miércoles, 18 de marzo de 2026

“El rock es la única música que te cambia el humor”

Lo dice Roberto Pettinato en esta entrevista que le realizamos a pocos días de su presentación con “Sumo x Pettinato” en Ciudad Jardín de Villa Giardino

                                                                                     
Por Néstor Pousa

 
Es periodista, músico, humorista, escritor, conductor de radio y astro de la televisión argentina. A Roberto Pettinato no se lo puede encasillar. Siempre encaró todos sus proyectos con su clásico estilo provocador y controversial. Como figura pública, en los últimos tiempos, cada vez que su nombre aparece en los medios genera polémica y debate; opiniones a favor y opiniones en contra, que él mismo se encargará de desactivar. A principios de este año declaraba: “Nosotros (refriéndose a su familia) somos los reyes de los titulares en contra, pero bueno, ya estoy acostumbrado”. Por eso mismo, afirma que prefiere dar las notas por mail, para tener un control sobre lo que termina diciendo.

La presente entrevista se corresponde con este formato, preguntas y respuestas que van y vienen, vía e-mail. Así fue pudimos hablar con él de varios temas que tienen que ver con su pasado como integrante de Sumo, banda que amplifica su leyenda conforme pasan los años; y sobre este nuevo show al que bautizó: Sumo x Pettinato.  
 
 
¿Qué cosas te motivan o te inspiran para recorrer el repertorio de SUMO?

“Mi motiva mi propia vida. Estoy orgulloso de haber participado y ser parte de la creación de esa banda que hoy por hoy es la mejor banda, en un país de solistas claramente, que haya pisado la patria o lo que quede de ella (risas).
Por otro lado, es sabido que son los únicos temas que sé tocar. Estuve ahí, se cuál es el sonido real de la banda… y el claro distintivo de no ser una banda tributo ni homenaje porque contiene a un SUMO vivo (más risas). Muchas veces los músicos se enojan por las bandas que les hacen tributos. Yo no. Las considero justamente parte del legado. Es como decir que sos una influencia capital en la vida de ellos y no permitirles expresarse después. Acá es como ver a RINGO STARR… o sea, no soy Paul ni John, pero podrás escuchar a la crudeza de SUMO como nunca antes”
 
Hace menos de un mes hablábamos con Ricardo Mollo sobre la vez que se suspendió el último día de LA FALDA ROCK '87 y SUMO no pudo tocar. Ricardo cada vez que pasa por el hotel sobre la ruta en donde estaban alojados esperando novedades recuerda el hecho ¿vos qué recordás de aquella lamentable jornada?

“Vagamente. Ricardo tiene muchísima más memoria que yo. Lamentablemente no recuerdo lo sucedido, sí que no tocamos por algo que sucedió. Vaya a saber qué”.
 
También viniste a cubrir, junto a Patricia Perea, el FESTIVAL LA FALDA ‘81, cuando te desempeñabas como secretario de redacción del "Expreso Imaginario". ¿Qué valoración podés hacer de aquel ciclo a tantos años vista?

“Patricia si mal no recuerdo era la verdadera ‘Peperina’ a la que pertenece la letra de Seru Giran. Llovía torrencialmente. Terminamos durmiendo en un hotelito de una habitación (sic). Un gran trabajo de periodistas de la época que me encantaba hacer, como en las películas ‘Alta Fidelidad’ y etc. Esos festivales tenían una magia muy única y especial. La Falda era genial, no solo por el entorno sino por las bandas y la confraternidad que en otros festivales no existe porque comenzaron a separarnos a todos en distintos camarines”.

                                                                                                      
En los días de Sumo
Sobre tu ingreso a SUMO, la historia dice que fue por invitación de Luca, a quien le gustaban las columnas que escribías para el Expreso. ¿Qué detalles podés agregar sobre aquel momento?

“Luca necesitaba un amigo para hablar de rock. Siempre creí eso y así fue. Él era el músico que lo había vivido todo y yo el periodista que lo había leído y escuchado todo. Entonces debatíamos sobre Eric Clapton y Cream, o la burla de Luca a la mierdita que tocaba Mark Knopfler en su guitarra entre coro y coro… parecía Chuck Berry en opioides. Un día le hice escuchar SADE y le encantó. íbamos en el ómnibus desvencijado de gira. Y juntos descubrimos que nos encantaba James Brown. ¡Obvio! de ahí salió Los Viejos Vinagres”. 
 
El 5 de marzo de 1988 se anota como la última presentación de SUMO (ya sin Luca Prodan). Fue durante el CHATEAU ROCK, por una idea del organizador Mario Luna a menos de tres meses del fallecimiento del cantante ¿Con qué ánimo encaró la banda aquel concierto-homenaje?

“Fue lo más espantoso que nos sucedió. Recuerdo la campera de Luca vacía en el medio del escenario y nosotros cantando como podíamos. Creo que el shock fue tremendo. La idea estaba bien. Porqué hacer el duelo en silencio cuando lo podíamos compartir con un estadio repleto. No recuerdo que nos hayan pagado como tantas veces sucedía o como en el Quilmes 2007. Después fuimos a las habitaciones y estábamos todos muy, muy mal. Ahí fue cuando con (Ricardo) Mollo decidimos los dos hacer algo juntos… el génesis de un grupo que se llamaría ‘Divididos por la Felicidad’. Bueno, y después la historia de ir a la conferencia de prensa que por supuesto me encargué yo de dar la noticia que no seguiríamos. Horrible”.
 
Tras el final de SUMO y luego de mudarte a España, volviste para radicarte con tu familia un tiempo en San Marcos Sierras. ¿Tiene algo especial la geografía cordobesa para vos?

“Adoro Córdoba y su gente y sus plantas y sus panes caseros y la sierra y el burro que me escuchaba todas las mañanas tocando el saxo. Y la casita de barro y el día que bajaba un puma y daba las vueltas a la casa dejando el clásico olor a zoológico. Te morías de terror, pero era parte de todo. Extraño mis olivos y el viñedo. Una sola vez hice vino. Nadie lo pudo ni oler. Un asco (risas)”.
 
¿Por qué no estás actualmente en la televisión abierta?

“Porque no se puede estar en todos lados a la vez. Mis proyectos ahora son: el teatro, estoy escribiendo una obra, el stand-up, Sumo x Pettinato, etc. La importancia no la tienen los medios sino la persona que está ahí haciéndolo. Donde yo este, ese espacio se convertirá en algo importante, aunque no enorme para toda la familia. Y eso me gusta más. Yo también pensaba que, si dejaba de hacer las cosas a destajo por estar o por el dinero, seguramente me aparecería algo mejor. Y así fue”.

                                                                                                             
¿Con qué se va a encontrar el público que asista el próximo sábado 21/03 a Ciudad Jardín en Villa Giardino?

“Con el mejor show que hayan escuchado jamás. Dicho por mí, por los músicos y por la gente. Es compacta, rabiosa y hecha con conocimiento de cómo eran las cosas. Eso es lo más interesante. Y el disfrutar de tocar esas canciones una vez más. No es repetición. Es siempre algo nuevo que le agrega más eternidad a la eternidad que ya hemos conseguido”.
 
¿Podrías cerrar esta entrevista epistolar virtual con alguna frase de tu sello y firma?

“El rock es la única música que te cambia el humor, te hace el día, opera como una pastilla o una planta sagrada. El rock huele y busca a su propia gente, así como hace quedar en ridículo a los que lo atrapan como un esclavo y lo usan no sé… para una campaña política”.
 

sábado, 21 de febrero de 2026

Hace 50 años una historia estaba por comenzar

Por Néstor Pousa                                 

¡50 AÑOS! 

En un día como hoy, sábado 21 de febrero de 1976, se realizaba en la Plaza Próspero Molina de Cosquín, el 1er Festival de Música Contemporánea, con producción de Mario Luna, la organización de Quico Tombolini a cargo de las bandas locales y el asesoramiento desde Buenos Aires de Jorge Álvarez, productor discográfico y fundador del sello Mandioca.

Mario Luna, quien desde 1973 ya estaba realizando recitales en la ciudad de Córdoba, debutaba con este evento como productor de festivales, actividad que marcaría su carrera desde ahí en adelante con la realización de eventos de mayor envergadura como el Festival Argentino de Música Contemporánea de La Falda (1980 a 1984. y 1992) y el Chateau Rock en Córdoba (1985 a 1991)
 
👉 La grilla de aquella única jornada del primer festival en Punilla estaba encabezada por:
 
- Litto Nebbia Trío (con Jorge "Negro" González y Néstor Astarita) 
- León Gieco
- Raul Porchetto
- Alma y Vida 
- Alas (el trío de Gustavo Moretto)
- El debut de Crucis
- Charlie García, como invitado especial 
- Y los grupos locales Sidera Visus, Encuentro Duro y la sorpresiva y destacada participación del solista Sergio "Blues" Barbosa

                                                             
👉En el programa de mano, en donde aparecen nombres como Claridad Nathalya, Jazz Libre y Éxtasis, sorprende la mención de Los Jaivas, pero según corrige Mario, el grupo chileno jamás estuvo en carpeta para este encuentro que contaba con el auspicio "simbólico" de la Dirección Municipal de Turismo de Cosquín. 

👉Luis Alberto Spinetta, si bien fue uno de los primeros artistas en ser invitados, finalmente no concretó su participación con Invisible por desinteligencias entre Mario Luna y la agencia que representaba por entonces al artista, en realidad las desmesuradas pretensiones de estos últimos hicieron imposible su actuación sin que el Flaco tuviera conocimiento / Litto Nebbia y sus músicos llegaron al festival en un automóvil particular y por su propia cuenta, luego de ser abandonados a su suerte por Jorge Álvarez y el bus que transportó a toda la comitiva desde Buenos Aires (Nebbia y Álvarez no se llevaban muy bien que digamos) / El encargado de cerrar la noche fue León Gieco, y cuentan que al entonar su canción "Hombres de hierro" al jefe de policía se le acabó la paciencia y ordenó la inmediata finalización de la fiesta.
 
👉El rechazo manifestado al festival por parte del pueblo de Cosquín y por la Comisión de Folklore, sumado a los tiempos oscuros que acechaban, hicieron que aquella primera edición fuera debut y despedida. Pero confirmaba que el nuevo género de música contemporánea argentina que estaba naciendo tendría su correlato en todo el país. Lejos de concluir, esta historia estaba por comenzar.






El crédito de las imágenes que ilustran esta nota corresponde a: Flavio Gordon Historia de Cosquín (en Facebook)

lunes, 16 de febrero de 2026

Gabo Nubes: íntimo y acústico

MÚSICA EN VIVO


Por Néstor Pousa


El próximo sábado 21 de febrero el músico y cantautor Gabo Nubes vuelve al escenario de Soul La Falda, donde presentará canciones propias en un formato acústico e íntimo. En esta ocasión estará acompañado por reconocidos músicos invitados y de amplia trayectoria en la escena local, como son: Nico Guzmán en primera guitarra y coros; Beto Sinao en cajón peruano y Guille Di Iorio en armónica; con Gabo Nubes en voz y guitarra.

Con más de treinta años de trayectoria integrando bandas o en forma solista, como cantante, autor y compositor, Gabo Nubes —Gabriel Giordano, su verdadero nombre— ostenta en su currículum el haber debutado con su primera banda en el mítico Cemento, la discoteca y sala de conciertos propiedad del recordado Emir Omar Chabán, ubicada en el barrio de Constitución y que se convirtiera en un bastión fundamental para el desarrollo del rock en los años ochenta y noventa.

“Voy a presentar los temas de siempre y también varios temas nuevos que van a formar parte de mi nueva producción discográfica que ya está casi lista para ser publicada”, nos adelanta Gabo, desde el otro lado de la línea. Entre esos temas nuevos aparece Instantáneas perfectas, con una letra muy personal del autor, no exenta de nostalgia, sobre aquellos lugares, salas y garitos por donde deambuló el rock argentino en épocas doradas.  
 
 
Data del Show

Gabo Nubes set acústico con músicos invitados      
Fecha: sábado 21 de febrero   
Hora: 22
Lugar: Soul La Falda / @soul.lafalda
Dirección: Meincke 26, en pleno centro de La Falda     
Reservas al 3548-581408 la capacidad del local es limitada    
La entrada es libre y gratuita.

martes, 27 de enero de 2026

¡A brillar, mi amor! Skay hizo temblar el auditorio de La Falda

                                                        


Por Néstor Pousa (Ecos de Punilla)
Fotos Ariel Carreras (Agencia Imagen Latente)


Con el dato no menor de que no haría otras presentaciones durante este verano en Córdoba, el ex guitarrista de Patricio Rey, Skay Beilinson puso de pie al Auditorio Municipal de La Falda el pasado sábado 24 de enero, en la prosecución de una grilla de verano, en un formato de gestión mixta entre lo privado y lo público, que presenta esta ciudad en la temporada 2026.
Una audiencia calculada —según datos oficiales— en 1800 personas, pero que en conjunto se expresan como si fueran muchas más, recién aplacó su ansiedad y la expectativa que generaba la presencia del notable guitarrista, con los acordes del primer tema. Habían pasado cinco minutos de las diez de la noche y la intro de Arcano XIV (Killmer) activó el primer pogo. Tras el segundo tema, Gengis Khan, Skay pronunciaría una de las pocas alocuciones de toda la función, saludando al soberano con un escueto “Buenas noches, mis queridos”, con ese tono gutural que también utiliza para cantar. Porque voz hablada y voz cantada son la misma cosa para Beilinson, que amplifica su propia leyenda desde los lejanos tiempos en que compartía responsabilidades con el Indio Solari al frente de Los Redondos.

La lista siguió como un prolijo repaso de toda su discografía solista sin dejar casi ninguna etapa sin ser visitada: Tal vez mañana, Soldadito de plomo, Aves migratorias y Late, fueron platos fuertes para llegar al primer atracón de himnos ricoteros que llevan al éxtasis. Transpiración, pulsaciones a ciento veinte y hasta algunas lágrimas corrieron en la olla que empezaba a entrar en ebullición con los acordes de Todo un palo, clásico de los todos tiempos que Skay y su banda recrean más crudamente que el original grabado por la mítica banda platense. El coro de gargantas emocionaba por lo compacto y afinado.   
Este Skay es el mismo que en el verano del 2022 nos devolvía a la normalidad con uno de los primeros conciertos presenciales al que asistíamos, luego de un encierro brutal y atroz. A La Falda llegaba con esta especie de exclusividad para compensarnos por tantos años de espera, en un auditorio que es como la segunda casa para los faldenses y para los que ocasionalmente nos visitan. “Es la primera vez que entro al auditorio”, nos decía Marcelo junto a Majo, una pareja de periodistas llegados desde San Francisco, Córdoba, con los ojos brillantes por conocer desde adentro un lugar tan histórico para los seguidores rock y el tango.
 
                                                          


A ese público Skay le responde con sus característicos gestos y poses para pulsar su guitarra, y se permite esa economía de palabras que en otros artistas de música popular no es frecuente. Promediando el show y luego de un descanso de diez minutos de reloj, volverá para completar la segunda parte retomando con Ángeles caídos, canción perteneciente a La Marca de Caín, su disco más visitado esa noche. A esta altura el calor generado adentro del gigante domo empezaba a hacerse sentir. Algunos buscaban respiro acercándose a las compuertas abiertas para tal fin, mientras que en la olla… en la olla seguían como si tal cosa, agitando como si recién empezara. Siendo consecuente con ese noble aguante, Skay hacía gala de una voz intacta, oficio de cantante y experiencia, secundado por una banda de singulares características que funciona como un cimiento monolítico para que el líder se explaye a gusto con sus punzantes punteos y rasguidos. Ellos son Los Fakires: Joaquín Rosson, guitarra rítmica; Claudio Quartero, bajo y Leandro Sánchez, batería.
 
                                                        


La segunda descarga fue demoledora con: La pared rojo lacre, Chico bomba, Presagio, El fantasma del 5to piso, Jijiji, El gólem de Paternal y Yo soy la máquina. Si hasta el reconocido field reporter local Jorge Domínguez con cámara en mano, se animó a enfrentarse a las embestidas del pogo en cumplimiento de su abnegada labor periodística de informar en tiempo real desde el lugar de los hechos.
Nadie les creyó que con Flores secas se terminaba el concierto, por más que la banda amagara el clásico saludo de despedida. Nadie en la platea se movió y los músicos volvieron a colgarse los instrumentos para la tercera fase: los bises, arremetiendo con un popurrí “redondo” hecho a base de El pibe de los astilleros / Nuestro amo juega al esclavo, y el coro de la olla que se transformaba en rugido. Para poner el punto final con Oda a la sin nombre (La Parca) una canción que desde el debut solista tiene bien ganado su status de hit.

 

domingo, 18 de enero de 2026

Skay Beilinson: por primera vez en La Falda

 


Por Néstor Pousa
 


Desde hace varias décadas, casi desde el mismo momento de su fundación, que el Festival de Rock ha pasado a ocupar un puesto de privilegio en el “obsesionario” faldense. Ya sea que estés a favor o definitivamente en contra, el tema históricamente ha dividido las aguas en esta ciudad. Y desde aquella —hasta ahora— última edición realizada el sábado 17 de noviembre de 2018, que tuvo a Ricardo Iorio como figura central, no se han movido las fichas en el tablero del rock en La Falda. Un silencio tan profundo que hace ruido. Es por eso que no pudo menos que tomarse con sorpresa y regocijo, sobre todo por los que consideramos que, de haber tenido continuidad, aquel legendario ciclo pudo haber elevado notablemente la vara de La Falda como destino turístico; nos sorprendió, decía, el anuncio del show de Skay y Los Fakires para este próximo sábado 24 de enero. Y de alguna manera, este regreso al lugar natural del Auditorio Municipal nos augura la —tal vez ilusa— idea de que no todo está perdido.
 
Eduardo “Skay” Beilinson (La Plata, 15/01/1952) es un músico, guitarrista y compositor precedido por una tan extensa como merecida fama en el Rock Argentino. Integrante en los inicios del género de bandas de estilo psicodélico como Diplodocum Red & Brown y La Cofradía de la Flor Solar; el verdadero reconocimiento le llegaría como cofundador, junto a Carlos “Indio” Solari y Carmen Castro —conocida como la Negra Poli y pareja de Skay—, de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, una de las bandas más emblemáticas, populares y convocantes del país.  
Tras la disolución de estos, en 2002 Skay emprendió su carrera solista con la que está marcando un camino de buena discografía, basada en un repertorio y un estilo que le son propios. En sus conciertos comparten protagonismo canciones de esta etapa, tales como: Oda a la sin nombre, El Gólem de la Paternal y Tal vez mañana; a la par de himnos ricoteros indiscutidos como lo son: El pibe de los astilleros, Todo un palo o Ji Ji Ji.

                                                        


"Los Fakires" es el nombre de la banda estable que lo acompaña desde 2012 y con quienes grabó sus últimos discos. Con algunos cambios en su formación, el poderoso ensamble está conformado por: Joaquín Rosson en guitarra rítmica; Claudio Quartero en bajo y Leandro Sánchez en batería; con Skay, a cargo de la voz y la guitarra líder, completando el cuarteto.
Considerando que nunca antes vino solo, ni mucho menos con Los Redondos —banda que se negaba a tocar en festivales— será esta la primera vez que Beilinson pise el escenario de La Falda, otrora meca del Rock Nacional en los agitados años ochenta. Recuerdo las palabras de León Gieco, que durante un festival en donde compartían cartel, manifestó: “Díganle a Skay que es mejor violero que Mark Knopfler”.
 
 
Discografía solista

Desde el comienzo de su proyecto solista Skay Beilinson lleva editados a la fecha los siguientes discos: A través del mar de los sargazos (debut, 2002), Talismán (2004), La Marca de Caín (2007), ¿Dónde vas? (2010), La luna hueca (2013), El engranaje de Cristal (2016), En el corazón del laberinto (2019) y su más reciente Espejismos (2023)
 
                                                            
Data del show

Fecha: sábado 24 de enero de 2026 – 21h
Lugar: Auditorio Municipal Carlos Gardel La Falda
Producen: En Vivo y Municipalidad de La Falda
Puntos de venta: Disquerías Edén: Obispo Trejo 15 (esq. Deán Funes) - Lunes a Viernes de 9:00 a 18:30h y Sábados de 9:00 a 13:00h – En la web: EDEN
En La Falda: Florería Marisel by Rock and Roll: Diag. San Martín 55. Lunes a sábado 8:30 a 13h y 17 a 21h y Domingo de 10 a 13h (efvo - débito - crédito)
 

sábado, 11 de octubre de 2025

David Lebón y La magia de estar aquí


Por Néstor Pousa


Muchas cosas están sucediendo por estos días en la vida de David Lebón. Cumplió 73, acaba de publicar su primer libro de memorias escrito en colaboración con el periodista Marcelo Fernández Bitar, nació su décimo nieto y —como si todo esto fuera poco— anunció que en pocos días más contraerá matrimonio.
Con estas buenas nuevas como prólogo, en la noche de anoche renovó la cariñosa conexión que mantiene con el público de Córdoba desde hace muchos años. 
Por momentos sensiblemente emocionado o rockeando fuerte como sabe hacerlo, acompañado por un sexteto de músicos super profesionales, desplegó un repertorio que recorrió todas sus épocas. Un “grandes éxitos” incuestionable, a la manera de los artistas con extensa trayectoria.

De un concierto que nunca decayó en intensidad, destaco muchos momentos: “Sin vos voy a estallar”, “Oh Dios, que puedo hacer” y “El tiempo es veloz”; una trilogía de su tercer disco solista (1982) homónimo del último tema mencionado. 
El retro-clásico “Copado por el diablo”, con dedicatoria especial para su amigo El Golo.

“Bonzo”, un celebrado rescate del disco “Siempre estaré” (1983). Y todo el extenso repaso por la obra de Seru Giran con: “Esperando nacer” y, en plan acústico, “Parado en el medio de la vida”, “San Francisco y el Lobo” y “Desarma y sangra”, en una versión muy emotiva con piano y violín, la que lleva implícito un homenaje a Charly García.

Pertenecientes al Lebón más optimista: “Nuevas mañanas” (solista) y “Mundo agradable” (Seru). Y el cierre —sin concesión de bises— con “Seminare” y “Noche de Perros” en donde el Ruso por fin rubrica su performance con un solo de viola como manda la historia.

Mi agradecimiento para Dhani Ferron, guitarra y voz de la banda Lebón, por su buena onda de siempre.

Foto: Martin Carrizo
Quality Espacio, 10/10/25

Gabo Nubes Full Banda en Vivo

Por Néstor Pousa                                                                                 

Con más de treinta años de trayectoria integrando bandas o en formato solista, como cantante, autor y compositor, Gabo Nubes —Gabriel Giordano, su verdadero nombre— ostenta en su currículum el haber debutado con su primera banda en el mítico Cemento, la discoteca y sala de conciertos propiedad del recordado Emir Omar Chabán, ubicada en el barrio de Constitución y que fuera un bastión fundamental en el desarrollo del Rock en Argentina de los años ochenta y noventa.
 
Gabo, que en la actualidad está radicado en la ciudad de La Falda, también fue uno de los fundadores y organizadores del Festival Oye Reggae en el paraje conocido como Agua de los Palos en el cerro Las Gemelas de Capilla del Monte, Córdoba. Este ciclo se convirtió en un eslabón esencial para el reggae argentino y en un período de actividad entre los años 2002 al 2006, pasaron por su escenario artistas de la talla de Fidel Nadal, Los Cafres, Nonpalidece, Dread Mar I, entre muchas otras bandas del género de todo el país.
 
Hoy se encuentra dedicado a mostrar su repertorio de temas propios, en un estilo que se destaca por el formato de canción simple y directa con líneas melódicas pegadizas y letras de alto valor poético, en las que aborda desde el rock y el reggae, temáticas que tienen que ver con su transición de estilo de vida, habiendo cambiado la gran ciudad por el entorno más reposado que ofrecen las Sierras de Córdoba.

Gabo Nubes Full Banda se estará presentando en "Soul" La Falda, el viernes 7/11 desde las 22 horas. Dirección: calle Meincke 26, en pleno centro de La Falda. Reservas al 3548-581408. La capacidad es limitada.
En tanto que el sábado 8/11 hará lo propio en el Festival Trasla Reggae Vol. 3, en el Balneario Comechingones de Los Hornillos, Valle de Traslasierra.       

En ambos casos compartirá cartelera con Juan y Los Que Ríen, banda oriunda de zona norte del conurbano bonaerense con más de 20 años de trayectoria, que se presentará por primera vez en La Falda.

martes, 26 de agosto de 2025

Nico Bereciartúa en La Cumbre, Gira Acústica 2025

Por Néstor Pousa 


Muy buenas sensaciones dejó Nico Bereciartúa a su paso por La Cumbre, Córdoba, anteúltima fecha de su primera gira en formato acústico y solista. El  exguitarrista de Viticus y de la última formación de RIFF; y actual miembro estable de la banda estadounidense The Black Crowes, en cada parate de la agitada agenda internacional con estos, siempre vuelve a la Argentina para tomar un respiro y reencontrarse con sus afectos, solo que en los últimos meses decidió aprovechar el envión y cambió el descanso por una gira nacional en la que se presentó solo con sus guitarras y en plan acústico. 

"Es la primera vez que me animó a hacerlo —expresó desde el escenario— era algo que me debía"

El repertorio cuidadosamente seleccionado para afrontar estos compromisos incluye: temas propios de sus dos discos solistas ("Nico", 2015 y "Volviendo", 2019); una versión de "Walkin' Blues" de Robert Johnson; "Un día antes", otra composición propia aún inédita que formará parte de su próximo álbum solista todavía sin fecha de publicación; "Feelin' bad blues", de Ry Cooder perteneciente a la banda de sonido de la película "Encrucijada"; "Going to California" —uno de los momentos más altos del show— de Led Zeppelin; y el cierre con "Sube a mi voiture" y "Que sea rock", dos clásicos de Riff.

"En mi casa solamente se escuchaba Riff y Pappo's Blues, siempre y cuando mi papá (Vitico) no estuviera peleado con Pappo"

Nico, muy locuaz y relajado, amenizó con relatos de anécdotas de giras y contando la historia de algunas de las canciones, por ejemplo "Vasco Viejo", el primer instrumental que compuso para Viticus. Y porqué decidió incluir en estos conciertos versiones del folklore argentino tradicional como "Zamba del grillo" de de Don Atahualpa Yupanqui y "El Porá" del cancionero litoraleño con inspirada intro a lo BB King.


lunes, 7 de julio de 2025

Miguel Mateos: De regreso a los 80


Foto gentileza: Quality Espacio
Por Néstor Pousa

El de 1985 fue un año crucial para la Argentina. En junio el gobierno del Presidente Raúl Alfonsín intentaba estabilizar la economía y bajar la inflación con la implementación del Plan Austral. Dos meses antes se ponía en marcha el histórico juicio a los integrantes de las juntas militares de la última dictadura, con el fin de consolidar la incipiente democracia conquistada en las urnas un año y medio atrás.
Coincidiendo con estos acontecimientos económicos y políticos, la banda de Miguel Mateos-Zas lanzaba Rockas Vivas, un emblemático disco grabado en vivo durante cinco funciones en el teatro Coliseo de Buenos Aires. Rockas Vivas estaba planteado como un resumen perfecto del material contenido en los tres primeros discos de Zas: el debut homónimo de 1982, Huevos de 1983 y Tengo que parar de 1984. Seguía la lógica comercial impuesta por las discográficas de la época, que a tres discos buenos en estudio debía sucederle uno en directo sobre ese material. Pero lo que ocurriría con Rockas Vivas no tenía precedentes porque potenció la carrera del grupo y de su líder Miguel Mateos de una forma inusitada, convirtiéndose en el álbum de rock más vendido en Argentina, por lo menos hasta 1992, año en que sería desplazado de ese sitial de privilegio por El amor después del amor de Fito Páez.
Pero mientras que el exitoso disco multiplatino del rosarino apelaba a letras que abordaban mayormente temáticas existenciales y personales de su autor, Mateos se convertía a través de sus líricas en un mordaz cronista de la época, con tal éxito que su legado sería venerado en su tiempo, tanto como perpetuado en las décadas siguientes, hasta convertirse en un clásico indiscutido. Aunque como corresponde a todo exponente exitoso de la música popular, con un costado polémico debido a su búsqueda estética, su altísimo perfil y sus modos grandilocuentes. Por todo, Miguel Mateos, a la sazón un solista acompañado por su propia banda, fue una rara avis dentro del panorama del Rock Nacional de la década del 80.
 
Exactamente cuarenta años después Mateos se encuentra embarcado en una gira nacional e internacional celebratoria de aquel disco que es también una Retrospectiva 1981-1985, un lustro soñado por cualquier artista. El pasado viernes 5 de julio fue el turno de Córdoba ciudad en la sala Quality Arena. Con unos pocos rezagados todavía ingresando empezaba a sonar la intro de Va por vos, para vos. Aquel primer hit inmediato que inauguró la exitosa carrera de Zas es una trompada a la mandíbula que cuatro décadas después despierta las mismas reacciones en un auditorio colmado. Nadie conoce el secreto, si es el sonido de los sintetizadores, la melodía, la letra o la cadencia de su groove, pero no hay quien se resista a esa canción. Con Perdiendo el control, la que abre Rockas Vivas, parecía que la noche no iba a dar respiro, ya con todo el público acomodado pero inquieto. Algunas sorpresas nos esperaban como el medley de Mujer sin ley/The power of love, este último un hit contemporáneo perteneciente a Huey Lewis and The News; lo mismo que ocurriría promediando el show con Everybody wants to rule the world (Tears for fears) otro gran clásico de la época que fue “mixado” con Tómame mientras puedas.
 
Con la nostalgia como aliada, Mateos recupera en estos conciertos canciones menos conocidas y lados B que no tuvieron la gracia de quedar entre las nueve que contiene Rockas Vivas. “Cómo pude ser tan tarado de no incluir esta canción”, se lamenta luego de tocar Tengo que parar. Lo mismo ocurre con Luces en el mar y Ana, la dulce, que lejos de disgustar tampoco avivan el éxtasis de los clásicos que habitan en el ADN de estos “hijos del rock and roll” que hoy tienen más de 50 y son multitud en la amplísima sala. Aparece entonces una meseta reflexiva con baladas que nos harán recuperar fuerzas para la aceleración final. Con la lista de 1985 casi calcada, Mateos avisa: “¡Esto no para!”, y se suceden: Un poco de satisfacción, Extra, Extra, Un gato en la ciudad, En la cocina (huevos), Tirá para arriba; y una única concesión a los años 90 con su primer hit solista, Obsesión, como único bis de la noche.
Miguel Mateos sabe muy bien quién es y lo que representa en el Rock Nacional. Aquel joven un tanto iracundo que arremetía contra todo y que en tiempos de dictadura y posguerra de Malvinas reclamaba “querer votar dos presidentes y un país muy diferente”, hoy ha madurado y la realidad (como a todos) le cumplió los deseos a medias. Ya no parece encarnar la imagen rebelde de un Bruce Springsteen, hoy luce como nuestro Bryan Adams ¡Pero sigue siendo El Jefe! 


La banda que acompaña a Mateos está integrada por un miembro histórico como su hermano Alejandro Mateos (batería); Ariel Pozzo (guitarra); su hijo Juan Mateos (guitarra); Carlos Giardina (bajo); Leonardo Bernstein (teclados); y una sección vientos a cargo de: Santiago Benítez, Alejo Von der Pahlen, Ervin Stutz y Alejandro Martin.

lunes, 30 de junio de 2025

Hernán Jacinto & Javier Malosetti, en la cumbre


Por Néstor Pousa


El título no contiene un error ortográfico, es que Hernán Jacinto y Javier Malosetti protagonizaron una cumbre musical de singulares dimensiones el pasado viernes 27 de junio en la ciudad epónima. Están pasando cosas en La Cumbre, pero este show fue algo fuera de lo común. Con entradas agotadas (sold out) el virtuoso pianista Hernán Jacinto y el notable bajista y multiinstrumentista Javier Malosetti, un dúo con probada trayectoria en el mundo del jazz, el blues, el funk y el rock, ofrecieron un concierto inolvidable.
Todo estaba dispuesto sobre el escenario del bar restaurante que abrió sus puertas un año y medio atrás, y viene desplegando una agenda de muy buenos espectáculos musicales, entre otras disciplinas. Jacinto & Malosetti en dúo proponen un formato intimista no muy alejado, en cuanto a su repertorio, de otras agrupaciones que juntos impulsan desde hace no menos de veinte años, pero que en este caso apela a la sutileza y al volumen mínimo necesario para la ocasión.

El pianista se atrinchera detrás de un polifuncional teclado rojo, de origen nórdico, con atributos de piano, órgano y sintetizador; que es mirado con recelo a pocos centímetros por un antiguo piano de cola —propiedad del lugar— en perfectas condiciones de funcionamiento. Ese espacio es como el puente de mando de una nave que pronto levantará su vuelo interestelar al mando de un capitán con oído absoluto. El otro extremo del tablado lo ocupa Malosetti pulsando un bajo de cuatro cuerdas y diseño retrofuturista. Con un hi hat o charleston como único instrumento de percusión, tocado por el bajista con la sensibilidad de su pie derecho, que así marcará ritmos y aportará texturas a cada interpretación con su sapiencia de baterista. Una curiosidad: Malosetti toca el bajo como diestro, pero la batería como zurdo.

El show inició con Cleani, una composición instrumental que pertenece a Malosetti, tras la cual se irán alternando temas del nombrado con estándares de jazz y otras versiones del cancionero popular en clave de rock. Malosetti cumple la función de presentador y vocero, haciendo alarde de sus desopilantes ocurrencias. Blanquea que no recuerda la lista que tienen preparada, como tampoco recuerda los títulos de los temas y sus autores, exagera, a modo de monólogo de stand-up que divierte al público. Sacan de la galera una exquisita versión instrumental de Here, there and everywhere de The Beatles. Le sigue otro tema de Malosetti titulado Vos y tu ropa, dedicado a su exesposa y madre de su hijo. La composición perteneciente al primer disco solista de Malosetti tiene más de treinta años (1993) y fue elegida por el propio Hernán al tiempo que su autor manifiesta que lo tuvo que volver a aprender para luego sacar una versión superadora de la que tal vez en breve quede un registro.

El comportamiento de las más de cien personas que colmaron el venue es realmente ejemplar y esto no escapa al bajista que lo destacará en más de una oportunidad: “Este es el mejor público que tuvimos, solo así se puede tocar a un volumen bajo como lo estamos haciendo”, dirá. En el finamente ambientado salón literalmente no vuela una mosca, ni un tintineo de copas o un roce de la vajilla, nada. Así la comida se enfría y las copas apenas se alzan entre un tema y otro, porque lo que nos entregan los músicos es de una calidad tan suprema que no permite perder detalle. A los temas instrumentales uno les puede poner cualquier título, asegura Javier, suena entonces Palm, dedicado a un tío luthier, hermano de papá Walter, una composición para guitarra que ahora es reversionado con esta instrumentación.   

El éxtasis total parece llegar con una larguísima e inspirada intro de sinte y piano de cola que dejó mudo al mismísimo Malosetti, quien ya recompuesto y sobre el final se unirá con unas estrofas en inglés y apenas tres notas de su bajo. Momento sublime que pedía un cierre a la altura, entonces llegará el turno de un clásico de Luis Alberto (Spinetta), la canción es Para ir, del segundo disco de Almendra que, apunta Malosetti, parecía que cerraba un ciclo, pero en realidad y por su valor experimental, estaba abriendo una puerta mucho mayor. La versión de Para ir a cargo de este dueto es casi etérea, con la letra apenas susurrada y daban ganas de que el recital no concluyera jamás. Pero todo tiene un final y todo termina. Afuera nos esperaba un nuevo invierno que estaba de estreno. Al salir me dio la impresión que hasta el enorme Buda que domina el salón también sonreía satisfecho.

sábado, 15 de marzo de 2025

Black Amaya y Los Comechingones

En Vivo en Cervecería Dos Venados de Merlo
Sábado 8/3/2025

Por Néstor Pousa


Juan Carlos “Black” Amaya, baterista integrante de bandas liminares del rock en castellano, como Pappo´s Blues y Pescado Rabioso, decidió en 2007 hacer un cambio rotundo de vida. Así fue que se radicó en forma permanente en Concarán, un pueblo de 6000 habitantes ubicado en el noroeste de la provincia de San Luis. No fue casual la elección del lugar. Nacido y criado en Buenos Aires, Black conocía el pueblo desde niño por ser el lugar de nacimiento de su padre y abuelo, que habían sido trabajadores de una importante mina de la zona, la mina de los Cóndores. 
Allí se mudó con su familia en busca de una mejor calidad de vida en pleno contacto con la naturaleza, pero esto no le impidió seguir con su derrotero musical, integrando bandas, liderando proyectos propios y retornando cada tanto a Buenos Aires para tocar y ofrecer conciertos.

Larga y fecunda es la trayectoria de quien se convirtiera en 1970 en el primer baterista de Pappo´s Blues, trío que integró junto a Norberto “Pappo” Napolitano (guitarra, piano y voz) y David Lebón (en el bajo). Con intermitencias seguiría su relación con el Carpo, grabando en los discos Pappo's Blues Vol. 1, 2, 4 y 8.
Estaba naciendo un nuevo concepto en el género Rock en Argentina. En un ambiente pequeño y selecto de músicos locales, todos tocaban con todos, los proyectos se armaban y desarmaban a gran velocidad para emprender nuevos proyectos. En 1972 fue Luis Alberto Spinetta quien lo convoca para formar un nuevo grupo, y a su vez Black le presenta a Osvaldo “Bocón” Frascino, guitarrista que se haría cargo del bajo. Nacía el germen y la primera formación de Pescado Rabioso, segunda banda del Flaco Spinetta luego de la separación Almendra. En formato de trío primero y cuarteto después, tras la salida de Bocón y el ingreso de Carlos Cutaia y David Lebón, dejarían registrados dos álbumes antológicos: Desatormentándonos (1972) y Pescado 2 (1973).
 
Si algún fin de semana te encuentra dando vueltas por Los Hornillos o Villa Las Rosas en Córdoba; o por Villa de Merlo y cercanías en San Luis, es muy probable que te topes con la noticia de que “Esa noche toca Black”. Esto fue lo que ocurrió el pasado sábado 8 de marzo en Merlo, cuando abro el Instagram y mi algoritmo me envía la publicación de la presentación de Black Amaya y Los Comechingones en una cervecería de la ciudad. 
Cerca de las diez de la noche en el pub en cuestión ya no cabía un alfiler, casi imposible encontrar mesa y quienes llegaban sobre la hora asumían que tendrían que ver el show de pie desde la barra y cerveza en mano. Un público variopinto, mezcla de habitués, gente del palo rockero de la vieja escuela y algunos motoqueros, terminaban de darle forma a la fauna que esa noche se había acercado al lugar. 

Los Comechingones, banda que desde los parches lidera Black Amaya, parece no tener una formación fija en la que siempre tocan los mismos músicos. Esa noche alistaba a: Jorge Albornoz en bajo, Facundo Nievas en teclados y voz, Uli Balza en guitarra eléctrica y voz, Lorena Degastaldi en accesorios de percusión y coros, y Agustina Aravena en voz; un ensamble que se conoce de memoria y suena muy bien. En el repertorio abundan, como es lógico, temas de Pappo’s Blues y Pescado Rabioso, pero el show arrancó con Amor de Primavera, un clásico de Tanguito (José Alberto Iglesias) en versión eléctrica a la manera de Spinetta.

En tanto Black, con memoria prodigiosa, va desgranando historias de un anecdotario inagotable, en la lista aparecen los temas de Pappo: El gato de la calle negra, Ruta 66, El viejo, Blues de Santa Fe, Adónde está la libertad y Que sea rock (de Riff). Un interludio con dos clásicos de Stevie Wonder: Isn’t she lovely y Superstition. Y los de Pescado: Bajan, Me gusta ese tajo, Algo flota en la laguna, Despiértate nena, Post Crucifixión, Blues de Cris, Los libros de la buena memoria (de Invisible) y una inspiradísima versión de Dulce 3 nocturno, con Black tocando con baquetas de fieltro. 
¡Nos sentimos tocando en River!, soltó ocurrentemente el baterista ante tan importante y entusiasta concurrencia.

Sugerencia del final: si andan por Villa de Merlo en San Luis lléguense a conocer el brew pub Dos Venados (¡no es canje!) se van a encontrar con un lugar de esmerada atención, increíbles vistas, riquísima cerveza artesana y una agenda musical de muy buen nivel.