que pudo ser una tragedia terminó siendo una anécdota ¿recordás el hecho?
“Recuerdo sí, todo, los piedrazos que nos tiraron y como dimos vuelta la actuación cuando empezamos a rockear y, por supuesto, recuerdo el patadón eléctrico que sufrió Miguel producto de que el escenario del anfiteatro era de material tipo piso de cemento. Eso es un peligro si además hay o hubo algún charco de agua”

Mencionaste dos grandes éxitos de Punch de los que sos co-autor, ¿qué pasó después con ese proyecto? 
“En realidad soy el compositor de la música del hit inoxidable Adonde quiera que voy, además del título y la estructura métrica de la letra que fue mejorada magistralmente por Miguel. La banda se convirtió durante un tiempo, conmigo incluido, en la banda de apoyo del regreso de Pedro y Pablo, hasta que en un momento yo decidí alejarme por desinteligencias internas. Me reemplazó Rodolfo García (ex baterista de Almendra y Aquelarre).

¿Qué hiciste musicalmente después de Punch y de acompañar el regreso de Pedro y Pablo?
“Trabajé componiendo mucho material que nunca salió a la luz, toqué con Urubamba (nota: prestigioso grupo de folklore andino) unos conciertos en Capital Federal, toqué un tiempo con Jorge Cumbo y luego me fui a Brasil donde pensaba volver, pero una circunstancia bisagra en mi vida: haber sido baleado en un intento de robo en mi casa, cuando estaba por vender mi batería acústica para comprar una electrónica, me dejó en terapia intensiva del Hospital Durand y sobreviví milagrosamente según los médicos que me asistieron” (Nota: en ese intento de robo, ocurrido el 24/05/85, Isa recibió 7 disparos de bala, motivo por el cual celebra esa fecha como un segundo cumpleaños)

¿Qué hacés profesionalmente en la actualidad? 
“En la actualidad, y desde hace mucho tiempo, me dedico a la producción musical, al management, a la docencia en el campo de la producción musical y a la venta de shows”

miércoles, 4 de septiembre de 2019

David Lebón revisa su obra


El reconocido músico argentino está celebrando 45 años de trayectoria con una gira en la que presenta su flamante álbum con nuevas versiones de sus clásicos. Crónica del show en Quality de Córdoba.

EN CONCIERTO
 
Por Néstor Pousa

La imagen que nos devuelve David Lebón desde el escenario es la de un tipo relajado y de muy buen humor, física y espiritualmente en estado de gracia. Enfundado en unos jeans y una amplia camisa leñadora y pronto a cumplir 67 años en octubre, el notable violero asegura sentirse mejor que a los 20 y agradece que una discográfica multinacional lo vuelva a convocar para un nuevo trabajo. Fue a través de Sony Music que salió el flamante Lebón & Co. (que ya comentáramos en estas columnas), un disco de versiones de sus clásicos con renovados arreglos, la participación de invitados especiales y la producción artística de Gabriel Pedernera (baterista integrante de las banda cordobesa Eruca Sativa).
En 2018 el fundamental músico argentino celebró 45 años de trayectoria, a contar desde la edición de su debut solista (“David Lebón”, 1973) y este proyecto estaba destinado a celebrarlo, pero por su ambiciosa producción debió salir con un año de delay.
El sábado 31 de agosto fue la noche de su presentación para Córdoba en la sala Quality Espacio (Av. Cruz Roja Argentina 200), un lugar ideal para escuchar conciertos, con un aforo ajustable a cada pretensión.  La presentación del disco era la excusa de este concierto al que el Ruso llegó con banda completa para revisar algunas de esas canciones en actualizadas versiones.
Ante una sala repleta y con los músicos dispuestos en sus lugares, se corrió el telón para que comenzaran a sonar los acordes de En una hora, un número ideal para la apertura, con el que su creador empezaba a despuntar el vicio de héroe de la guitarra. Dejá de jugar fue la canción que inauguró la lista de Lebón & Co, con Dhani Ferrón haciéndose cargo de las partes que Coty Sorokin hizo para el disco.
A propósito, es fundamental en el actual sonido de Lebón la presencia de un músico como Ferrón. Si bien es reconocido como bajista, aquí se encarga de las segundas guitarras, de seis y doce cuerdas, eléctricas y acústicas, además de los coros y las voces adicionales, con notable precisión. La banda suena compacta y potente, rockea y funkea con solvencia, un sexteto que se completa con el experimentado Daniel Colombres en batería, Leandro Bulacio en piano, Roby Seitz en bajo y Tavo Lozano en teclados y guitarra.    

Este concierto pone énfasis en el repertorio de Seru Giran, súper banda que Lebón fundó a finales de los setenta junto a Charly Garcia, con Pedro Aznar y Oscar Moro. Repasaron muchos de sus clásicos, como Esperando nacer, Cuánto tiempo más llevará y En la vereda del sol.
Siguió un mini-bloque dedicado a Pescado Rabioso con Dhani Ferrón entonando Credulidad con estilo spinetteano. Luego David cerraría ese momento con Hola dulce viento, la primera canción que escribió para aquel legendario grupo del rock progresivo nacional que integró junto al Flaco Spinetta.      
Con luces tenues y alineación de trío, Lebón, Bulacio y Ferrón, armarían un set de versiones semi-acústicas con El tiempo es veloz (etapa solista), Parado en el medio de la vida y San Francisco y el lobo (dos covers de Seru).

La referencias a esa banda, para regocijo y sorpresa de los numerosos fans presentes, no se detendrían allí, se prolongarían con Encuentro con el diablo y Noche de perros, con su dramático final de obra maestra, y una vez más David concediendo sus inspirados solos y sus agudos vocales como puñales.
El revisionismo no incluiría su obra más reciente, por eso no hubo canciones de Encuentro supremo, aquel disco que fechado en 2016 ratificó su vigencia de gran autor. A cambio siguió con una versión de Puedo sentirlo, un éxito cosecha ‘87, y otra vez Ferrón al rescate para cantar las partes que Julieta Venegas aportó en Lebón &Co.
Reacio a conceder bises, esa institución de la música en directo por la cual el músico se despide para luego volver ante el clamor del público, David avisa que quedan los cuatro últimos temas. Mundo agradable el primero, un clásico revitalizado, que en estudio grabó con Ricardo Mollo. Copado por el diablo, un hit eterno que lo acompaña desde 1973. Sueltate Rock & Roll, la enérgica oda inconformista que produjo la reunión 2019 de Polifemo, trío formado en 1976 con Rinaldo Rafanelli y Juan Rodríguez. Y, finalmente, Seminare, la canción de Seru que más lo identifica. Lebón se despidió (sin bises, el que avisa no traiciona) prometiendo volver, admitiendo que necesita el contacto con su público más que nunca.-

Fotos: Producción David Lebón