jueves, 26 de junio de 2014

Fito Páez: estrella sicodélica


Miguel Ángel Dente presenta su flamante libro sobre la vida y obra de Fito Páez. Es su quinto trabajo consecutivo dedicado a los íconos del Rock Argentino, una colección lanzada por Ediciones Disconario.

NOVEDADES / LIBROS

Por Néstor Pousa                      

Sicodélica Star (Fitología) es el título del libro de reciente aparición que examina detalladamente la vida y la carrera de Fito Páez, uno de los músicos fundamentales del Rock Argentino desde los 80’s hacia acá. Con rigurosidad, Miguel Ángel Dente, autor de la obra lanzada a través de Ediciones Disconario, ofrece un recorrido por la música, los conciertos, notas periodísticas, la discografía completa comentada y analizada, filmografía, fotografías, versiones de otros artistas y participaciones del rosarino en discos de otros intérpretes.
Miguel Ángel Dente, nacido en Montevideo (1965) pero nacionalizado argentino, transita el diseño desde la gráfica y la arquitectura, y eso se observa en su criterio estético a la hora de concebir las biografías que ha realizado, todas presentadas con una lujosa encuadernación y un diseño novedoso que permite una fácil búsqueda de datos.
Dente, además, posee un archivo con una considerable bibliografía del rock y una hemeroteca de recortes periodísticos y portadas de revistas y suplementos de espectáculos de los principales medios gráficos, complementada por todo lo que hoy se encuentra disponible en la web. Apoyado en todo ese material y con su práctica visión para documentar, logró componer en tiempo record todos sus trabajos editados a la fecha. Así, Sicodélica Star, que toma su nombre de la primera estrofa de la canción Circo Beat (del disco homónimo de 1994) es el quinto trabajo de Miguel Dente dedicado a íconos del Rock Argentino (lo antecedieron Spinetta, Charly García, Pedro Aznar y Cerati), un corpus enciclopédico escrito y recopilado por Dente desde el 2010 a la fecha; por lo que ha logrado una regularidad y rigor de trabajo que le permitió lanzar a razón de una biografía por año. Todo un record en la especialidad, que merece ser destacado.
Para esta ocasión incluyó testimonios de algunos músicos que formaron parte de las bandas del creador de Giros a lo largo de toda su carrera, como: Gonzalo Aloras, Paul Dourge, Machi Rufino, Guillermo Vadalá, Dizzy Espeche, Jota Morelli, Pomo, Liliana Herrero y el cordobés César Franov; que fueran recabados en exclusividad para este libro que propone a través de sus diferentes capítulos un recorrido temporal por toda la obra de Páez; otros que la abordan desde distintos ejes temáticos y un cuadro de honor sobre el gran concierto que cerró La Rueda Mágica Tour, realizado a beneficio de UNICEF.
Ante la consulta, el autor manifiesta: “Siempre estuvo presente nuestro interés por llevar adelante la primera colección de libros de rock argentino -ya que no existía ningún antecedente- pero en 2010 no sabíamos si pasábamos del primero, Tícher de luz (Spinetta). Por suerte la gente nos acompañó desde el principio”, confiesa entusiasmado Miguel, quien en la actualidad se encuentra enfocado en la realización de un proyecto tan ambicioso como el que hasta aquí concreto: “Es una antología de 50 bandas de Rock Nacional que probablemente demandará dos volúmenes”, adelanta.-

Los otros títulos de esta colección, realizados por Miguel Dente y editados por Disconario son: Tícher de luz, una guía spinettiana (1ra. edición 2010 / 2da. edición 2012); Un Dios aparte, tras los pasos de Charly (2011); Nueve vidas de Pedro Aznar (2012) y Elegancia Pop, una vuelta por el universo de Gustavo Cerati (2013).
Ninguna de estas obras se encuentra disponible en las librerías cordobesas, pero se pueden adquirir, juntas o por separado, a través del sitio oficial que posee la editorial, la que tiene previsto un sistema de envío postal a todo el país. Consultar: www.disconario.com.ar

miércoles, 4 de junio de 2014

Diez años de pasión y furia en la radio


“Furia Nacional”, el programa de radio que se emite por la FM de la UNC, cumple una década. El 6 de junio lo festejan con Emilio del Güercio, Javier Malosetti y un Homenaje a Spinetta por Músicos Cordobeses.

FESTIVAL ANIVERSARIO

Por Néstor Pousa

La primera vez que sintonicé Furia Nacional iba en el auto y recuerdo que me sorprendió mucho -y muy gratamente- que pasaban un disco en forma completa. Recuerdo el disco también, era ese de Litto Nebbia con Los Músicos del Centro (Llegamos de Los barcos) que trae El casamiento de los Músicos, Como aprendí a soportar tus inseguridades y Cuando te veas crecer. No era algo normal, pero sí un volver a las fuentes, que un programa pusiera en valor al álbum como obra completa, en tiempos dominados por ese invento de la sociedad de consumo llamado “corte de difusión”, la mayoría de las veces impuestos por las compañías disqueras.
Furia Nacional, programa de radio de la ex Power 102.3, hoy rebautizada Nuestra Radio (en el mismo dial para ciudad de Córdoba y 97.5 para el Valle de Punilla), nació un 6 de junio de 2004 de la mano de su creador y conductor José Ávila (40), quien aún lleva adelante el envío que está a punto de cumplir una década en el aire.
¿De qué se nutrían los contenidos radiales cuando apareció Furia? Un alto porcentaje de música anglo inundaba por entonces el éter, y la FM de la Universidad Nacional de Córdoba no podía desatender su valiosa historia en la difusión de la Música Contemporánea Argentina, desde los tiempos de Mario Luna y su Alternativa en la década del '70. Fue así que convocaron a Ávila, por sus conocimientos sobre Rock Nacional, para darle forma a un programa sin mayores pretensiones que pasar música en bloques de tres temas, anunciarlos y nada más. Sencillo y concreto. Palo y a la bolsa.
Pero el ávido y conocedor público cordobés no suele conformarse con fórmulas simples y trilladas, entonces empezó a pedir más. Esto fue rápidamente captado por José Ávila que empezó a dotar al programa de un formato y estilo basado en su propia impronta. El proyecto fue creciendo en la consideración del oyente. Pero no se trataba de un oyente común, sino de ese oyente que además escucha, y que sabe de lo que le hablan, que exige, que interpela, oyentes con papel y lápiz que toman nota de todo y participan, hoy más que nunca, a través de las posibilidades que las nuevas plataformas de comunicación ofrecen.
Así Furia Nacional llegó a convertirse en un ícono y un emblema que rinde homenaje a esos programas de culto entre los que ya se ha ganado merecidamente un lugar de privilegio.
Son cinco horas, todos los domingos entre las 20 y la 1 de la madrugada, que son esperadas con mucha expectativa por sus fanáticos seguidores y con las que cuesta no engancharse. Un espacio en el que José Ávila junto a su operador histórico, compañero de trabajo y amigo, Tony Peralta, de vasta trayectoria en la actividad radial, desafían a las grandes estructuras de programas que cuentan entre su personal con conductor, locutor, operador, productor, telefonista, meritorios y más. Ellos dos solos se acercan a la fórmula perfecta y no parecen sentir el peso del cansancio. No es sólo por furia, es también pasión.-

La Fiesta de Furia. Haber alcanzado los 10 años tenía que festejarse a lo grande, por eso los responsables del programa se probaron el traje de productor y se embarcaron en un proyecto que empezó a crecer desde el pie: organizar un festival musical. El mismo tendrá como figuras de cierre al histórico Emilio del Güercio (ex Almendra y ex Aquelarre) y al notable Javier Malosetti con JM4; además de un homenaje a Luis Alberto Spinetta en el que un Seleccionado de Músicos de Córdoba interpretará canciones del inolvidable Flaco. Participarán: Juan Terrenal, Enrique Aiello, Guadalupe Gómez, Mery Murúa, Marcos Luc, Vivi Pozzebón, Enrico Barbizi, Ariel Borda, Tincho Siboldi, Hueso Horsmann, Las Rositas, Los Pomelos, Guille Arrom, Juan Cruz Peñaloza, Leo Sosa, entre otros.

Fecha: viernes 6 de junio
Hora: 21:30
Lugar: Nueva Sociedad Belgrano (Av. Leandro N. Alem 1702 - Córdoba) 
Anticipadas: $130. Estudiantes Universitarios: $90

lunes, 26 de mayo de 2014

Baglietto-Garré: como una sola voz

Foto: Cecilia Devoto
Las dos voces emblemáticas de la “Trova Rosarina” volvieron a unir fuerzas, a poco más de 30 años de su actuación consagratoria en el Festival de La Falda ‘82. Un público en su mayoría adulto asistió con emoción a la reunión. Aquí, la crónica del show.                                             

RECITALES                                                                                           

Por Néstor Pousa

La historia es conocida: a principios de 1982, en la noche del sábado 6 de febrero, un colectivo de rosarinos con Juan Carlos Baglietto a la cabeza hacían explotar el Anfiteatro Municipal de La Falda durante la tercera edición del Festival Argentino de Música Contemporánea para ganarse un sitial de privilegio en el salón de la fama de nuestro (algunas veces) no bien ponderado rock vernáculo. Acompañaban a Baglietto en aquella actuación tan asombrosa como consagratoria: Silvina Garré (por entonces su mujer), Fito Páez (con sólo 18 años) y Rubén Goldín, entre otros.
Al año siguiente, y en plena curva ascendente, Silvina deja la banda para poner en modo inicio su propia carrera y así se desarmaba el dúo. Pocos años después, en 1989, se juntan para dar forma a un trabajo que se conoció como Baglietto-Garré en Vivo en el Ópera, un breve  proyecto que no interfirió en sus caminos definitivamente solistas.
No son fáciles las re-uniones en el Rock Argentino, nunca lo fueron. No abundan las reediciones de formatos, por más exitosos y/o memorables que estos hayan sido en el pasado. Por citar un ejemplo: el amago de conmemorar en 2012 los 30 años de Tiempos Difíciles, aquel iniciático álbum debut de la Trova Rosarina, nunca se concretó. Por eso sorprendió cuando en marzo de este año se anunciaba el regreso del emblemático dúo. Fue la misma Silvina quien lanzó la primicia por Facebook, y muchos pensaron que se trataba de una foto vieja. El espectáculo se presentó en Buenos Aires y fue tomando forma con tres funciones consecutivas y a sala llena en el Ópera -deliberadamente, el mismo lugar de la primera reunión- y luego con una mini gira nacional por Córdoba, Mendoza y, obviamente, Rosario.   
La primera imagen que nos entregaba el Quality Espacio la noche del sábado 17 de mayo pasado era la de una puesta preciosista y muy llamativa generada por la combinación de luces y enormes pantallas; una estructura inusual para conciertos de mediana escala (1400 personas), provista por la factoría que maneja Baglietto, con probada experiencia en el rubro. Ese fue el inmejorable contexto para la imagen retro de los dos cantantes actualizadas a los nuevos tiempos, esto es: una banda de jóvenes sobresalientes, los flamantes arreglos de Guido Martínez, un sonido impecable, la comodidad del lugar (aunque algo desordenada la salida del estacionamiento) y el fino look de los protagonistas, que distaba mucho de aquel tardío hippismo de los ‘80. Juan y Silvina mudaron el enterito, las zapatillas y la bambula por ropa adulta refinada. Ya no hay un pelo largo, salvo por la blonda cantante, e incluso sus voces lucen hoy -verdaderamente- mucho mejor que hace tres décadas. Fue bueno regresar a la cosecha, Baglietto es el notable intérprete, tal vez el mejor, que todos conocemos. Silvina, al margen de expresarse tocando la guitarra y el piano, es una de las más notables en su género, sea interpretando canciones propias o las de los autores rosarinos que abordan (los fundamentales Fandermole, Abonizio, Páez, Goldín, Nebbia).

En un repaso antológico hay canciones que no pueden faltar. Por caso Era en abril, su gran número consagratorio; o Cantar, cantar, leit motiv de la reunión de 1989, que lo fue también ahora. Otros clásicos impostergables: Me asomo, En blanco y negro Buenos Aires o Quien quiera oír que oiga, por primera vez fueron interpretados en conjunto. En los rescates inesperados apareció Una vuelta más, una pista perdida en el disco Actuar para vivir que cuenta la trágica historia de Huguito, el solterón (crucificado contra un radiador Toyota) reversionada por Baglietto con el aporte de su hijo Julián en voz y melódica. En su mini-set individual el rosarino eludió la obviedad de tocar Mirta, de regreso, poniendo en ese lugar el homenaje a su ciudad natal con Adoquines en tu cielo. En su momento solista, Silvina, radiante al frente de un Clavinova, también eligió correrse de los lugares comunes con Hogar y Los buenos tiempos.
De nuevo en dúo, la sociedad perfecta que mantienen sus voces lograron climas y momentos de altísimo nivel en conjunto con las imágenes disparadas por las pantallas de escenario, eso pasó con Cajita de música y Que son esas palabras, el híper nostálgico clásico de la primera época.
La euforia del final, de un público en su mayoría adulto, se aceleró con una seguidilla que no dio respiro; Historia de Mate Cosido, Se fuerza la máquina, Tratando de Crecer, El Témpano y La vida es una moneda, con mención al consagratorio año de 1982.
La lista acotada a veintiuna canciones preveía como posibles bises la repetición del comienzo del repertorio, y así fue, pero una presencia inesperada alteró los planes, incluso para los propios protagonistas: la sorpresiva aparición en escena de Lito Vitale. El sonidista de lujo que tiene esta gira no logro soportar la tentación y  se abalanzó sobre el piano para acompañarlos en la segunda entrega de Era en abril. El vestuario informal de backstage (campera buzo, bermudas 3 tiras y zapatillas de lona negra) de Lito confirmaba que no estaba programado ese cierre que terminó por eyectar definitivamente de sus butacas a una conmovida platea.- 

jueves, 22 de mayo de 2014

El Rock Cordobés en busca del gen perdido


“Radio Roquen Roll” es el primer documental que bucea en los orígenes del Rock de Córdoba. El 29 de mayo será el pre-estreno en Ciudad de las Artes. Hablamos con el periodista Martín Carrizo, realizador del trabajo.   


CICLO CINE Y MÚSICA
                                     
Por Néstor Pousa
                                                                                                 
La Docta, ciudad donde el ritmo de Cuarteto nunca negoció su supremacía ante ninguna otra música, ha tenido no obstante una tradición en el Rock. ¿Pero hasta dónde se remontan esos orígenes rockeros con tonada cordobesa? Este interrogante es el que intentará develar Radio Roquen Roll, el primer documental que recopila con minuciosidad la rica historia de este género en Córdoba. A pocos días de su pre-estreno hablamos con el periodista Martín Carrizo, realizador de un trabajo que resultaba imprescindible.
Alguien tenía que hacerlo. Martín Carrizo (41) nació y vivió siempre en Córdoba capital, mudando su residencia por tres o cuatro barrios de la ciudad. Hasta hace siete años era un melómano empedernido, amante y coleccionista de vinilos, actividad que todavía defiende con pasión; hasta que un día encontró en el periodismo de rock la forma de seguir expresándose en una actividad relacionada a la música. “Actualmente escribo para el sitio www.rock.com.ar, ya que el que estaba administrando (www.cordoba.rock.com.ar, su filial cordobesa) no está disponible momentáneamente por mudanza de servidor; y tengo mi programa de radio ‘Somos Potencia’  que sale todos los viernes de 20 a 22 hs por la FM 94.3 de la UTN Córdoba”, me cuenta Martín, quien un día decidió enfocar -nunca mejor usado el término- su labor hacia el campo de los video-documentales, lenguaje con el que hoy se siente más identificado y en el que ya cuenta con alguna experiencia previa que enumera: “Hasta ahora realicé un especial para TV sobre el primer show de ‘El amor después del amor’ (el disco de Fito Páez) en Córdoba, que fue emitido en 2012 por Canal 10; y está en etapa de post-producción un documental sobre el Festival de Rock de La Falda, junto al periodista Diego Quiroga”.
-¿Cuándo empezaste a recopilar la historia del Rock de Córdoba? “A finales de 2006, siempre lo tengo presente porque en esa fecha 'nació' la banda Eruca Sativa, por lo cual: ¡somos contemporáneos!”, afirma.
-¿Qué es Radio Roquen Roll“En principio es un juego de palabras -término inventado por mí, ya que no existía así escrito- que suena a eso, a una radio de rock. Y es un poco el hilo conductor del documental y también un homenaje a los primeros difusores del rock en nuestra ciudad: Enrique del Campo, Darío Martel y José González (en los ‘60); Mario Luna (desde los ‘70 hasta la actualidad) y Rubén Alvaráz (en los ’80), entre otros”.
-¿Con qué nos vamos a encontrar en este documental?  “El trabajo, como buen documental histórico, tiene muchas entrevistas. Más de cuarenta entre músicos, productores, periodistas y público. Algunos rescates de imágenes de lo poco que se registró y muchas canciones de esos años, tocadas en vivo por los protagonistas. Abarca desde los inicios del Beat (1960) hasta el retorno de la democracia y los Festivales Córdoba Rock en el Teatro Griego (1983-84-85). Es la primera parte de una historia de 50 años”.
El mejor gancho que tienen los rockumentales revisionistas es el material inédito. ¿Hay?  “Hay material inédito. Imágenes en vivo e imágenes de cómo era el centro de la ciudad en 1980 y 1983 que fueron cedidas por estudiantes de cine de esos años. El resto del material de archivo me lo facilitaron los mismos músicos. Hubo una ardua tarea de investigación en el archivo digitalizado que tiene la UNC de los tres canales cordobeses (8, 10 y 12), pero no apareció absolutamente nada relativo al rock cordobés”, se lamenta.
El subtítulo “El Rock Argentino pudo haber nacido en Córdoba”, inquieta, ¿busca impacto promocional o tiene rigor histórico?  “Terminó siendo una frase provocativa, pero no fue la intención. En definitiva es una buena forma de plantar la duda. Córdoba, como muchas otras grandes urbes de Argentina, comenzó a gestar su movida paralela al inicio del rock argentino. Bandas como Los Teen Agers se cruzaban en la ruta con Los Gatos Salvajes, y también desembarcaron en Buenos Aires para grabar discos. Ojalá que Radio Roquen Roll sea el disparador para que se sigan rescatando los comienzos de todas esas otras historias. Quizás nos sorprendamos”.-

Sobre la presentación. ¿Expectativas para el pre-estreno? “Estoy convencido de que es una buena película -considera Carrizo- espero que a la gente le guste también, que se llene el teatro de Ciudad de las Artes, primero con los protagonistas y sus familias, y luego con otras generaciones de rockeros buscando averiguar de dónde proviene el gen de la canción cordobesa y especialmente del rock”.-

Datos útiles. Radio Roquen Roll (50 años de Rock). Pre-estreno en Córdoba: jueves 29 de mayo a las 21 hs en Ciudad de las Artes (Av. Riccheri 2400 esq. Concepción Arenal). En la previa habrá música en vivo a cargo de figuras legendarias como Carlos Ávalos (Los Bichos), Carlos Torres (AdeA) y Cyro Verone (Cyro y la Liga Premier). Harán las presentaciones los periodistas Dirty Ortiz, José Heinz, José Ávila y el histórico Mario Luna.
Entrada General: $20. Anticipadas en: Electra Estudios (12 de octubre 54 - Bº Centro), Disquería Scherzo (9 de Julio 40 - Local 15 - Pasaje Muñoz) y CPC Argüello Área Cultura.- 

Teatro Griego (primeros años de la década del '80)

miércoles, 7 de mayo de 2014

Invisibles hasta que salió el sol

El músico villamariense Enrique Aiello presenta “Pelo”, álbum que es un homenaje a los autores de la primera generación del rock. Este jueves 8 de mayo lo mostrará oficialmente en vivo en Ciudad de las Artes de Córdoba.

NOVEDADES DISCOGRÁFICAS                                                                                                              

Por Néstor Pousa

En el vasto universo de los discos homenaje al Rock Argentino, el villamariense Enrique “Cacho” Aiello estampa su firma y sello con Pelo, un álbum de reciente aparición, con muy buena repercusión y en el que rinde tributo a los autores y compositores de la primera generación. “Cuando pienso en mi adolescencia, no puedo sino evocar el vendaval que invadió mi vida de música, transformándola para siempre”, prologa Aiello, y resume: “Este trabajo, sin un rigor temporal preciso, así, mezclado como las memorias, presenta algunas de las canciones de los compositores que iniciaron el Rock Argentino y otras posteriores que siempre amé y soñaba cantar”.
El objeto-disco reúne una suma de detalles que remiten a esa época inaugural: el título que alude a la publicación más emblemática de la cultura rock vernácula; el retrato de la portada que nos devuelve un Aiello preadolescente; el gastado intencional de la contratapa; la réplica de la mítica etiqueta de Atlantic Records; todo se confabula para predisponer al oyente a un viaje al más atrás, pero con sonidos actuales y una lectura que es propia del intérprete.
¿Cómo fue que surgió esta idea? El mismo Aiello, desde Villa María y por in-box de Facebook, me lo cuenta: “El disco surge primero de una versión que hice de ‘Maribel’, cuando se fue LAS (sigla que representa a Luis Alberto Spinetta). Luego, al tiempo, me pidieron que armara una versión de ‘Solo se trata de vivir’ (de Nebbia). Cuando se la muestro a Litto, este la escuchó, le gustó mucho y me pregunta: ¿Esto es un disco?... y entonces decidí que sí, que tenía que ser un disco de versiones de aquellas canciones, me puse a investigar y a grabar muchas más, de hecho quedaron más de veinte afuera”; revela este nacido y criado en Villa María que tuvo oportunidad de medirse en las ligas mayores con su banda Ramires, con la que firmó para Warner Music de México y registró dos discos entre 1991 y 1994; integrando escudería con Café Tacuba, entre otros. En su CV también aparece su actual trabajo como director musical de la banda soporte del “Tano” Piero, un músico prácticamente inactivo en el país, pero con cargada agenda internacional.
La recesión producida por el Efecto Tequila truncó lo que pintaba como una carrera muy promisoria desde suelo mexicano, y una década después de haber emigrado lo encuentra de regreso en su ciudad natal.
Pelo es el cuarto disco de una carrera solista que emprendió ni bien regresó al país. Son dieciséis canciones grabadas en su propio estudio junto a la banda que lo acompaña actualmente, más el aporte de invitados especiales. Se destacan en la lista las logradas versiones de: Credulidad (de Spinetta con Pescado Rabioso); Jugo de Tomate (Manal) con Juan Carlos Ingaramo en piano Rodhes y órgano; Como mata el viento norte (Charly y la Máquina de Hacer Pájaros) la que bien podría ser un hit; Toda la vida tiene música hoy (Spinetta) con Claudio Cardone en teclados; Promesas sobre el bidet (Charly García), en una magistral recreación en la que aparecen los integrantes de De la Rivera, trío electrofunk de Villa María; Dos edificios dorados (David Lebón) y Maribel se durmió, la pieza que inició este viaje retro.
Un dato interesante es que una de las canciones de Nebbia incluidas en el trabajo, la titulada En la quietud de la noche, no es una versión. Aiello lo explica: “Litto me la pasó como inédita o ‘perdida’... yo creo que está en una recopilación que salió en España o algo así, pero no está formalmente editada acá. Así es que le armé un arreglo nuevo, y ahí se sumó él, con un piano acústico y su voz, lo cual para mi tiene doble significado”.
Otros detalles de colección son los audios originales aportados por ese incansable recopilador de inéditos que es el Cuini Chiappero. Uno muestra a un Cacho Aiello con 16 años, presentando a su primera banda, y obra como una inmejorable intro para El tiempo es veloz (Lebón). La otra, un pequeño fragmento del programa radial La musicoteca con el cual su histórico conductor Mario Luna hace un cameo promediando el tema final. Esa canción que cierra el álbum, la única firmada por Aiello, se titula Wincofonex y es una alegoría que sintetiza perfectamente el espíritu de toda la obra. “Fuimos invisibles hasta que salió el sol, la fascinación, trip psicodélico, y siempre desde tu balcón quedaba un cielo con diamantes, brillaba y se encendía el Wincofón”. No es un brote de nostalgia, asegura su autor, sino por el contrario parte fundamental de su presente.-

“Pelo” en vivo. La presentación oficial en Córdoba capital tendrá lugar el próximo jueves 8 de mayo desde las 21 hs en Ciudad de las Artes (Av. Ricchieri 2400 esq. Concepción Arenal) y en el marco del Ciclo Disco es Cultura. Una verdadera big band acompañará a Enrique Aiello, en la que se alistan: Gustavo Nazar (bajo), Hugo Ordanini (batería), Diego Bravo (teclados), Pablo Cordero (piano y coros), Alexis Verde (guitarra y coros), Sergio Alonso (saxo tenor) y Fernando Hemadi (trompeta y flugel). Músicos invitados: Juan Ingaramo, Juan Cruz Peñaloza y Pichi Pereyra. Las entradas tienen un valor de $55 y se consiguen en la boletería del teatro.- 

martes, 6 de mayo de 2014

El día que el Salmón regresó en Cosquín

En el verano de 2005 la ciudad de Cosquín en su intento de sostener, sin Palazzo, su oferta rockera en la plaza del folklore impulso el Festival Siempre Rock. El ciclo no prosperó pero conseguiría repatriar a Andrés Calamaro.

RADIO_GRAFÍAS

Por Néstor Pousa

Corrían los primeros meses del 2005 y habiéndose roto las relaciones entre la Municipalidad de Cosquín y los productores José Palazzo y Perro Emaides (asociados en Perro Producciones), estos deciden llevarse su festival, el Cosquín Rock, a un nuevo predio en la Comuna de San Roque y promocionarlo como el original, haciendo valer su condición de creadores del ciclo. En un intento de sostener su propuesta rockera en la Próspero Molina, la ciudad impulsa el Festival Siempre Rock realizado por Jorge Guinzburg y Jordan Producciones, quienes lo subtitulan: El que te mereces, en alusión al nivel de excelencia del que pretendían dotarlo. Esto denotaba el ánimo de (no tan sana) competencia que existió desde un principio entre las dos productoras, alimentada por la forma en que había sido expulsada de la ciudad la dupla Palazzo-Emaides. Más que sumar entonces, se trataba de ver quien salía más airoso del este enfrentamiento que había sido agitado desde un sutil duelo mediático.
Si entramos en el juego de las comparaciones tenemos que decir que Siempre Rock fue análogo a las dos primeras ediciones del Cosquín Rock realizadas en esa misma plaza (años 2001 y 2002). Se asemejó en convocatoria, en el buen nivel de organización y repitió algunos errores también. Es cierto que a la cartelera, de excelente calidad, le faltaron algunos números; pero esto fue porque su similar de San Roque arrasó con gran parte de los artistas disponibles, en detrimento de la grilla que finalmente pudo armarse para la Próspero Molina.
A cambio, fue para destacar la innovación en el diseño de los tres escenarios: uno principal y en el centro; y dos secundarios, a ambos lados de aquel; todos funcionando alternadamente, le permitieron al espectáculo una dinámica y un non stop music que además de neutralizar las tediosas demoras, disminuyó ostensiblemente los problemas de sonido que conlleva el armado contra reloj de las diferentes bandas.
Así, la ciudad de Cosquín logró darle continuidad a su propuesta rockera con un aceptable debut en la Capital del Folklore para Jordan Producciones, que a través del productor y humorista Jorge Guinzburg (fallecido en 2008), oficiando de vocero y cabeza parlante, aseguraba que el Siempre Rock sería una marca que duraría al menos, los próximos cuatro años. La crónica de la época no imaginaba que esta edición iba a ser debut y despedida, ya que si bien había un contrato firmado entre las partes, factores económicos desalentaron su continuidad.

Calamaro y Gardel. Uno de  los ases en la manga que se aseguró la producción del Siempre Rock fue la participación de la Bersuit para la primera de las dos noches, banda con un enorme poder de convocatoria, por entonces. Pero sin dudas que su mayor logro, y lo más publicitado de la grilla, era haberse asegurado la participación de Andrés Calamaro en su regreso a los escenarios argentinos luego de seis largos años de ausencia. Hecho que se produjo el sábado 12 de febrero de 2005, en la segunda y última noche de este festival. Y es que Andrés en esos años previos había sumado a su catálogo solista una buena cantidad de trabajos que incluyen piezas claves que lo reafirman como un gran compositor y que no habían podido ser chequeadas en vivo por sus fans argentinos. Había cerrado el milenio con una seguidilla memorable: Alta suciedad (1997), Honestidad brutal (1999) y El Salmón (2000), su desbordado álbum quíntuple; y si sumamos a esto su autoimpuesto exilio español y los distintos avatares por los que atravesó su vida personal, podremos entender el porqué del agigantamiento de su figura de mito viviente de la música.
Esa noche en la Próspero Molina era esperado con muchísima ansiedad, tanto por la gente, como por los periodistas y hasta por sus propios colegas. Con la puntualidad que mostró toda la programación, se corrió el telón del escenario principal y dejó ver la figura de un Andrés desconocido, un poco más gordo, luciendo una tupida barba y con los músicos de la Bersuit (sin Cordera) oficiando de banda soporte. Marcaron cuatro y para que no queden dudas se mandó con esa declaración de principios que dice: “Siempre seguí la misma dirección, la difícil, la que usa el salmón…”, la canción que le colgó a su autor su mote más célebre. Un público de nuevos y viejos fans, respondieron en consecuencia a tantos años de ausencia, apretándose todo lo que pudieron junto al escenario. La espera había concluido y ahí estaba, por fin, el Salmón desplegando todo su arsenal de hits eternos. No hay un registro oficial de aquella noche serrana, pero sí de la época, ya que un par de meses después grabaron ese mismo material durante tres conciertos en el Estadio Luna Park de Buenos Aires para posteriormente editarlo bajo el título de El Regreso, álbum en directo con el que Calamaro obtuvo al año siguiente su primer Gardel de Oro, el mayor galardón de la industria musical argentina.-

lunes, 21 de abril de 2014

Baltasar Comotto, el convidado de lujo

Pequeñas historias sobre grandes músicos, escritas para un programa de rock (*)

RADIO_GRAFÍAS DEL ROCK                                                                                                      
por Néstor Pousa

El Indio Solari conmocionó a la ciudad de Gualeguaychú en Entre Ríos con un nuevo megarecital y el hecho mereció una infinidad de notas a favor y en contra sobre esta nueva intervención bate records de la figurita más difícil del Rock Argentino, otrora incuestionado y hoy dividiendo las aguas entre los pro y los contras, como un termómetro más de los tiempos que corren en el país. Pero no es de él de quien nos vamos a ocupar hoy en esta columna -o al menos no directamente- sino de su violero estrella, el sesionista más codiciado y uno de los más requeridos por las grandes figuras, que no es otro que Baltasar Comotto. En mi caso, lo conocí allá por el verano del 2004 integrando la banda de apoyo de Spinetta durante su show en Cosquín Rock, último año del festival en la Plaza Próspero Molina. Fue el Flaco quien con su bendición lo introdujo en las grandes ligas, y aquella tarde, en el atardecer de un domingo, a todos lo que nos manteníamos atentos a los nuevas incorporaciones con que acostumbraba a sorprendernos, nos impactó notablemente por su forma de tocar, su enorme capacidad técnica, su ductilidad para abordar distintos estilos dentro del género y sus cualidades de guitarra solista. Desde entonces siempre apareció en las bandas de Luis, inclusive lo acompañó en su último concierto en Córdoba (el 12 de febrero de 2011) en el Cosquín Rock con nueva sede en el Aeródromo de Santa María de Punilla. Comotto fue “músico invitado permanente” de Spinetta, tanto en el estudio de grabación (participó en Vacío sideral y Despierta en la brisa, ambos de Un mañana, última obra de Luis producida en 2008) y fue un infaltable colaborador en los vivos durante la última década.
Mientras esto ocurría, parece que el Indio Solari le echo el ojo y contrató sus servicios para Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, banda en la que se alista desde el primer disco solista del exRedondo, a la fecha.
Luego, en 2013, alternó como músico de acompañamiento de Andrés Calamaro. El Salmón se lo pidió prestado al Indio para los conciertos de presentación de su más reciente producción (el excelente disco Bohemio, 2013) y, compinches como son con el calvo más famoso, este no se lo podía negar. Así vimos a nuestro guitarrista estrella de gira por Córdoba con Andrés y formando tándem con el talentoso baterista Sergio Verdinelli, otro exintegrante de la última banda de Spinetta.

¿Pero, a qué viene tanta fascinación por este guitarrista? Será que estamos hablando de uno de los mejores, sino el mejor, guitarrista eléctrico de la nueva generación del rock de nuestro país, continuador de una estirpe iniciada a finales de los años 60’s por tipos como Claudio Gabis (Manal), Norberto “Pappo” Napolitano, David Lebón, Edelmiro Molinari (Almendra y Color Humano), Ricardo Soulé (Vox Dei), Héctor Starc, Skay Beilinson (Redondos de Ricota), Ricardo Mollo (Sumo y Divididos) y varios más.
Afirmar que es el mejor en su estilo se podrá refutar de acuerdo a gustos personales. A favor de esta hipótesis: tres artistas tan influyentes como Spinetta, Solari y Calamaro, disminuyen el margen de error.
Era habitual que Spinetta lo presentará como: “Un guitarrista mortal y estratosférico”, y a continuación Baltasar Comotto se asomaba casi tímidamente por un costado del escenario para aportar desde su filosa guitarra: virtuosismo jazzero y fiebre rockera. Con esa banda (Claudio Cardone, Sergio Verdinelli y Nerina Nicotra) acostumbraban tocar Tu vuelo al fin,  canción con la que aparece en los créditos de Spinetta y Las Bandas Eternas, aquel antológico evento perpetrado en el Estadio de Vélez Sarsfield ante la mirada atónita de 35.000 personas, el 4 de diciembre de 2009, en el que Luis reunió por única vez a todas las bandas de su vida y su carrera.
Como miembro estable de Los Fundamentalistas, junto al otro guitarrista Gaspar Benegas (hijo de María José Cantilo y sobrino de Miguel); Marcelo Torres en bajo; Hernán Aramberri y Martín Carrizo en baterías y Pablo Sbaraglia en teclados; se ganó la confianza del Indio para ser quien interprete en directo los temas de Los Redondos casi como lo haría Skay. Menuda responsabilidad que a Baltasar parece no pesarle.
En paralelo a su trabajo junto a las grandes figuras, lleva adelante una carrera solista con la que ya facturó dos discos de estudio: Rojo (2008) de estilo funk y jazzero y el más reciente, Blindado (2011), con un viraje casi al heavy metal y guitarras distorsionadas. Para este último se aseguró las participaciones estelares de Luis Alberto Spinetta (voz en Hipnotic), de Ricardo Mollo (voz y E-bow en Las penas) y del Indio Solari que puso su inconfundible registro en A lo mejor.
Así reparte sus días Baltasar Comotto, al frente de su propia banda Los Dragones Albinos tocando en un bar para cien personas como una estrella de culto de under; y luego irrumpiendo ante una audiencia de seis dígitos en los lugares más diversos de la Argentina secundando al polémico Solari. En cualquiera de estas dos funciones, préstenle atención, estarán escuchando al guitarrista eléctrico más influyente de las próximas generaciones.-

(*) Mendigos de la luna, sábados de 19 a 22, por "Nuestra Radio", la FM de la Universidad Nacional de Córdoba. Link: http://www.raddios.com/4861-nuestra-radio

viernes, 11 de abril de 2014

Pescado Rabioso: poseídos del alba

Spinetta-Lebón-Amaya-Cutaia: Pescado fase 2

Pequeñas historias sobre grandes bandas, escritas para un programa de rock en la radio (*)En el capítulo de hoy: Pescado Rabioso.

RADIO_GRAFÍAS DEL ROCK

por Néstor Pousa
                                                                                                            
Al poco tiempo de la disolución de Almendra, una de las bandas seminales del rock en la Argentina, Luis Alberto Spinetta decide, al igual que muchos otros músicos de su generación, emprender la aventura europea junto al baterista Héctor “Pomo” Lorenzo. Tras un período en París, un fallido intento de cruzar a Inglaterra y un breve paso por Ámsterdam, regresa al país y se encuentra con que en su ausencia Muchacha (ojos de papel), la canción escrita para Almendra, se había transformado en un gran hit. En lugar de aprovechar el envión, se revela al encasillamiento con el que la industria discográfica pretendía domesticarlo y comienza a pergeñar lo que sería Pescado Rabioso, su segunda banda eterna. La traumática transición que va desde la dorada era adolescente, el colegio secundario, los primeros amores y la música de Almendra, hacia el destino impostergable de una insondable adultez, se manifiesta en Luis mediante la gestación de una música de características más agresivas y un brusco giro hacia el rock and roll al palo y visceral inspirado en Led Zeppelin y Jimi Hendrix. Mientras que el modelo local a seguir era Pappo’s Blues. De Norberto “Pappo” Napolitano, Spinetta además de muy amigo, se reconocía un absoluto admirador, es por eso que para su nuevo proyecto al primero que convoca es al baterista Juan Carlos “Black” Amaya, un exintegrante del primer Pappo’s Blues. Entre ambos deciden fichar para el bajo a Osvaldo “Bocón” Frascino, otro que había tocado junto al Carpo. Se completaba así la formación de trío inicial con el que Pescado Rabioso registra en 1972 su disco debut. 


Desatormentándonos, 1972 (vinilo)
Desatormentándonos, tal su título, pretendió ser un álbum doble pero tropezó con la oposición del sello grabador que permitió un único volumen que incluía 5 temas, algunos de largo desarrollo. En Serpiente (viaja por la sal), el trío suma a Carlos Cutaia en órgano Hammond que a partir de ahí pasa a ser el cuarto integrante estable de la banda, desbaratando el plan original del terceto. Al poco tiempo, cuando Bocón se baja del proyecto y es reemplazado por David Lebón (un músico que podía tocar batería, bajo, guitarra y cantar), Spinetta logra reunir la base completa del primer Pappo’s Blues. Sin embargo el estilo de canción, y el vuelo lírico y musical tan propio de Luis, diferenciaba notoriamente a Pescado de su modelo inspirador.
En Octubre de 1972 realizan el ciclo La semana de Pescado Rabioso en el Teatro Olimpia, donde se registran algunas tomas en vivo para la película “Rock, Hasta que se ponga el sol” (de Aníbal Uset). Allí se lo puede ver al Flaco recorriendo el escenario con una baliza adherida en la espalda como si fuera un patrullero y en un sketch en el cual el cuarteto sufre un atentado en la calle, con un remate desopilante.
Ya en 1973 y con la nueva alineación (Spinetta-Amaya-Cutaia-Lebón) graban dos discos simples demoledores: Post-Crucifixión / Despiértate nena (cantado por el Ruso Lebón); y Me gusta ese tajo / Credulidad

Este último tema sería un adelanto de Pescado 2, el segundo álbum que, con un nuevo giro estilístico, contiene joyas fundamentales, como: Poseído del alba, Como el viento voy a ver, Hola dulce viento (el primero compuesto por David Lebón), La cereza del zar y Cristálida (Aguas claras de Olimpos), entre otras. 
Pescado 2, 1973 (c.d.)
A este trabajo se dan el gusto de editarlo en formato de álbum doble, pero la intensidad de las sesiones de grabación sumado a las diferencias que ya empezaban a manifestarse entre Spinetta y sus compañeros conspiraron contra la estabilidad interna y sobrevino la separación. Black Amaya nos recordaba aquel momento: “Al principio discutíamos mucho, éramos muy jóvenes, ambos teníamos 22 años. Discutíamos porque yo no quería tocar otra cosa que no fuera rock y blues. Yo era como la oveja negra y el Flaco era medio ‘fifi’. Mucho tiempo después, en su casa, mientras él me preparaba un té, le dije: ‘Luis, tengo que pedirte disculpas’, me miró y me contestó: Esta todo bien” (Ecos de Punilla - N° 523).
Con todo, hubo tiempo para un tercer disco lanzado con la firma de Pescado Rabioso, aunque ya sin Black Amaya, David Lebón y Carlos Cutaia en sus filas, el mismo debe acreditarse a Spinetta solista y no como una obra póstuma de la banda. De este trabajo, considerado por muchos como el mejor disco del Rock Argentino, ya nos ocuparemos en otro capítulo.-

Pescado 2009. Si hay un concierto al que le cabe el adjetivo de “antológico”, es el que protagonizó Spinetta el 4 de diciembre de 2009 en el estadio de Vélez Sarsfield. Bajo el título de Spinetta y Las Bandas Eternas, ante una audiencia estimada en 35.000 personas, el Flaco ofreció un recital de cinco horas y media por el que desfilaron 31 músicos invitados (Charly García, Gustavo Cerati, Fito Páez, Ricardo Mollo, Juanse, entre muchos otros) para tocar 50 canciones de todo su repertorio, de todas sus bandas y de todas sus épocas. Allí estuvo reunido por última vez Pescado Rabioso con su plantilla completa, banda a la que le bastaron menos de dos años de existencia para convertirse en una de las más influyentes y veneradas del Rock Argentino.-

(*) Mendigos de la luna, sábados de 19 a 22, por "Nuestra Radio", la FM de la Universidad Nacional de Córdoba. Link: http://www.raddios.com/4861-nuestra-radio

viernes, 28 de marzo de 2014

John Fogerty: una canción para todo el mundo

El cantante y líder de Creedence Clearwater Revival revisó y actualizó las versiones originales de los grandes éxitos de su célebre banda sumando el aporte de invitados especiales. Mirá el video de John Fogerty & Bob Seger cantando Who'll stop the rain.

DISCOS / CD'S                                                                                                             

por Néstor Pousa

Hace algunos años, en mis tempranos inicios melómanos, había decidido completar mi colección discográfica de The Beatles, banda que fue la más grande influencia para la mayoría de los que amamos el rock. Para eso, concurría mensualmente a la casa de discos de la ciudad en busca de cada uno de los ejemplares en vinilo del famoso cuarteto de Liverpool. Pero ocurrió que en una de esas tantas incursiones se cruzó en mi camino un disco que no pensaba comprar y que interrumpió la secuencia beatlemaníaca que había planeado. Era el álbum Crónica de Creedence Clearwater Revival, disco doble editado originalmente en 1976 que compila con bastante precisión la carrera de la banda californiana convertida en uno de los grandes sucesos del rock internacional con tan sólo 5 años de fugaz carrera, entre 1968 y 1972, período en el que facturaron siete discos de larga duración.
Problemas de egos y disputas por el liderazgo entre John Fogerty (voz, primera guitarra y principal compositor) con el resto de la banda: su hermano mayor Tom Fogerty (segunda guitarra y coros), Stu Cook (bajo) y Doug Clifford (batería), hicieron que esta se disolviera más rápido de lo esperado, dejando en su lugar un juicio millonario por reparto de regalías.
Tras esto John emprendió una carrera solista de singular éxito pero que no obstante no alcanzó la magnitud que consiguió con Creedence, banda cuyas canciones pasaron a ser clásicos universales del rock and roll, la música country y el folk rock. Apuesto a que, sin importar si sos conocedor o no, alguna canción de ellos tarareaste alguna vez.
Como casi siempre sucede con las grandes bandas y sus clásicos, llega un momento en el que su autor decide ventilar ese cancionero al cual la constante repetición puede de alguna manera desgastarlo. Es por eso que en 2013 Fogerty decidió lanzar Wrote a song for everyone (Escribí una canción para todo el mundo), un disco imprescindible y seguramente muy esperado por los acólitos de este célebre repertorio. Un trabajo que se caía de maduro y que con excelente resultado repasa doce clásicos de Creedence con el aporte de celebridades que actualizan las versiones originales.
"Alenté a cada uno de los artistas a que traigan su propia visión de mi canción, en lugar de volver a hacer lo que yo había grabado en el pasado. Tenía la esperanza de que tuvieran algún giro diferente, yo quería que fuera algo nuevo”, declaró Fogerty y fue así que consiguió momentos verdaderamente intensos junto a Dave Grohl y los Foo Fighters que atacan con una furiosa versión de Fortunate son; o sacándose chispas con sus hijos Shane y Tyler Fogerty en Lodi; y haciendo lo propio junto a Kid Rock en Born on the Bayou.
Más introspectivos resultan los pasajes por Long as i can see the ligth que destaca a la banda My Morning Jacket; Someday never comes que introduce a unos desconocidos Dawes; la conmovedora y personal interpretación de Who’ll stop the rain a cargo de Bob Seger; y Alan Jackson quien con tonada sureña interviene el Have you ever seen the rain.
Entre tanto exceso de indiscutidos himnos del rock mundial, tal vez la página menos conocida de todas sea la que titula el álbum, en la que John vuelve a reprocharse: “Escribí una canción para todo el mundo, y ni siquiera pude hablar con vos”, compartiendo roles con la bella Miranda Lambert en voz y el solo de guitarra eléctrica de Tom Morello.
La edición viene acompañada por un booklet o folleto interno en el que abunda un valiosísimo material adicional con la explicación, según el relato en primera persona del autor, de cómo y en qué contexto fueron concebidas las canciones, revelando detalles no conocidos hasta el momento en la vida y la carrera del músico.- 



miércoles, 26 de marzo de 2014

Horacio Sosa: elegir con libertad

Foto: Eugenia Morlans
Horacio Sosa nos habla de “Ocre”, su segundo disco solista presentado con un gran concierto en el Teatro del Libertador Gral. San Martín, en esta nota realizada en agosto de 2007.                                   

RESCATE PERIODISTICO

Por Néstor Pousa

Horacio Sosa es el mismo que con Posdata, su dúo junto a Pancho Alvarellos, desafió la escena musical contemporánea argentina desde Córdoba en los años 80’s. Fueron ellos los que impusieron como himno de la Docta el Córdoba va, tema firmado por Francisco Heredia con un estribillo que le calzó justo a una ciudad que, por entonces, parecía descontextualizada del concierto nacional.
Luego de Posdata Horacio Sosa emprendió una más reposada carrera en solitario, y el último show de grandes escenarios en donde lo habíamos encontrado fue el Chateau Rock ‘90. Horacio lo recuerda así: “Fue en el ‘90, exactamente, y fue también el año que nació mi primer hijo, Pedro. Ese Chateau Rock, ya como solista y con mi banda, fue una noche inolvidable por sentimientos muy encontrados que tuve que experimentar: esa actuación fue poco antes de ir a  grabar para Melopea mi primer disco solista, Línea del Corazón, en una jornada re-heavy de dicha programación. Yo salí antes de Rata Blanca y Los Violadores y la tribuna me quería comer crudo. Nuestra performance fue un solo silbido. Lo loco fue que después de bajar del escenario, ya en camarines, hicimos muy buenas migas con Pil Trafa y nos sacamos varias fotos como chanchos amigos. Pero el público nunca hubiera entendido esa espontánea afinidad con el líder de Los Violadores. Para colmo yo me había negado sistemáticamente a cantar ‘Córdoba va’, canción de la que me quería despegar, por esos años, y por mucho que insistió Gabriel Bursztyn, productor del evento, no logró que yo lo hiciera. Tal vez tenía razón, en el sentido de que la gente por ahí se enganchaba con el recuerdo de un estribillo que había sido coreado en los Festivales de la Falda de los primeros 80’s”.

Volver a grabar. Tras un prolongado paréntesis de casi 16 años, Horacio Sosa volvió a entrar a un estudio de grabación para registrar Ocre, su segundo disco solista, que presentó con un gran concierto el 5 de agosto de 2007 en el Teatro del Libertador de Córdoba, acompañado por todos los músicos que participaron del proyecto. “Es largo de explicar el porque vuelvo a grabar -afirma Horacio- un músico en Córdoba, en el interior, aunque seguramente puede estar peor el músico que vive en Chepes o en alguna localidad de Formosa, graba un disco cada 10 años, más o menos. Le pasó al Cuchi (Leguizamón) no es que nos pase a nosotros. Y cuando lo graba, es por sus propias motivaciones de dejar un documento de su trabajo, y porque a uno le gusta compartir las canciones con los músicos amigos que, a su vez, edifican su propia música a partir de lo que uno les hace escuchar. Es placentero tocar, y más aún hacerlo con otros músicos, y luego hacerlo con el público, ahí es la culminación, la ceremonia que cierra el círculo… y seguramente abre otro nuevo. Es un ciclo eterno. Pero la motivación mayor no sé cuál es. Debe haber conscientes e inconcientes. Tal vez el deseo, tal vez burlar a la muerte en alguna pequeña y desconsolada medida. Tal vez sentirse vivo”.

Ocre, amarillo, marrón son los colores de un otoño al que el alma apenas si le puede arañar un empate. Es el comienzo de un disco que bien podría considerarse como el más logrado de toda su carrera. Un trabajo de una calma cautivante, donde parece que no va a pasar nada y pasa de todo. Una obra en la que Horacio Sosa además de cantar, tocar la guitarra y componer la mayoría de los temas, también arregló partes de cello, clarinete, bronces, percusión y voces; y escribió solos de bandoneón y guitarra eléctrica, lo que lo reafirma como un músico integral.
Muchos años lejos de un estudio de grabación nos devolvieron un disco de un contenido ecléctico, con canciones de una enorme calidad interpretativa y musical, con puntos altos en Ciudad alma, que empieza con un sugestivo ¿Córdoba va?, ahora como interrogante, y sigue con el trío formado por Sosa, Ariel Borda y Sergio Korn, una especie de Crosby, Stills & Nash a la cordobesa. Hay un mundo, una canción de una inusitada belleza pop en la que aportan sus hermanos Leo Sosa (guitarra eléctrica) y Palín Sosa (batería). Caída del amor con la participación en el bajo del Negro Cuevas, un exPosdata de la primera época. A punto de salir, con brillante sección de bronces, habla de las sensaciones del músico en el pre-show. Consignas y graffitis, con el aporte de Jorge Fandermole, confirma que “las consignas de estos tiempos no chorrean utopías”. Dos piezas del folklore tradicional con novedosos arreglos se convierten en perlas del trabajo: Zamba del ángel (de Ariel Petrocelli y Hugo Díaz) una letra que estremece recreada maravillosamente junto al bandoneón de Pablo Jaurena. Y Perfume de carnaval con la voz forzada hasta el susurro de Horacio sobre el bajo de Fernando Olmedo más la participación del autor, Peteco Carabajal. Horacio aporta su propia zamba El don viajero y del repertorio de Posdata revisita Quiero amar mi país, una de las más bellas canciones del cancionero popular argentino, la que alguna vez eligió y elogió Mercedes Sosa.

Post Posdata. ¿Cómo encarar una carrera solista después del gran éxito nacional que fue Posdata?, fue la pregunta. Y Horacio prefiere bajarle los decibeles a este último concepto. “Yo relativizaría lo de ‘gran éxito nacional’. Lo fue en alguna medida. Posdata llegó a figurar en alguna Historia del Rock Nacional, grabó para la RCA Argentina, alguna vez se difundieron sus canciones en Buenos Aires, y Mercedes Sosa grabó una de mis canciones, ‘Quiero amar mi país’. No está mal. De verdad lo digo. Pero yo me quedé en Córdoba, así lo elegí, y al hacerlo perdí muchos espacios y posicionamientos. Lo de ‘Dios atiende en Buenos Aires’ es cierto y si no cotizás allá, sabrás a qué atenerte. Pero soy feliz de haber elegido con libertad”.-